SpaceX bate su récord de satélites: más lanzamientos que toda la humanidad junta tras su salida a Bolsa

La compañía de Elon Musk ha lanzado en dos décadas lo que el resto del mundo en 70 años. Starlink acapara la mayoría de los lanzamientos y la hoja de ruta apunta a 40.000 satélites.

SpaceX ha superado los 15.262 satélites lanzados y bate el récord absoluto de la humanidad desde 1957, solo unos días después de su histórica salida a Bolsa. Un doble golpe que refuerza su dominio del mercado espacial comercial y pone contra las cuerdas a competidores que no logran igualar su ritmo de lanzamientos.

Claves de la operación

  • Récord cuantitativo sin precedentes. Los 15.262 satélites de SpaceX superan los 15.138 lanzados por el resto del mundo desde el Sputnik, un hito logrado en apenas dos décadas frente a los 70 años de historia espacial conjunta.
  • Falcon 9, la máquina de guerra. Solo en 2025 realizó 165 lanzamientos, la mayoría con satélites de la constelación Starlink, la gran apuesta de ingresos recurrentes de la compañía.
  • Salida a Bolsa como acelerador. La reciente OPV permite a SpaceX escalar su plan de 40.000 satélites y financiar el sueño de Elon Musk de instalar un millón de centros de datos en el espacio.

El dominio de SpaceX en la nueva carrera espacial

El dato que ha pasado más desapercibido tras el estreno bursátil lo publicó el exdirectivo Christian Keil en su cuenta de X: SpaceX ya ha lanzado más satélites que toda la humanidad junta. La cifra exacta, a 12 de junio, era de 15.262 artefactos propios frente a los 15.138 que sumaban todas las agencias públicas y privadas desde 1957. Una diferencia de solo 124 satélites, pero con un trasfondo demoledor: la empresa de Musk lo ha conseguido en poco más de dos décadas.

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La clave está en la reutilización de cohetes. Falcon 9 ha roto la curva de costes de la industria con 165 misiones solo en 2025, según datos de Space. SpaceX ha realizado 682 lanzamientos totales, una cifra aún lejana a los más de 2.000 de la Unión Soviética, pero la velocidad de crucero actual convierte la superación en cuestión de pocos ejercicios.

En esta redacción entendemos que el verdadero factor diferencial no es el número bruto de satélites, sino la capacidad de empaquetar decenas en cada cohete. Starlink acapara la mayoría de las misiones, y su hoja de ruta contempla una constelación final de 40.000 unidades. Con ese volumen previsto, el récord recién batido se antoja solo el primer escalón de una escalada sin competencia a la vista.

SpaceX no ha batido solo un récord de satélites: ha puesto contra las cuerdas a toda una industria que no supo ver el coste por kilo como la única métrica que importa.

Starlink: la fábrica de ingresos recurrentes

Detrás del aluvión de lanzamientos hay una lógica financiera impecable. Starlink genera ingresos recurrentes por suscripción y su despliegue masivo es la razón de ser de la mayoría de las misiones de SpaceX. La compañía no solo construye los satélites, sino que los lanza con sus propios cohetes, cerrando el círculo vertical que ningún competidor ha conseguido replicar.

El siguiente paso es aún más ambicioso: Elon Musk quiere convertir a SpaceX en un gigante de la inteligencia artificial lanzando al espacio hasta un millón de centros de datos. Para ello será necesario el cohete Starship, aún en fase de pruebas, pero cuyo desarrollo está atado a los hitos del programa Artemis III pactados con la NASA. Si el calendario se cumple, la capacidad de lanzamiento se multiplicará por un factor difícil de imaginar hoy.

salida a bolsa SpaceX

El ritmo de despliegue de Starlink no tiene parangón. Los 165 lanzamientos de Falcon 9 en 2025 equivalen a un cohete cada dos días, una cadencia industrial que ninguna agencia gubernamental, ni siquiera en los años dorados de la Guerra Fría, logró sostener. La diferencia es que ahora el motor es el mercado, no la geopolítica.

El espejo europeo: dependencia y oportunidad

Mientras SpaceX acelera, Europa asiste al espectáculo desde la grada. Arianespace, el consorcio europeo de lanzadores, sigue sin ofrecer un precio por kilo competitivo frente al Falcon 9. La consecuencia es que operadores como el español Hispasat —participado por Redeia y el Estado— han contratado lanzamientos con la empresa de Musk para colocar sus satélites en órbita. Una dependencia estratégica que Bruselas observa con creciente inquietud.

En España, la apuesta por recuperar soberanía espacial pasa por PLD Space, la compañía ilicitana que prepara el vuelo inaugural de Miura 5, un lanzador pensado para el segmento de pequeños satélites. Su escala es mínima comparada con la maquinaria de SpaceX, pero representa el único proyecto europeo con visos de alcanzar capacidad comercial recurrente en esta década. El contraste entre ambos actores ilustra la brecha: mientras Musk planeaba un millón de centros de datos orbitales, PLD Space lucha por cerrar su primer contrato de lanzamiento.

La salida a Bolsa de SpaceX añade una capa financiera a la ecuación. El acceso a los mercados de capitales permitirá financiar Starship sin depender de la caja generada por Starlink, lo que acelera los plazos y presiona todavía más a los competidores. Analistas del sector advierten de que, si no surge un rival con costes similares en los próximos cinco años, la concentración del mercado espacial comercial rozará el monopolio de facto.

Observamos una contradicción interesante: los reguladores europeos, tan beligerantes con el dominio digital de las big tech, carecen de herramientas equivalentes en el ámbito espacial. No hay una DMA para las órbitas bajas. Y mientras el debate madura en Bruselas, SpaceX seguirá sumando lanzamientos a un ritmo que, simplemente, no encuentra competencia.


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