Morgan Stanley ha presentado su candidatura formal para lanzar fondos cotizados al contado de Ethereum y Solana. Y lo ha hecho con un movimiento que ha sorprendido al sector: una comisión anual del 0,14%, la más baja hasta ahora para este tipo de productos de ETH y SOL, y la inclusión de provisiones para recompensas por staking.
La documentación actualizada, presentada ante la SEC el 14 de julio de 2026, muestra las enmiendas a las declaraciones S-1/A que el banco de inversión estadounidense registró inicialmente en enero. Los nuevos documentos desvelan detalles operativos clave que acercan el lanzamiento de estos ETF, que cotizarán en NYSE Arca bajo los tickers MSSE (Ethereum) y MSOL (Solana).
Los fondos se estructuran como ‘grantor trusts’, lo que significa que el fideicomiso poseerá directamente los ethers y sols, y los inversores tendrán una participación proporcional en ese patrimonio. Es un diseño similar al de los actuales ETF de bitcoin al contado, pero con un añadido diferencial: la posibilidad de generar rendimiento mediante staking.
Custodia compartida y el staking bajo la lupa
Un dato relevante de la presentación es la elección de custodios. Morgan Stanley ha optado por un modelo de doble capa: BNY Mellon, uno de los bancos custodios más grandes del mundo, y Coinbase Custody, la plataforma especializada en criptoactivos. Esta combinación busca unir la infraestructura bancaria tradicional con la experiencia en custodia de activos digitales, reduciendo el riesgo de contraparte.
Pero la verdadera novedad está en el staking. La presentación del ETF de Ethereum incluye provisiones para hacer staking de una parte de los ethers del fondo a través de proveedores externos aprobados. Es decir, los ETH se bloquearían en contratos inteligentes de la red Ethereum para ayudar a validar transacciones y, a cambio, generarían una recompensa — el staking funciona de forma parecida a un depósito que paga intereses, aunque con más matices técnicos—.
Morgan Stanley planta cara a los gestores establecidos con la comisión más baja del mercado y la promesa de rendimiento por staking.
Eso sí, la propia documentación advierte de los riesgos. El principal es el ‘slashing’: una penalización que la red Ethereum impone a los validadores que incumplen las reglas del protocolo y que puede resultar en la pérdida de una parte de los ETH apostados. El texto presentado a la SEC es transparente al respecto y señala tanto este riesgo como la posibilidad de fallos en los contratos inteligentes.
El contexto: un mercado de ETFs que madura
Morgan Stanley no llega a terreno virgen. El banco ya lanzó su ETF de bitcoin a principios de 2026, y ahora amplía su gama con Ethereum y Solana. Lo hace en un momento en que los flujos hacia estos productos siguen siendo positivos, aunque con claras diferencias entre activos.
Según datos que maneja el sector, los ETF de bitcoin al contado han captado ya más de 51.300 millones de dólares en flujos netos acumulados. Las cifras de Ethereum y Solana son más modestas: alrededor de 2.650 millones para los ETF de ETH y 1.130 millones para los de SOL. La entrada de un gigante como Morgan Stanley —con más de 1,5 billones de dólares en activos bajo asesoramiento— puede cambiar esta dinámica.
La jugada de incluir staking no es casual. En 2025, la SEC emitió un criterio que aclaraba que ciertas actividades de staking líquido no implican la oferta y venta de valores. Ese pronunciamiento ha abierto la puerta a que los emisores de ETF puedan ofrecer rendimiento por staking, siempre que equilibren las ganancias potenciales con los riesgos antes mencionados.
Con esta propuesta, Morgan Stanley se suma a una tendencia en la que varios emisores compiten en comisiones y características. La cifra del 0,14% es, a día de hoy, la referencia más agresiva en esta categoría. Habrá que ver si otros gestores responden rebajando también sus tarifas.




