7 alimentos que se venden como «sanos» o «light» en el supermercado, pero que los nutricionistas piden evitar

El supermercado está lleno de envases que prometen salud en la cara delantera y la desmienten en la trasera. Por eso, el criterio de esta lista que te dejamos a continuación es contrastar el reclamo grande —«0% materia grasa», «integral», «100% fruta», «sin azúcar añadido» o «fuente de proteínas»— con la información nutricional y la lista de ingredientes de la letra pequeña. La referencia para los azúcares es el Reglamento (CE) 1924/2006, que solo autoriza la mención «bajo contenido en azúcares» por debajo de 5 g por 100 g en sólidos y 2,5 g por 100 ml en líquidos. Varios de los siete lo superan.

Los siete comparten un patrón: el adjetivo que los vende describe una ausencia (sin grasa, sin azúcar añadido) o un origen (de avena, de fruta), no un efecto sobre el organismo. Cuando se retira la grasa se añade azúcar, sirope o edulcorante para recuperar el sabor; cuando la harina es refinada se compensa con sal, jarabe de glucosa y grasa vegetal; y un zumo conserva el azúcar de la fruta, pero pierde la fibra que modera su absorción. Las cifras salen de comparar etiquetas de marcas corrientes, con trabajos como los de la OCU o el estudio del grupo BADALI sobre barritas.

Publicidad

4
Barritas de cereales, energéticas y «de proteínas»

a couple of pieces of food on a plate
Foto de Marian Hearne en Unsplash

El reclamo «proteína» en mayúsculas sobre un envoltorio verde se ha convertido en uno de los ganchos más eficaces de la estantería. Un estudio del grupo BADALI (Universidad Miguel Hernández) sobre 4.325 productos de 12 categorías concluyó que una de cada tres barritas destaca su contenido proteico, y que solo uno de cada diez productos enriquecidos con proteínas puede considerarse saludable. En el caso concreto de las barritas, el análisis es contundente: a la mayoría le sobra grasa y grasa saturada, y tres de cada cuatro superan la cantidad de azúcares libres recomendada o recurren a edulcorantes. El nutriente que publicita el envase llega, casi siempre, acompañado de todo lo que los nutricionistas piden limitar.

La trampa suele estar en la lista de ingredientes. Muchas de estas barritas se mantienen unidas con sirope de glucosa —u otros jarabes como el de maíz o el de arroz— y llevan coberturas «de chocolate» o «de yogur» que en realidad son una mezcla de grasa de palma, aceite y azúcar. Un análisis de la revista francesa 60 millions de consommateurs encontró barritas con hasta 21 ingredientes distintos y precios de entre 19 y 28 euros por kilo. Frente a eso, un huevo cocido, un yogur natural o un puñado de frutos secos aportan proteína sin azúcares añadidos ni aditivos. Los expertos recuerdan que la mayoría de la población cubre sus necesidades proteicas sin recurrir a estos productos, que solo tienen sentido en esfuerzos intensos o como recurso muy puntual.


Publicidad