Cuando el Wall Street Journal publica que el espionaje chino está desequilibrando la relación con Moscú, el escepticismo se enciende. De Castro, analista de Negocios TV, lo tiene claro: ni siquiera Donald Trump podrá romper un vínculo forjado en la historia, la cultura y la estrategia compartida. El artículo, según De Castro, no es más que una operación de propaganda destinada a debilitar el eje euroasiático.
El origen de la discordia: un artículo contra el vínculo ruso-chino
El 15 de julio de 2026, la conversación en el plató de Negocios TV giró en torno a un reciente reportaje de Wall Street Journal que insinúa que Pekín estaría tejiendo contactos al margen de Vladímir Putin, preparándose para una posible sucesión y aumentando su influencia en Rusia. De Castro desmontó la noticia con un argumento demoledor: se trata de una maniobra informativa para sembrar desconfianza. “No creo sinceramente que haya espionaje chino en Rusia, al menos no más del que hay israelí en Estados Unidos”, ironizó.
El propio De Castro recordó que, si algo caracteriza a las élites chinas, es su capacidad de planificar a décadas vista. Es lógico que ambos países mantengan canales fluidos de comunicación ante cualquier eventualidad, sin que ello implique una crisis. Pero el verdadero trasfondo, según él, es la incomodidad de Occidente con la fortaleza de un polo que integra a las dos grandes potencias euroasiáticas.
Una alianza que trasciende lo coyuntural
Para De Castro, el matrimonio entre Rusia y China no responde solo a las sanciones o al conflicto ucraniano. Hay un regreso identitario: Rusia se siente cada vez más euroasiática. “El ruso piensa mucho más como asiático que como europeo”, afirmó, y subrayó que la desconfianza hacia Europa ha ido creciendo tras siglos de desencuentros.
Este giro cultural va acompañado de intereses mutuos muy concretos. Mientras China necesita materias primas y rutas comerciales seguras, Rusia dispone de recursos energéticos y alimenticios que Pekín anhela. José Luis, otro de los contertulios, lo describió como un matrimonio de conveniencia que, además, se ha reforzado con el proyecto de la Franja y la Ruta y con la consolidación de los BRICS como contrapeso al G7.
La revalorización del legado mongol y la mirada hacia Asia Central, África y Sudamérica están tejiendo un bloque que va más allá de lo económico. De Castro subrayó que esta pertenencia ‘histórica, cultural y mental’ es lo que realmente blinda el pacto entre Xi Jinping y Putin, y no las coyunturas políticas del momento.
Las élites rusas y chinas trabajan a largo plazo, piensan en décadas, y su vínculo va más allá de las coyunturas políticas.
— De Castro, analista de Negocios TV
La guerra informativa en el mundo multipolar
La discusión en Negocios TV puso el foco en el papel de medios como el Wall Street Journal o Axios De Castro fue tajante: responden a intereses globalistas y funcionan como arietes de la guerra informativa. Intentan resquebrajar la confianza en aliados que Occidente no controla. “Es parte del conflicto entre el mundo unipolar y el multipolar”, señaló.
José Luis abundó en la táctica: ya se habían lanzado noticias similares sobre tensiones entre India y China. El objetivo, afirmó, es fragmentar el bloque de los BRICS antes de que se consolide como el motor económico alternativo al G7. La estrategia no es nueva, pero ahora se vuelve más visible.
¿Puede Trump romper el eje Pekín-Moscú?
Con la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, muchos se preguntan si el magnate podrá seducir a Putin con tecnología y acuerdos sobre el Ártico. De Castro y José Luis coincidieron: la solidez del vínculo ruso-chino hace que ese escenario sea poco probable. Trump podría ofrecer grandes negocios, pero Moscú ya ha encontrado en Pekín un socio que le garantiza estabilidad sin las imposiciones políticas de Washington.
Es más, China y Rusia comparten una lectura del orden internacional que choca frontalmente con la visión de Trump. Ambos apuestan por un mundo multipolar en el que el dólar deje de ser la moneda hegemónica. La alianza, pues, es también un seguro estratégico contra las presiones de Occidente.
El debate de esta tarde en Negocios TV deja una conclusión rotunda: ni un artículo del Wall Street Journal ni las zalamerías de Trump van a romper un eje que se ha ido soldando con historia, recursos y una visión común del futuro. ¿Estamos ante la consolidación definitiva del bloque euroasiático o asistiremos a nuevas maniobras para intentar fracturarlo? La respuesta, como tantas veces, la tendrán los próximos años.
Puedes ver el debate completo en el vídeo de Negocios TV:





