Hallan seis estructuras del manto terrestre a 2.900 km vinculadas a miles de volcanes submarinos

El mapa sísmico más completo hasta la fecha identifica seis regiones de alta probabilidad cuya naturaleza exacta aún se desconoce. El hallazgo refuerza la conexión entre el límite núcleo-manto y el origen de más de 40.000 montes submarinos.

A 2.900 kilómetros bajo nuestros pies, seis estructuras del manto terrestre han emergido del ruido sísmico del planeta. Un equipo de la Academia China de Ciencias ha analizado más de dos millones de registros de terremotos con aprendizaje profundo y ha dibujado el mapa más completo hasta la fecha de la frontera entre el manto y el núcleo externo. El hallazgo se publica en Journal of Geophysical Research: Solid Earth.

A esa profundidad extrema, el manto rocoso cede el paso al núcleo externo, una esfera de hierro líquido. Ningún instrumento puede perforar hasta allí. Pero las ondas sísmicas generadas por los terremotos sí atraviesan el planeta de lado a lado. Y, al hacerlo, registran en su camino las irregularidades que esconde la frontera.

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El equipo entrenó un algoritmo de aprendizaje profundo con 174.929 precursores PKP, una clase de ondas débiles que se dispersan o desvían al encontrarse con heterogeneidades próximas al límite núcleo-manto. Son más de diez veces las señales reunidas por los estudios anteriores. La base de partida: más de dos millones de registros sísmicos de terremotos de magnitud 6 o superior ocurridos entre 1990 y 2024.

El resultado cambia la imagen que teníamos de esa región profunda. Donde los estudios anteriores solo veían manchas aparentemente aisladas, el nuevo mapa revela grandes cinturones continuos. Y, además, aparecen seis regiones de alta probabilidad que sugieren estructuras no documentadas hasta ahora.

Los autores, eso sí, hablan con prudencia. Todavía no pueden afirmar qué contienen esas seis zonas. Las presentan como regiones de alta probabilidad que deben examinarse con otras ondas sísmicas y con técnicas de imagen más precisas. Entre las explicaciones en liza figuran restos de antiguas placas tectónicas subducidas, zonas parcialmente fundidas o acumulaciones con una composición química distinta a la del manto que las rodea.

La frontera entre el manto y el núcleo nunca fue una línea perfecta: bajo los océanos guarda la huella de antiguas placas hundidas y calor listo para ascender.

Seis regiones desconocidas en la frontera con el núcleo

La fotografía, en este caso, no usa luz. Usa terremotos. Cuando un sismo de magnitud superior a 6 libera energía, una parte viaja como ondas tempranas que rozan el núcleo. Son los precursores PKP, débiles y difíciles de aislar, pero extraordinariamente sensibles a los cambios de material que encuentran a 2.900 kilómetros de profundidad.

El aprendizaje profundo permitió separar esas señales del ruido masivo de los sismogramas. Para dimensionar la escala: es como intentar escuchar el latido de un pez en un océano lleno de barcos. El algoritmo recuperó más de 170.000 ecos aprovechables y los proyectó sobre el mapa global del manto.

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volcanes submarinos

El mapa obtenido no es una radiografía perfecta. Las seis estructuras no están confirmadas en su naturaleza. La propia revista subraya que son zonas de alta probabilidad, no certezas. Hacen falta otros tipos de ondas y modelos termodinámicos para saber si allí hay una antigua placa hundida, material parcialmente fundido o una anomalía química.

Aun así, el avance es notable. La frontera entre manto y núcleo, que antes parecía relativamente uniforme en los mapas sísmicos, se revela ahora como una interfaz irregular, salpicada de estructuras que la convierten en una de las regiones más vivas del planeta.

La conexión con los miles de volcanes submarinos

El hallazgo cobra todavía más sentido al mirar hacia la superficie. En junio, dos trabajos independientes publicados en Nature Geoscience conectaron las dinámicas de esa misma región profunda con el origen de los más de 40.000 montes submarinos que salpican los océanos, muchos de ellos lejos de cualquier límite entre placas.

La lógica clásica de los puntos calientes y las plumas del manto ya no basta para explicar montañas submarinas dispersas. Clinton Conrad y Mathew Domeier reconstruyeron el movimiento de las placas durante millones de años y comprobaron que el vulcanismo es más voluminoso donde el fondo oceánico ha pasado sobre dos estructuras continentales profundas: las grandes provincias de baja velocidad (LLSVP), situadas bajo África y el Pacífico. El equipo de Hao Dong llegó a conclusiones parecidas con una simulación de 270 millones de años de evolución del manto.

Ambos trabajos apuntan a que desde esas regiones profundas ascienden plumas relativamente débiles que calientan el manto superior y favorecen la formación de volcanes submarinos. Las seis nuevas estructuras no son, por sí solas, responsables directas de esos volcanes. Son de otra escala y aún deben caracterizarse. Pero colocan el foco en el mismo lugar: los últimos kilómetros del manto, justo encima del núcleo.

Creo que aquí está la lección más interesante. La geología profunda ya no se lee como una serie de capas estáticas. El límite entre el manto y el núcleo aparece ahora como una interfaz activa, química y térmicamente viva, capaz de condicionar la superficie millones de años después. La prudencia de los autores me parece acertada: seis zonas de alta probabilidad no son seis descubrimientos cerrados. Son seis promesas de observación.

Lo que sí sabemos es que las ondas sísmicas han revelado una frontera mucho menos uniforme de lo que parecía. Allí pueden acumularse restos de antiguas placas, materiales parcialmente fundidos y enormes anomalías térmicas y químicas. Y algunas de esas estructuras pueden modificar lentamente la circulación del manto y favorecer el nacimiento de plumas que, millones de años después, terminan dejando su huella en la superficie.

Así, montañas volcánicas que hoy permanecen ocultas bajo kilómetros de océano podrían tener una historia que comenzó 2.900 kilómetros más abajo, prácticamente en la frontera con el núcleo de la Tierra.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Seis regiones de alta probabilidad en el límite entre el manto y el núcleo terrestre, junto con grandes cinturones continuos de heterogeneidades.
  • Dónde: A 2.900 kilómetros de profundidad, bajo la frontera global entre el manto y el núcleo externo.
  • Institución responsable: Academia China de Ciencias, con publicación en Journal of Geophysical Research: Solid Earth.
  • Cuándo: Publicado en septiembre de 2026, tras analizar señales sísmicas registradas entre 1990 y 2024.
  • Impacto a futuro: Conecta la dinámica profunda del manto con el origen de miles de volcanes submarinos y orienta nuevas campañas de imagen sísmica.

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