La CNMV se suma a la simplificación europea y aligera las reglas a las gestoras de fondos

La reforma elimina nueve circulares obsoletas y aligera la información periódica de las gestoras. Los interesados pueden enviar comentarios hasta el 18 de septiembre.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha dado el primer paso para aligerar las cargas regulatorias que soportan las gestoras de activos y las firmas de inversión. El supervisor someterá a consulta pública un proyecto de circular que, en la práctica, modifica cuatro circulares en vigor y deroga otras nueve. Un movimiento que se alinea con la corriente europea de simplificación administrativa y que abre la puerta a una reducción de trámites.

El periodo de consulta estará abierto hasta el 18 de septiembre de 2026. Las entidades interesadas podrán remitir sus comentarios para perfilar un texto definitivo. La CNMV busca eliminar obligaciones que no están justificadas por riesgo o protección del inversor y fomentar la proporcionalidad en los requisitos.

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Un plan estratégico con nombre propio

El proyecto forma parte del plan de simplificación de actuaciones supervisoras que el organismo, presidido por Carlos San Basilio, puso en marcha a finales de 2025. Dicho plan incluye la revisión de circulares para suprimir trámites que se han vuelto obsoletos o redundantes con el marco legislativo actual.

San Basilio ha reconocido en varias ocasiones que existe un “evidente exceso regulatorio” que afecta tanto a las cotizadas como a otros participantes del mercado. En esta línea, la CNMV ha identificado nueve circulares específicas que regulaban aspectos diversos de gestoras y firmas de inversión y que, a jucio del supervisor, han quedado carentes de objetivo.

Las nueve circulares derogadas y la reforma de los folletos

Además de la derogación, la CNMV pretende reformular aspectos del control interno de las gestoras y simplificar ciertas obligaciones vinculadas a la actualización de folletos. También revisará los requerimientos de información pública periódica que las entidades remiten al organismo, para hacerlos más ágiles sin rebajar la protección al inversor.

En paralelo, el plan de simplificación ya está generando resultados en los procesos más operativos. La Comisión asegura que está contribuyendo a la reducción de cargas administrativas, sobre todo en aquellos trámites que no aportan valor añadido a la supervisión.

La CNMV deroga nueve circulares y aligera los requisitos de control interno y folletos. Un movimiento que podría acelerar la creación de nuevos fondos.

Europa marca el camino

El movimiento del supervisor español no es aislado. La Unión Europea impulsa desde hace meses una revisión más amplia de las normas financieras para mejorar la eficacia regulatoria. Bruselas quiere eliminar cargas duplicadas y fomentar la competitividad sin sacrificar la protección del inversor.

La CNMV se alinea así con una tendencia que ya han abrazado otros reguladores nacionales. El propio San Basilio ha señalado en foros internacionales que la simplificación debe ser una prioridad para evitar que el exceso normativo lastre la innovación y la oferta de productos.

Impacto en la industria de fondos: menos burocracia, ¿más negocio?

La simplificación llega en un momento en que la industria de fondos de inversión en España afronta el reto de captar flujos netos en un entorno de tipos aún elevados. Aunque la Comisión no ha cuantificado el ahorro administrativo, la eliminación de burocracia suele traducirse en menores costes operativos y, potencialmente, en comisiones más ajustadas para el partícipe.

Menos trámites también podrían acelerar la autorización de nuevos productos y facilitar la actualización de folletos, dos aspectos que las gestoras medianas y pequeñas suelen señalar como barreras de entrada. Si la consulta pública culmina con un texto ambicioso, el sector podría ganar en dinamismo sin que la protección del inversor se resienta.

Sin embargo, la consulta es solo el arranque. Queda por ver si las gestoras aprovecharán el periodo para pedir recortes adicionales o si la propia CNMV irá más allá en el texto final. Lo que sí parece claro es que, tras años de acumulación normativa, el regulador reconoce que menos puede ser más —incluso en un sector tan sensible como el ahorro colectivo—.


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