Precio de la gasolina: décima subida consecutiva mientras el diésel cae un 3,75%

El gasóleo rompe dos meses y medio de subidas y se paga a 1,795 euros por litro tras la nueva rebaja del impuesto especial. España sigue por debajo de la media europea pese a las subidas semanales de la gasolina.

El precio de la gasolina encadena su décima subida semanal y escala un 4,79%. El gasóleo, en cambio, cae un 3,75% y se paga a 1,795 euros por litro, según el Boletín Petrolero de la Unión Europea. Es la primera caída del diésel en dos meses y medio.

Con esta nueva subida, el litro de gasolina se sitúa en 1,815 euros, mientras que el diésel rompe la racha alcista y se coloca en 1,795 euros. Ambos valores proceden del Boletín Petrolero de la Unión Europea y reflejan los cambios fiscales vigentes en el arranque de septiembre.

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El coste real para el conductor mantiene la presión sobre el bolsillo. Llenar un depósito medio de 55 litros de diésel supone ahora 98,45 euros, 20,9 euros más que hace un año, cuando costaba 77,55 euros. En gasolina, el desembolso alcanza 99,55 euros, frente a los 81,4 euros de hace doce meses.

A pesar de la escalada, ambos carburantes siguen lejos de los máximos históricos del mercado español. En julio de 2022, la gasolina tocó 2,141 euros y el gasóleo 2,1 euros por litro. La comparación sirve para medir la temperatura del surtidor sin perder perspectiva.

La evolución del crudo no se traslada de forma inmediata al precio de los carburantes, sino con un decalaje temporal. El precio en surtidor combina la cotización específica de cada producto, el coste de la materia prima, la logística, los impuestos y los márgenes brutos de las petroleras. Por eso una sesión bajista del Brent puede no notarse en el depósito hasta semanas después.

El diésel no cae por una mejora del mercado, sino por una decisión fiscal que compensa con impuestos lo que el crudo sigue encareciendo.

El precio de la gasolina encadena diez subidas semanales

El repunte de la gasolina es el más prolongado del actual ciclo de tensiones geopolíticas. La subida semanal del 4,79% deja el litro de gasolina de 95 en 1,815 euros. En paralelo, el gasóleo rompe con un descenso del 3,75%, el primero en dos meses y medio.

La décima subida de la gasolina convive con una rebaja fiscal dirigida solo al diésel, lo que abre una brecha inédita entre los dos combustibles.

Detrás del cambio de tendencia del diésel hay una explicación fiscal directa. Tras el estallido del conflicto en Oriente Medio, el Gobierno aprobó el 29 de junio un real decreto ley por el que decayó la rebaja temporal del IVA al 10% para los carburantes. A cambio, activó la reducción del impuesto especial de hidrocarburos.

Esa reducción del IEH se fijó en 15 céntimos por litro en julio y en 10 céntimos desde el 1 de agosto. Para septiembre estaba previsto un descenso a cinco céntimos, pero la fuerte subida del diésel en julio obligó a elevarlo a 20 céntimos por litro para el gasóleo. Los datos del boletín europeo ya recogen este alivio fiscal.

En el contexto europeo, España mantiene precios inferiores a los de su entorno. La gasolina sin plomo de 95 se paga en España a 1,815 euros, por debajo de los 2,041 euros de media de la Unión Europea y de los 2,099 de la eurozona. El diésel español, a 1,795 euros, también se mantiene por debajo de los 2,107 de media comunitaria y de los 2,137 de la eurozona.

Por qué el diésel cae: la rebaja del impuesto especial de hidrocarburos

La rebaja del impuesto especial de hidrocarburos es la clave del descenso del gasóleo. El Boletín Petrolero de la UE recoge precios que ya incorporan la norma vigente desde el martes. No es una mejora de la cotización internacional: es una transferencia fiscal que reduce la factura del diésel sin tocar la gasolina.

Por su parte, la gasolina no recibe el refuerzo específico aprobado para el diésel, lo que amplía la brecha fiscal entre ambos combustibles.

El diésel respira. La gasolina, no.

precio diésel

El surtidor español, más barato que la media europea pero más caro que hace un año

La posición española es, sobre el papel, favorable. Con la gasolina a 1,815 euros y el diésel a 1,795, el país se mantiene por debajo de la media comunitaria en más de 20 céntimos por litro. Esa diferencia estructural se apoya en una fiscalidad de hidrocarburos menos gravosa que la media europea.

Esa ventaja comparada no elimina la tensión interior. Llenar un depósito cuesta ahora entre 18 y 20,9 euros más que hace un año, según el combustible. La subida interanual se produce en un contexto de incremento de los costes energéticos, lo que amplifica el impacto sobre los hogares que dependen del vehículo privado.

El comportamiento divergente de la gasolina y el diésel plantea una contradicción de política pública. La rebaja del impuesto especial concentra el alivio en el combustible mayoritario del transporte profesional y de mercancías, mientras que la gasolina de los desplazamientos urbanos absorbe la décima subida sin mitigación. Es una elección con lógica económica, pero con un reparto social desigual.

A corto plazo, la tregua del diésel es reversible. Si la escalada del crudo persiste, la rebaja de 20 céntimos puede quedar absorbida por nuevos aumentos en origen. El decalaje entre crudo y surtidor retrasa el impacto, pero no lo elimina.

El Boletín Petrolero de la UE seguirá marcando la evolución semanal. La cuestión no es si el diésel volverá a subir, sino si la política fiscal mantendrá el alivio cuando el mercado vuelva a tensarse. El final del ciclo alcista no depende solo del crudo: depende también de cuánto margen fiscal esté dispuesto a asumir el Gobierno en plena escalada.


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