El hambre por no perderse la próxima OpenAI está distorsionando las reglas más básicas del venture capital. Startups de inteligencia artificial que aún no han generado un solo euro de ingresos consiguen levantar cientos de millones en cuestión de semanas. Pero el truco no está en la cifra gruesa del cheque, sino en cómo se estructura la ronda. Las rondas en tramos (tranched rounds) permiten inflar la valoración de forma artificial a golpe de titular. El caso de Ineffable Intelligence y la polémica bautizada como el “Sequoia Scam” ponen el foco en una práctica que se ha disparado en el ecosistema de IA en 2026.
El caso de Ineffable Intelligence: 1.100 millones en seed y una valoración de 5.100 millones
A principios de 2026, David Silver, ex científico de Google DeepMind, fundó Ineffable Intelligence con una idea tan ambiciosa como etérea: crear entornos digitales donde la IA aprenda por sí sola, sin datos humanos. Sin producto, sin ingresos y, según los inversores que escucharon su pitch, sin un plan de negocio claro, Silver levantó 1.100 millones de dólares en una ronda semilla que los titulares vendieron como la mayor de Europa. La valoración post-money alcanzó 5.100 millones de dólares, cifras de unicornio para una empresa que ni siquiera había definido su hoja de ruta comercial.
Pero la realidad, desgranada por Forbes a partir de documentos corporativos, es mucho menos épica. La ronda se estructuró en dos tramos. En el primero, Sequoia y otros inversores pusieron 11 millones de dólares, valorando la startup en 55 millones pre-money. Apenas unas semanas después, el mismo Sequoia, junto a Lightspeed, Index Ventures y DST Global, inyectó otros 1.100 millones, pero esta vez a un precio de 4.000 millones pre-money. Es decir, el mismo inversor pagó más de 70 veces más por la misma empresa con apenas un mes de diferencia.
La mayor parte del capital de Sequoia se colocó en el segundo tramo, a la valoración disparada. ¿El resultado? Un titular de 1.100 millones y una valoración de 5.100 que todo el mundo recuerda, mientras que la valoración combinada real – la media ponderada de ambos tramos – queda sepultada en las notas a pie de página.
Cómo funciona la trampa de los tramos y por qué se ha convertido en el estándar de las neolabs en 2026
La mecánica es sencilla pero opaca. Un inversor de referencia (casi siempre un fondo blue chip como Sequoia) acuerda una primera inversión a un precio bajo, asegurándose una buena tajada de propiedad. A continuación, ayuda a la startup a levantar una segunda inyección de capital —mucho mayor— a una valoración que multiplica la anterior, a menudo con la entrada de inversores estratégicos como Nvidia, Microsoft o Google, que son menos sensibles al precio porque lo compensan con contratos de chips y servicios cloud. Para entender el contexto, la entrada de capital riesgo en Wikipedia ayuda a situar los términos.
El reclamo es puro márquetin de ecosistema: un titular de “1.000 millones” genera urgencia, atrae talento (que recibe opciones sobre acciones a ese precio inflado) y facilita futuras rondas. “En un mercado donde levantar capital va de vibes, un titular de mil millones vale mucho más que uno preciso”, resume Jaya Gupta, socia de Foundation Capital. La práctica se ha extendido sobre todo entre las neolabs —empresas dedicadas a la investigación de frontera en IA que necesitan GPUs a mansalva—, pero ya salpica a startups de infraestructura y de aplicación como Baseten, que ha levantado 1.500 millones en dos tramos con valoraciones de 11.000 y 13.000 millones de dólares respectivamente.
El revuelo en redes sociales ha sido mayúsculo. El CEO de Mercor, Brendan Foody, lo llamó directamente “el timo de Sequoia” en X, aunque luego matizó que “es una práctica común en toda la industria”. Sequoia, por su parte, defiende que sucede porque “otros inversores están dispuestos a pagar un precio mucho más alto por una empresa de moda”, en palabras de su socio Shaun Maguire.

Levantar una mega-ronda ya no equivale a recibir un cheque en blanco: con los tramos, el inversor se cubre las espaldas pagando barato por la entrada mientras la startup cobra en titulares.
Lo que la fiebre de los tramos enseña a founders y empleados (y el riesgo de quedarse con el titular)
La práctica es un win-win aparente para ambas partes. El inversor de referencia logra un punto de entrada barato y un markup instantáneo —hasta 70x en el caso de Sequoia con Ineffable— antes de que se seque la tinta del contrato. La startup, por su parte, se viste de unicornio sin necesidad de haber demostrado product-market fit ni, en muchos casos, de tener un modelo de negocio definido.
Pero el espejismo tiene un precio que casi siempre pagan los empleados y los inversores secundarios. Quien se incorpora a la compañía tras la ronda recibe opciones con un precio de ejercicio (strike price) cercano a la valoración más alta, no a la combinada. “Están asumiendo más riesgo y capturando menos ganancia”, advierte Gupta. El contrato social que hacía atractivo el equity en las startups se erosiona, y la mayoría de los candidatos no lo descubre hasta que llega el exit —o no llega—.
En el mercado secundario, la jugada también tiene un nombre incómodo: “pump and dump”. Los fondos que entran en la segunda transacción saben que hay tanta demanda que pueden vender su participación a una valoración mayor casi de inmediato, sin esperar a que la startup demuestre nada. El riesgo de burbuja es evidente: Deedy Das, socio de Menlo Ventures, calculó en mayo que las 63 neolabs más conocidas estaban valoradas en más de 300.000 millones de dólares y habían levantado 48.000 millones solo en el último año, un 16% de toda la inversión en startups excluyendo a OpenAI y Anthropic.
Para el ecosistema español, que aún no ha entrado de lleno en esta dinámica, la lección es doble. Por un lado, el peligro de trasladar la cultura del “titular inflado” a rondas más modestas; por otro, la oportunidad de construir una narrativa de valoración más honesta que proteja al inversor local y al talento. Como recuerda Sarah Catanzaro, socia de Amplify, “la cifra que nunca se publica es la que de verdad importa: la valoración combinada”.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Exige la valoración combinada: Si negocias una ronda, pide siempre el detalle de la blended valuation. Es el número real sobre el que se calcula tu dilución, no el que sale en la nota de prensa.
- Revisa el strike price de tus opciones: Si te incorporas a una startup que acaba de cerrar una mega-ronda, pregunta a qué valoración se ha emitido tu paquete de acciones. Un precio inflado puede dejar tus opciones bajo el agua durante años.
- No persigas el titular: persigue la sostenibilidad: Como founder, una valoración artificial hipoteca tus siguientes rondas y mina la confianza del talento. Construye tu caso sobre métricas reales, aunque el número sea más modesto.
- Diversifica la conversación con tus inversores: Si varios fondos compiten por entrar, usa esa tensión para negociar un solo tramo limpio, con un precio único que refleje el consenso real del mercado, en lugar de aceptar la trampa de los dos precios.




