CaixaBank ultima su desembarco comercial en Estados Unidos. La entidad financiera, la primera de España por activos y presidida por Tomás Muniesa y cuyo consejero delegado es Gonzalo Gortázar, prepara la apertura de su primera oficina con negocio en Miami. El objetivo es claro: ofrecer servicios de banca privada y asesoramiento a grandes fortunas, un segmento de alto valor añadido y generación de comisiones que todos los grandes bancos se disputan en el estado de Florida. El lanzamiento de esta nueva unidad está previsto para el transcurso de 2027, según indican fuentes financieras cercanas a la operación.
Para pilotar esta nueva aventura al otro lado del Atlántico, CaixaBank ya ha designado a un comandante. Se trata de Edward O’Loghlen, un ejecutivo con más de una década de recorrido interno en el banco y que actualmente ocupaba el cargo de director financiero de CaixaBank Payment Solutions. O’Loghlen no es un recién llegado a la esfera internacional de la entidad: antes de este rol, fue director de Banca Corporativa en Cataluña y, crucialmente, responsable del área de Desarrollo Internacional. En esa posición, trabajó en el despliegue de la red global del banco, a cuya órbita estratégica regresa ahora.
Una apuesta por el lujo financiero que replica el modelo de Luxemburgo
El movimiento no es un salto al vacío. La idea de desembarcar en Miami lleva meses sobre la mesa de la cúpula de CaixaBank. De hecho, el propio Gonzalo Gortázar la había insinuado en recientes ruedas de prensa de resultados, aunque sin concretar detalles y restando materialidad financiera a corto plazo. “No tenemos tomada ninguna decisión, y no sería nada significativo. Lo único que sería es, en todo caso, para acompañar a nuestros clientes de banca privada”, afirmó a principios de año el consejero delegado. Los planes han cogido tracción y la decisión está tomada, como demuestra el nombramiento de O’Loghlen.
Las discusiones internas se centran ahora en adecuar la fórmula jurídica de la nueva unidad en Miami y otros detalles procedimentales, con la vista puesta en el lanzamiento a lo largo de 2027. El espejo en el que se mira la entidad es su propia experiencia en Luxemburgo. En 2020, CaixaBank desplegó en ese país su negocio de banca privada bajo la enseña CaixaBank Wealth Management Luxembourg. Cinco años después, en su aniversario, la filial luxemburguesa alcanzó los 4.600 millones de euros en volumen de negocio. El objetivo marcado para 2027 es escalar esa cifra hasta los 6.000 millones, lo que da una idea de la rentabilidad y el potencial que la entidad busca replicar ahora en Florida.
CaixaBank no va a hacer una gran compra en Estados Unidos. Sigue a sus clientes, que ya están diversificando su patrimonio allí por razones fiscales y de seguridad jurídica.
BBVA, Santander y Sabadell ya están allí: la conexión latinoamericana
CaixaBank no aterriza en un páramo. La competencia por las grandes fortunas en Miami ya está servida y otros gigantes de la banca española llevan años tomando posiciones. El ejemplo más reciente es el de BBVA, que abrió su oficina de banca privada en la ciudad en 2024 con el foco puesto en clientes con más de medio millón de euros en activos bajo gestión, principalmente de origen latinoamericano. La conexión con Latinoamérica es el verdadero motor de esta plaza, y CaixaBank busca aprovechar las crecientes relaciones de esas fortunas con los bancos españoles.
Banco Santander tiene una presencia mucho más veterana. Su división en Florida data de los años setenta y ofrece servicios de inversión para altos patrimonios encuadrada en su potente negocio estadounidense, que ya es su tercera geografía por relevancia. En cuanto a Banco Sabadell, su presencia en Miami se remonta a los años noventa. Aunque vendió sus bancos locales en 2017, acuciado por los problemas financieros de la Gran Recesión, mantuvo el negocio de banca privada que aún retiene en la zona. La ofensiva de CaixaBank se produce en pleno movimiento estratégico de todo el sector por incrementar el peso de los negocios de comisiones y valor añadido, huyendo de la pura dependencia del margen de intereses.

