El absentismo laboral en España registró en 2025 su nivel más alto desde que existen registros, con una tasa del 7,6% que generó un coste directo de 59.109 millones de euros para la economía nacional. El dato, publicado esta semana por The Adecco Group Institute en su ‘XV Informe Anual sobre Empresa Saludable y Gestión del Absentismo’, equivale al 1,3% del producto interior bruto español y afecta de lleno a las cuentas de las grandes empresas cotizadas.
Detrás de esa cifra hay un cambio estructural preocupante: la incapacidad temporal, responsable del 78% del absentismo total, marcó también un máximo histórico del 5,95% de las horas pactadas, casi duplicando los 30.171 millones que suponía en 2019. Y el primer trimestre de 2026 no ofrece tregua: la tasa adelantada se mantiene en el 7,6%, apenas una décima menos que el cuarto trimestre anterior pero dos décimas por encima del mismo periodo de 2025.
La combinación de envejecimiento de la plantilla, saturación del sistema sanitario y el explosivo crecimiento de las bajas por salud mental —que se han duplicado en cinco años— convierte el absentismo en un problema crónico para las compañías del IBEX 35 y del Mercado Continuo.
El coste récord de las horas no trabajadas: 59.109 millones y un dato del 7,6% que no cede
El informe desgrana el impacto sectorial y regional. Los servicios soportan el mayor peso económico con 45.096 millones de euros, un 13% más que en 2024. La industria añade 11.088 millones y la construcción 2.925 millones. Por comunidades, Cataluña (11.557 millones), Madrid (10.290 millones) y Andalucía (7.410 millones) concentran casi la mitad del coste. País Vasco, Canarias y Cantabria lideran las tasas de absentismo, todas con un 9,6%.
Lo más preocupante para los inversores es la rigidez del indicador: si en 2025 subió 0,8 puntos porcentuales, el arranque de 2026 lo mantiene en el mismo nivel. Carlos Arcas, director del Instituto, subraya que el fenómeno responde a factores “estructurales y no coyunturales”: la salud mental reactiva, la coordinación insuficiente entre mutuas y empresas y la sobrecarga de la atención primaria.
La incapacidad temporal se ha convertido en un lastre estructural para la rentabilidad de las grandes empresas españolas. Si el 7,6% se cronifica, las revisiones a la baja de los márgenes serán inevitables en los próximos trimestres.
Cómo el absentismo erosiona los márgenes de las cotizadas del IBEX 35
Para una gran cotizada con una plantilla de 50.000 trabajadores y un coste laboral medio de 45.000 euros anuales, un absentismo del 7,6% supone un sobrecoste de unos 171 millones de euros al año en salarios no productivos sumados a las cotizaciones y los gastos de sustitución. Esta cifra incide en en la rentabilidad de las compañías con mayor plantilla, como las del sector turístico —IAG, Meliá, Amadeus— las utilities o la banca.
En el sector financiero, la presión sobre los costes de personal llega cuando los bancos —Santander, BBVA, CaixaBank— compiten en eficiencia. Un repunte de 0,5 puntos en la tasa de absentismo puede restar entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales de rentabilidad sobre recursos propios en una entidad con 20.000 empleados, según cálculos propios. En industrias con márgenes más estrechos, como la construcción —ACS, Ferrovial— o la distribución alimentaria, el impacto es aún más directo.

Análisis: un problema estructural que exige respuestas antes de las presentaciones de resultados
El dato del 7,6% no es un accidente pasajero. Responde a una demografía laboral envejecida —la edad media de los ocupados supera ya los 44 años— y a un cambio normativo reciente: la Ley 2/2025 elimina la extinción automática del contrato por incapacidad permanente, obligando a las empresas a buscar adaptaciones de puesto. Si bien protege al trabajador, añade rigidez a la gestión de la plantilla.
Las cotizadas del IBEX 35 se enfrentan a un dilema: cómo mantener la productividad sin incurrir en costes crecientes de absentismo. Las soluciones pasan por planes de prevención, inversión en salud mental, horarios flexibles y acuerdos con mutuas para agilizar las altas. Pero estas medidas requieren inversión y tiempo, justo lo que los accionistas no quieren escuchar cuando los márgenes se estrechan.
La próxima temporada de resultados semestrales, que arranca a finales de julio, será la primera prueba de fuego. Si alguna gran empresa del IBEX menciona el absentismo como factor de presión en los costes, el mercado castigará con un descuento en la valoración. Por el contrario, aquellas que demuestren capacidad de gestionar esta variable ganarán atractivo. ¿Cuántas de las grandes cotizadas españolas tienen hoy un plan concreto para reducir el absentismo en un plazo de dos años?
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 abrió la sesión del 15 de julio con un avance del 0,2% hasta los 10.150 puntos, sin que el dato del informe Adecco haya provocado movimientos significativos. Los valores del sector servicios —IAG, Meliá— cotizaban planos.
Clave técnica: La tasa de absentismo del 7,6% coincide con un momento en el que el consenso espera un crecimiento del beneficio por acción del 8% para el conjunto del IBEX en 2026. Si el absentismo resta 0,3 puntos de margen operativo, las revisiones a la baja pueden empezar a aparecer en los informes de los bancos de inversión tras la publicación de resultados.
Apunte macro: La prima de riesgo española se situaba en 78 puntos básicos al cierre de ayer, estable y sin reflejar ninguna presión adicional. Sin embargo, un deterioro persistente del mercado laboral podría elevar la prima de riesgo si el coste de la protección social se traslada al déficit público en 2027.




