Por qué los abdominales tradicionales pierden fuelle con los años
Los encogimientos y crunches repiten un patrón de flexión que, con el tiempo, puede castigar la columna sin aportar la estabilidad que el cuerpo necesita. A partir de los 50, la prioridad no es marcar tableta, sino construir un core funcional que proteja la espalda y transfiera fuerza en cada movimiento del día a día.
Michelle Monaghan, que preparó su papel en ‘The White Lotus’ a los 48 años, apostó por un enfoque muy distinto. Su entrenadora, Jacqui Kingswell, fundadora de The Pilates Class, diseñó una rutina donde los abdominales jamás se trabajan de forma aislada. El resultado: un abdomen firme y una postura abierta y poderosa, sin una sola repetición de crunch.
El método Pilates Class: activar el core en cada movimiento
La filosofía de Kingswell se basa en entrenamientos de cuerpo completo que exigen al core de manera constante. «Siempre está contrayendo esos músculos», explicó a ‘Today’. «Si se mueve en rotación, aprieta los abdominales; al final, toda la sesión es trabajo de core». Este abordaje convierte cada ejercicio en una oportunidad para fortalecer el centro, sin necesidad de dedicar bloques específicos a los abdominales.
Además del abdomen, el plan incluye trabajo de brazos, glúteos y, sobre todo, postura. La idea es que cuando Monaghan llegaba al set, su presencia fuera el reflejo de un cuerpo fuerte y alineado, no solo de un vientre plano.

El verdadero trabajo de core ocurre cuando dejas de contar repeticiones y empiezas a sentir la activación en cada gesto cotidiano.
La señal mental que activa todas las capas del abdomen
Hay una instrucción que Monaghan repite como un mantra durante las sesiones y que, según Kingswell, «te cambia la vida»: lleva el ombligo hacia la columna y, después, desciende las costillas hacia las caderas. Esta doble indicación recluta de inmediato el recto abdominal, los oblicuos y, sobre todo, el transverso abdominal, la capa más profunda y la que más influye en la estabilidad postural.
La clave no está en la fuerza bruta, sino en la atención plena. Kingswell insiste en que una vez que interiorizas esas señales, la activación se vuelve automática, también fuera de la esterilla: cocinando, preparando un té o jugando con los niños.
📊 La pauta en cifras (mentales)
- Señal 1: Lleva el ombligo hacia la columna.
- Señal 2: Desciende las costillas hacia las caderas.
- Frecuencia: Repite la doble instrucción en cada repetición y extiéndela a las tareas cotidianas.
- Objetivo: Activar el transverso abdominal, la capa más profunda y determinante para la postura.
Para entender a a fondo la activación, imagina que tratas de abrochar un pantalón una talla más pequeña sin contener la respiración. Ese ligero “hundimiento” controlado del vientre es la contracción que buscas.
Cuatro ejercicios para un core funcional (sin crunch)
La entrenadora de Monaghan propone estos movimientos, que trabajan todas las porciones del abdomen sin flexionar repetidamente la columna:
- Alcance de pierna estirada y descenso: Tumbada boca arriba, eleva una pierna recta y llévala hacia el suelo de forma controlada mientras mantienes la pelvis quieta.
- Bicicletas: Desde la misma posición, alterna la rodilla al pecho con un ritmo lento, girando ligeramente el tronco sin tirar del cuello.
- Doble descenso de piernas: Baja ambas piernas extendidas hasta donde puedas sin que la zona lumbar se despegue del suelo; la tensión debe sentirse en el abdomen, no en la espalda.
- Escaladores cruzados: En plancha, lleva la rodilla hacia el codo contrario despacio, centrándote en la contracción oblicua y evitando balanceos.
Todos los ejercicios se ejecutan con control máximo y sin inercia. El objetivo no es sumar repeticiones, sino mantener la conexión de las señales de activación durante toda la serie.
¿Entrenar el core de forma integrada es más efectivo que aislarlo?
La evidencia en ciencias del ejercicio apunta a que un core fuerte no depende de músculos hipertrofiados, sino de la capacidad del sistema nervioso para reclutar el transverso abdominal y los oblicuos de manera anticipada. Movimientos funcionales como los que propone el método Pilates Class enseñan al cuerpo a estabilizar la columna en situaciones reales: cargar la compra, jugar con un niño o mantener una postura erguida frente al ordenador.
El entrenamiento integrado tiene otra ventaja: distribuye la fatiga entre varios grupos musculares y reduce la probabilidad de tensiones repetitivas en las vértebras lumbares, algo frecuente cuando se abusa de los crunches. Además, mejora el rendimiento en gestos deportivos que requieren transferencia de fuerza desde el centro, como correr, nadar o levantar peso.
Monaghan es un ejemplo de cómo la constancia con un método que prioriza la calidad del movimiento sobre el volumen de repeticiones da resultados visibles y funcionales. No se trata de un milagro de seis semanas, sino de un hábito mantenido porque, como ella misma dice, disfruta sintiéndose bien.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Practica la señal fuera del entrenamiento: Mientras esperas el café o caminas hacia el coche, activa el core repitiendo mentalmente “ombligo a columna, costillas a caderas”.
- Añade 2-3 ejercicios funcionales al final de tu sesión: Completa cualquier entrenamiento con dos rondas de bicicletas, escaladores cruzados o doble descenso de piernas, sin superar las 10 repeticiones controladas.
- Integra la estabilidad como norma: Sustituye los crunches por planchas, bird-dogs o ejercicios que exijan mantener el tronco firme mientras mueves las extremidades.
Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional del ejercicio. Ante cualquier circunstancia personal, consulta con un especialista antes de modificar tu rutina.




