El precio del gas se dispara a 98 €/MWh, máximos desde 2022, tras prorrogar QatarEnergy su fuerza mayor

La referencia holandesa sube un 1,78% en la apertura, hasta 98,50 euros, tras la prórroga de la compañía qatarí. Los depósitos de la UE, al 75% de capacidad, afrontan el invierno por debajo de su media histórica.

El precio del gas natural ha superado los 98 euros por megavatio hora en el mercado holandés TTF, el nivel más alto desde 2022.

La referencia europea cerró la sesión anterior en 96,17 euros, tras un descenso del 0,53%, y en la apertura ha marcado 98,50 euros, un 1,78% más. Detrás del salto hay un detonante con nombre propio: QatarEnergy ha prorrogado su declaración de fuerza mayor sobre los cargamentos de gas natural licuado hasta el 31 de diciembre.

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La cifra tiene lectura histórica. En 2022, con la guerra de Ucrania en su primer año y los flujos rusos por gasoducto en caída libre, el TTF llegó a situarse cerca de los 350 euros por megavatio hora. Cuatro años después, el mercado vuelve a mirar hacia arriba. Cambia el origen del shock: entonces fue un corte de suministro por tubería; ahora la presión llega por mar, desde el Golfo Pérsico.

El TTF se instala en los 98 euros y recupera los máximos de 2022

Los analistas de XTB atribuyen el movimiento al aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y a las dudas sobre la disponibilidad de suministro durante el invierno. El diagnóstico es sencillo: con menos margen en el sistema, cada interrupción se paga más cara. La restricción de cargamentos de gas natural licuado y la incertidumbre sobre las rutas marítimas hacen el resto. La coincidencia de factores —menos oferta marítima, más riesgo geopolítico y una base de almacenamiento estrecha— explica que el movimiento se produzca sin que medie un corte de suministro declarado en ningún gasoducto relevante.

Los inventarios comunitarios se sitúan en torno al 75% de su capacidad, un nivel que la propia casa de análisis califica de excepcionalmente bajo para esta época del año. Menos gas guardado significa menos capacidad para absorber un invierno frío o un incidente de última hora. El mercado no se fía.

Cuatro años después de 2022, Europa vuelve a comprar gas con el mismo vértigo, pero por una grieta distinta: ya no falta el tubo, falta el barco.

El balance anual impone respeto. En lo que va de año, el precio del gas en Europa acumula una revalorización cercana al 250%. Desde el estallido del conflicto en Oriente Medio, la subida se aproxima al 200%. Dos cifras que explican por qué las industrias gasintensivas llevan meses ajustando producción y por qué los gobiernos han vuelto a hablar de reservas estratégicas.

La fuerza mayor de QatarEnergy no resta un solo metro cúbico del inventario europeo: resta la certeza de que ese volumen llegará cuando haga falta.

De la fuerza mayor al recibo: el invierno como variable de precio

La fuerza mayor es una figura contractual que permite suspender obligaciones cuando media un impedimento ajeno al control de las partes. En el mercado del gas natural licuado, su activación empuja a los compradores a buscar cargamentos alternativos en un Atlántico que no anda sobrado de buques disponibles. La prórroga hasta el 31 de diciembre deja a Europa sin una de sus fuentes de respaldo para el tramo más exigente del año.

El nivel de los depósitos es la otra pata del argumento. Los registros públicos que actualiza Gas Infrastructure Europe sitúan las reservas comunitarias en el entorno del 75%, por debajo de la media de los últimos ejercicios para estas alturas de octubre. La comparación importa más que el número absoluto: el colchón con el que Europa entra en noviembre es más fino que el de los tres inviernos anteriores, y eso reduce el tiempo de reacción disponible si llega una ola de frío temprana.

