Este jueves 25 de junio de 2026, miles de consumidores madrugaron para conseguir las mejores gangas. El Corte Inglés y Zara han abierto sus rebajas de verano con una agresividad comercial que recuerda a los años previos a la pandemia: descuentos de hasta el 60% en moda, complementos y hogar. La campaña, que arrancó online a las doce de la noche y en tienda a primera hora, pone contra las cuerdas a un sector que necesita activar el consumo.
Otras marcas del grupo Inditex, como Bershka, Pull&Bear y Stradivarius, se unen a la fiesta con rebajas de hasta el 50% en sus aplicaciones. Mango y H&M también han adelantado sus saldos para no perder el tren. Pero son El Corte Inglés y Zara los que llevan la voz cantante con la mayor bajada de precios vista en un mes de junio en los últimos siete años.
La puesta en escena refleja la tensión de un sector comercial que arrastra una primavera floja. La facturación del comercio textil cayó un 1,8% en mayo, según datos provisionales de de Acotex, la patronal del sector. Y el termómetro de la confianza del consumidor seguía en negativo en el último barómetro del CIS. Las rebajas ya no son una opción: son una necesidad estratégica.
En la web oficial de Zara, las ‘Welcome Summer Sale’ despliegan miles de referencias con el cartel de rebajas. Vestidos, camisas y sandalias acumulan los mayores descuentos. El Corte Inglés, por su parte, ha puesto en marcha sus ‘Días D’ con descuentos adicionales para titulares de la tarjeta de la casa, una práctica que refuerza su ecosistema de fidelización y que la competencia observa con lupa.
La respuesta del consumidor ha sido inmediata. En las primeras horas de la mañana, las colas en puntos estratégicos como las tiendas de El Corte Inglés de Callao (Madrid) o el de Portal de l’'Angel (Barcelona) eran, según testigos consultados por esta redacción, notablemente superiores a las del año pasado. Un síntoma de que los precios bajos siguen siendo el principal motor de la decisión de compra.
La campaña de rebajas de este año pone a prueba la capacidad de las grandes marcas para seducir a un consumidor que aprieta el bolsillo más que nunca.
Una lluvia de descuentos que no se veía desde antes de la pandemia
Los porcentajes hablan por sí solos. Zara ha etiquetado más de 10.000 artículos con rebajas de entre el 30% y el 60%, según un recuento independiente de la consultora especializada en e-commerce Digital 1to1. El Corte Inglés no se queda atrás: en sus centros, los lineales de moda muestran etiquetas rojas con descuentos del 50% al 70% en algunas prendas de la temporada primavera-verano, una agresividad que rara vez se aplicaba antes de agosto. En el resto de cadenas, como Springfield o Cortefiel, los descuentos medios rondan el 40%.
La estrategia de márgenes cortos busca un doble objetivo: vaciar inventarios que llevan acumulándose desde la primavera y captar tráfico. Las ventas en tienda física durante junio han sido un 3% inferiores a las del mismo mes de 2025, según una estimación preliminar de la consultora Kantar, lo que agrava la presión sobre el canal tradicional. Mientras, el canal online, que en el sector textil ya supone el 35% de las compras, crece a doble dígito y es el verdadero campo de batalla.
La guerra de precios se instala en plena ralentización del consumo
La agresividad de este arranque de rebajas tiene un contexto inequívoco: la economía española se enfría. El gasto en bienes no esenciales lleva cuatro meses desacelerándose. La inflación, aunque ha moderado su subida, mantiene los alimentos un 4,2% más caros que hace un año, detrayendo renta disponible de la cesta de la moda. Con los tipos de interés aún altos —el BCE los mantuvo en el 3,5% en su última reunión—, las familias priorizan el ahorro o el pago de créditos. La lógica es aplastante: si el consumidor duda, el comercio tiene que hacer el primer movimiento, y ese movimiento es bajar precios de forma contundente.
Es un juego peligroso. Los márgenes ya están bajo mínimos después de dos años de escalada de costes energéticos y salariales. Un descuento del 60% sobre el PVP deja un margen bruto casi testimonial para el comercio, pero la alternativa —mantener el stock muerto y perder cuota frente al competidor que sí rebaja— es peor. El Corte Inglés, con su modelo de gran almacén y su músculo financiero, puede absorber el golpe mejor que una enseña monomarca. Zara, con su cadena de suministro integrada y su fortaleza de marca, también resiste. Las medianas cadenas, sin embargo, son las que más sudan.
Análisis: ¿adelantar las rebajas es una tendencia irreversible?
El calendario de rebajas lleva años deformándose. Hace una década, las rebajas de verano comenzaban el 1 de julio por ley; hoy, la liberalización de 2012 permite a cada comercio fijar sus fechas. La pandemia aceleró la carrera hacia adelante. Ver a Zara y El Corte Inglés apostar por el 25 de junio con estos descuentos masivos consolida un cambio que los consumidores ya han interiorizado. Pero la pregunta es si esta estrategia es sostenible o si simplemente canibaliza ventas que se habrían producido semanas después a un precio medio más alto.
Las lecciones de otros mercados no son tranquilizadoras. En el Reino Unido, donde las rebajas de verano arrancan a mediados de junio desde hace tiempo, la rentabilidad del textil ha caído cuatro puntos porcentuales en la última década. En España, con un tejido de tiendas de barrio que sufre aún más la erosión, el riesgo es que la guerra de descuentos acabe en una concentración empresarial en favor de los gigantes. Como me comentó un responsable de una cadena mediana que prefiere no ser citado, “a este paso, las rebajas de verano empezarán en mayo y acabarán con el margen del sector”.
A corto plazo, el consumidor gana. Prendas que hace un mes costaban 50 euros hoy salen por 20. Pero a medio plazo, la pregunta incómoda es si la cultura de la ganga permanente no estará vaciando de valor la moda y el comercio de calidad. Las tiendas de proximidad, las que dan vida a los centros urbanos, son las que menos pueden competir en esta guerra de precios. Por eso, la duración de esta campaña, que oficialmente se extenderá hasta finales de agosto, será un termómetro de hacia dónde se inclina la balanza. Algo me dice que veremos más rebajas en otoño.