El ajedrez interno y la reorganización de la banca privada
El desembarco en Miami es también un movimiento de reafirmación para la división de banca privada de CaixaBank tras un periodo de turbulencias internas. La dirección del área recae en Belén Martín desde 2024, cuando tomó el relevo de Víctor Allende tras su sonada salida al mar. Allende era el artífice de Open Wealth, la plataforma de arquitectura abierta del banco, y parte de su migración hacia Banco Santander supuso un revés para el equipo. La apuesta por Miami es una muestra de músculo que refuerza la presencia internacional del grupo presidido por Muniesa, que el año pasado descartó adquirir el portugués Novo Banco para fusionarlo con su gran activo fuera de España, BPI.
En la cúpula internacional de la banca privada, David Íñigo es el responsable del área y Juan Gandarias fue nombrado responsable del negocio en Luxemburgo, todo ello bajo la batuta de Gortázar. Además de esa división luxemburguesa, CaixaBank cuenta con ocho sucursales en el extranjero —en Londres, París, Fráncfort, Varsovia, Milán, Casablanca, Tánger y Agadir— y un puñado de oficinas de representación repartidas por el mundo, una de ellas en Nueva York. Sin embargo, la de Miami sería la primera con actividad comercial real en Estados Unidos, orientada a dar servicio a los clientes que buscan diversificación geográfica o ventajas fiscales al otro lado del Atlántico.
Un plan de vuelo conservador pero con un mercado claro
La estrategia de CaixaBank es quirúrgica. No se trata de una gran inversión en adquisiciones ni de abrir una red masiva de sucursales, sino de replicar el modelo de banca privada de Luxemburgo en un mercado natural para su base de clientes. Las grandes fortunas latinoamericanas han incrementado su presencia en España en los últimos años y han tejido relaciones sólidas con la banca nacional. Para CaixaBank, el paso lógico es seguirlas cuando deciden invertir y establecer su patrimonio en el otro gran polo de atracción del continente americano.
El nombramiento de Edward O’Loghlen es una declaración de intenciones. Su perfil, forjado en las relaciones con inversores y la expansión internacional, encaja con un proyecto que en esta fase requiere más de un arquitecto financiero que de un gestor de oficina tradicional. El reto inmediato será resolver la estructura legal y el marco regulatorio para operar en un mercado tan competitivo y regulado como el estadounidense. Si el precedente luxemburgués sirve de guía, la oficina de Miami podría empezar a aportar volumen de negocio y comisiones ya en el primer año de operación, aunque sin un peso material en el balance consolidado del grupo.
El lanzamiento está previsto para 2027, sin una fecha exacta, y los próximos meses serán clave para definir los detalles procedimentales. La entidad deberá decidir si la nueva unidad opera bajo una licencia bancaria específica en el estado de Florida o como una oficina de representación con capacidades ampliadas, replicando en parte el modelo que ya tiene en Nueva York. En cualquier caso, la presencia de CaixaBank en Miami supondrá un nuevo frente en la guerra por el segmento de altos patrimonios.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La definición de la fórmula jurídica de la oficina de Miami y los detalles procedimentales a lo largo del segundo semestre de 2026. La llegada de O’Loghlen es la señal de que el plan es firme y no un mero estudio de mercado.
- Reacción del valor: La cotización de CaixaBank no debería experimentar movimientos bruscos porque la operación carece de materialidad financiera inmediata para el grupo. El mercado descuenta ya la estrategia de crecimiento en comisiones, que este movimiento refuerza a largo plazo.
- Precedente sectorial: El éxito del modelo de CaixaBank Wealth Management en Luxemburgo, que alcanzó 4.600 millones en volumen de negocio en cinco años, es el espejo y la evidencia de que el banco sabe ejecutar este tipo de aterrizajes en plazas de alto valor para la banca privada.




