Faes Farma aprueba la salida del consejo de las familias Fernández de Valderrama y Basagoiti

La junta de accionistas da entrada a representantes de Alantra y Asúa Inversiones, los nuevos socios de referencia. La farmacéutica mantiene su plan de duplicar ingresos hasta 1.000 millones en 2030 con foco en oftalmología.

Faes Farma aprobó este jueves en junta de accionistas la salida de los representantes de las familias Fernández de Valderrama y Basagoiti de su consejo de administración, un relevo que modifica el equilibrio de poder en la farmacéutica vasca tras casi un siglo de presencia de estas sagas familiares.

La junta, celebrada en Bilbao, dio luz verde a la entrada de dos nuevos consejeros dominicales que reflejan la reciente reconfiguración del accionariado. Gonzalo Fernández de Valderrama, quien fuera durante 23 años secretario del consejo y de las comisiones de control, abandona el órgano. Su padre Eduardo fue directivo del grupo durante 43 ejercicios, 34 de ellos como presidente ejecutivo. En su lugar se incorpora Jacobo Llanza Figueroa, en representación de la participación accionarial del fondo de inversión Alantra.

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También deja el consejo Carmen Basagoiti tras 15 años en la empresa. La sustituye, también como consejero dominical, Ángel Agudo, representante de Asúa Inversiones, el holding de Víctor Urrutia, una de las mayores fortunas de España y propietario de las bodegas Cvne, entre otros negocios. Ambos representantes de las familias fundadoras —con tres generaciones vinculadas a la gestión— se despiden así de un grupo que facturó 627 millones en 2025.

El nuevo mapa del consejo: Alantra y Asúa toman posiciones

El relevo no es meramente generacional: supone la consolidación de inversores financieros en el núcleo de gobierno de Faes Farma. Alantra ya había aflorado una participación significativa tras la reorganización accionarial, mientras que Asúa Inversiones aporta a la mesa la experiencia industrial de Víctor Urrutia. La salida de los clanes Fernández de Valderrama y Basagoiti cierra un capítulo de 93 años de gestión familiar directa, aunque la compañía mantiene su fuerte arraigo en Leioa (Bizkaia).

La hoja de ruta hasta 2030: oftalmología y salto de escala

gobierno corporativo

El consejero delegado, Eduardo Recoder, avanzó que el grupo mantiene conversaciones avanzadas con con la FDA, el regulador sanitario de Estados Unidos, para obtener la licencia de venta en este mercado del fármaco Akantion, una molécula desarrollada por su filial italiana Sifi que es la única patente en Europa contra la queratitis, una patología que puede causar ceguera.

La diversificación hacia la oftalmología y el mercado americano marcará la suerte del grupo en los próximos años.

Faes Farma consolidó en 2025 una división de oftalmología tras adquirir Sifi y la portuguesa Edol, movimientos que dispararon un 23% los ingresos, hasta 627 millones. La integración posterior ha conllevado un ajuste laboral en Italia y Portugal, cuyo alcance no fue cuantificado por Recoder.

La hoja de ruta estratégica a 2030 mantiene el crecimiento inorgánico como palanca. El grupo busca socios tecnológicos para el desarrollo de nuevos fármacos y priorizará Latinoamérica, donde ya cuenta con filiales. El objetivo es duplicar el volumen de negocio para rozar los 1.000 millones en ingresos y alcanzar un ebitda de 240 millones, el doble que en 2025.

Los costes de la integración de Sifi y Edol —incluido el plan de ajuste— y el traslado a la nueva planta de Derio (Bizkaia), que duplicará la capacidad de producción, lastraron la rentabilidad en 2025. Ese impacto se repetirá en 2026, según Recoder, que prevé una mejora de márgenes a partir de 2027.

El presidente no ejecutivo, Mariano Ucar, reelegido para otros cuatro años, anunció un dividendo complementario de 0,087 euros brutos por acción, que se pagará en efectivo el próximo 6 de julio. Con los 0,041 euros ya abonados en enero, la retribución total con cargo a 2025 asciende a 0,128 euros por título. Ucar garantizó el mantenimiento de un pay out del 50% sobre el beneficio.

Para el ejercicio en curso, Recoder reiteró los objetivos de crecer entre un 17% y un 19% en ventas y elevar el ebitda entre un 28% y un 31%, manteniendo la deuda por debajo de dos veces el ebitda. Recientemente, la compañía ha cerrado una refinanciación, aunque sin dar detalles a preguntas de un accionista.

Un punto de inflexión en el gobierno corporativo

La salida de las sagas fundadoras del consejo no es un hecho aislado en la industria farmacéutica española. Otras compañías familiares como Rovi o Almirall han transitado procesos similares en los que el capital paciente da paso a socios financieros con mayor foco en la rentabilidad. En el caso de Faes, la entrada de Alantra y Asúa Inversiones dota al consejo de un perfil más profesionalizado y alinea la gobernanza con los ambiciosos objetivos de crecimiento que pasan por el mercado estadounidense.

La farmacéutica ha sabido diversificar su modelo de negocio más allá de la bilastina, su molécula estrella para las alergias, y apuesta ahora por un segmento —la oftalmología— con alto potencial de márgenes. Sin embargo, el inversor debe ponderar dos contrapesos: el coste de la integración industrial y el riesgo regulatorio que todavía pesa sobre Akantion. La compañía reconoce que 2026 será un año de transición hacia una senda de márgenes más saneados, lo que exige paciencia financiera.

En cualquier caso, la junta ha dejado claro que el rumbo estratégico está firme y respaldado por los nuevos socios de referencia. El dividendo en efectivo y el compromiso de mantener un pay out del 50% son señales de que el consejo confía en la generación de caja futura.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La posible aprobación de Akantion por parte de la FDA, un hito que podría abrir el mercado estadounidense y acelerar el plan de duplicar ingresos.
  • Reacción del valor: Las acciones de Faes Farma apenas se han movido con el cambio de consejo; el mercado ya descuenta la profesionalización del accionariado y espera las cifras de 2026 para validar los márgenes.
  • Precedente sectorial: Otras farmacéuticas familiares como Rovi o Almirall aceleraron su crecimiento tras la entrada de fondos financieros, pero también sufrieron presión sobre los márgenes durante la integración.

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