U.S. Bank ha enviado dólares reales de Norteamérica a Europa sobre la blockchain pública Stellar con su stablecoin USBDC, un token que solo el banco puede emitir, congelar o revertir. El movimiento reabre el debate sobre cuánto control pueden tener los bancos sobre los dólares tokenizados.
Qué ha hecho U.S. Bank con Stellar
El piloto en vivo se ejecutó el miércoles 9 de septiembre y consistió en que la entidad se pagó a sí misma. El token USBDC no está a la venta para clientes minoristas: es una prueba técnica para comprobar que el banco puede crear, canjear, congelar y recuperar sus propios dólares digitales. Las cuatro funciones respondieron como esperaba.
La elección de Stellar no es casual. La red, cuyo token XLM ocupa el puesto 19 por capitalización de mercado, permite que el emisor de un activo bloquee cuentas o destruya monedas que están en la cartera de otra persona. U.S. Bank probó exactamente esos controles. El precio de XLM se movió poco: ronda los 0,19 dólares tras subir un 0,6% en un día, señal de que los traders no vieron aquí una revolución.
El botón de apagado que reabre el debate
La promesa original de las criptomonedas era que nadie pudiera recuperar tu dinero una vez enviado. USBDC rompe esa promesa de forma intencional, y por eso conviene leerlo como lo que es: una transferencia bancaria con un botón para deshacer. No compite con USDC ni con las stablecoins que los traders usan a diario; más bien digitaliza el control que ya existe en la banca tradicional.
«Este piloto en vivo demuestra nuestra capacidad para acelerar la gestión global de efectivo y el movimiento de dinero», declaró Gunjan Kedia, presidente y CEO de U.S. Bank. Jamie Walker, jefe de activos digitales y movimiento de dinero, insistió en que buscan resolver problemas reales de clientes manteniendo seguridad y fiabilidad. La cuestión es si el cliente acepta que su proveedor de pagos pueda congelar fondos sin su permiso.
Wall Street se parte en dos: dólar compartido o marca propia
Una semana antes, 21 bancos y gestores de activos acordaron lanzar un token de dólares compartido en el primer semestre de 2027. Bank of America, Goldman Sachs, Citi, Deutsche Bank, UBS y Wells Fargo figuran en esa alianza. U.S. Bank no firmó el acuerdo. Prefiere colocar su propio nombre en su dólar digital.
Wall Street no discute si el dólar será digital, sino quién tendrá la llave para congelarlo.
La decisión tiene lógica. La Reserva Federal ubicó a U.S. Bank como el sexto mayor banco comercial doméstico de Estados Unidos en marzo, con 683.000 millones de dólares en activos. Suficiente tamaño para ir por libre. Además, las nuevas normas del Tesoro para stablecoins favorecen a blockchains construidas sobre dólares regulados, y el premio es concreto: nóminas de fin de semana, liquidez atrapada entre subsidiarias y colateral que hoy espera al lunes.
El movimiento recuerda a los experimentos con monedas digitales de bancos centrales y a iniciativas como JPM Coin, lanzada por JPMorgan para liquidaciones internas. La diferencia es que aquí se usa una red pública como Stellar, no un permiso privado. Eso da transparencia al público, pero concentra el control en el emisor. El equilibrio es delicado: eficiencia 24/7 frente a descentralización real, justo lo que muchos usuarios de cripto valoran.
El verdadero aviso va para Circle, aunque no por este test. Los rivales que buscan usuarios empresariales de USDC ya demuestran lo rápido que se puede perder esa base de clientes. El próximo hito llegará con la stablecoin compartida de Wall Street en 2027; habrá que ver si U.S. Bank se suma o sigue apostando por su botón de apagado.