Con ese punto de partida, los expertos sitúan el soporte del TTF entre 90,96 y 94,52 euros por megavatio hora si las subidas continúan. Por debajo de esa franja, el impulso perdería fuelle. Por encima, el mercado se adentra en un territorio que no visita de forma sostenida desde 2022, cuando la referencia rondó los 350 euros. La referencia holandesa opera como precio marginal del continente: cualquier operador que necesite un cargamento extra lo paga al TTF, de ahí que sus bandazos se trasladen con rapidez a los contratos indexados.

TTF máximos 2022

En España, la transmisión al usuario tiene calendario. La tarifa de último recurso del gas se revisa cada trimestre, de modo que la próxima cita será la revisión del 1 de enero de 2027, que fijará el término variable para los hogares acogidos a la TUR. El país cubre una parte sustancial de su demanda con gas natural licuado y opera la mayor capacidad de regasificación de Europa, lo que suaviza la logística pero no el precio: el MIBGAS sigue la estela del TTF con menor intensidad y cierto retraso. El mecanismo de la TUR limita la volatilidad porque se revisa cada tres meses y no a diario, aunque también retrasa la corrección cuando el mercado gira.

Para la industria, el problema no es el nivel de hoy, sino la persistencia. Un fabricante que firma suministro a doce meses mira el TTF, no el recibo de octubre. Si la curva de futuros mantiene la pendiente actual, las renovaciones de contrato que se cierren en el primer trimestre de 2027 incorporarán primas que no estaban en los presupuestos de este ejercicio.

La OPEP del gas mueve ficha y Europa afronta el invierno sin colchón

El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) celebró su cumbre en Moscú y aprobó una declaración final en la que sus miembros se comprometen a fortalecer el papel de la organización en la escena internacional. El texto recoge la creación de mecanismos de reacción ante crisis del mercado, la defensa de los contratos a largo plazo como base del suministro, la diversificación de los mecanismos de fijación de precios y la incorporación de tecnologías modernas. También reivindica el derecho soberano sobre los recursos naturales y aboga por diversificar las rutas de suministro.

Leída en frío, la declaración es una hoja de ruta de productor: lo que el foro busca es estabilizar precios altos mediante contratos largos y un discurso que presenta el gas como combustible de transición, no como problema. El movimiento tiene lógica interna. Si la electrificación avanza despacio, el gas seguirá siendo la válvula de escape del sistema eléctrico europeo, y quien controla la molécula controla el precio del último recurso. El foro no fija cuotas ni recortes vinculantes, pero sí construye el marco ideológico y contractual en el que se negocian los volúmenes de la próxima década.

El riesgo evidente es la politización del gas natural licuado. En 2022 se rompió el vínculo por gasoducto; ahora se tensa el marítimo, donde la fuerza mayor puede convertirse en herramienta de negociación además de en excusa técnica. Ese precedente resulta más incómodo que el precio de una jornada, porque toca la arquitectura de los contratos que Europa firmó precisamente para blindarse frente a shocks de suministro. La pregunta que sobrevuela el mercado es cuánto de la prórroga responde a una limitación física y cuánto a una posición de fuerza.

Hay una contradicción de fondo en el relato europeo. El mismo continente que presume de electrificación sigue quemando gas para calefacción, industria y respaldo eléctrico, y su demanda no cae al ritmo que sugiere el discurso. Con los depósitos al 75% y una fuente de respaldo en el aire hasta el 31 de diciembre, el margen de error se mide en semanas de frío, no en trimestres.

Quedan tres citas en el calendario. La primera es la evolución de los inventarios en las próximas cuatro semanas, que determinará si Europa entra en diciembre con margen o en alerta. La segunda, la revisión de la TUR del 1 de enero de 2027, que trasladará al recibo doméstico lo que el mercado mayorista ya ha descontado. La tercera, la decisión de QatarEnergy sobre su fuerza mayor. Sin prórroga más allá del 31 de diciembre, el TTF tendrá una razón para corregir; con prórroga, el invierno se complica. El mercado ya ha puesto precio al escenario más exigente. Falta saber si el invierno lo confirma.


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