El mapa de la discordia: la ausencia de una norma estatal desata la guerra contra Uber, Cabify y Bolt

Uber, Cabify y Bolt sufren protestas y sanciones diferentes en cada una de las comunidades donde se expanden

Los esfuerzos de Uber, Cabify y Bolt para aumentar su presencia en más comunidades autónomas y ciudades de España han sido complicados. Las tres plataformas han hecho esfuerzos para estar presentes en zonas como Valencia, Galicia, Castilla-La Mancha o el País Vasco y, en el camino, han sufrido por la variedad de regulaciones de cada una de ellas o bien por la falta de una ley local que deje claras sus obligaciones, deberes y limitaciones para operar.

Es un problema que han señalado fuentes de las plataformas en el pasado: la falta de una regulación clara que se aplique en todo el país complica sus estrategias locales. El caso más evidente es el contraste entre las normativas de Madrid y Cataluña, con la primera orientada a liberalizar los servicios de transporte de particulares y apostar por la cohabitación de los taxistas y los conductores de las VTC, y la segunda debatiendo una ley que las expulsaría de una ciudad clave como Barcelona.

Publicidad

La realidad es que ha sido un reto permanente para las tres empresas y ha creado varios problemas evidentes. Las protestas recientes en tierras valencianas, los problemas claros de sanciones en Castilla-La Mancha, sobre todo en Toledo, y los retos para acoplarse a las dinámicas del País Vasco o Galicia han dibujado una crisis evidente. Todo esto ocurre sin señales de que el Gobierno nacional quiera dar un paso para crear una regulación en todo el territorio y sin grandes movimientos que dibujen un cambio real en la industria.

En cualquier caso, las plataformas deben buscar otras opciones, pues la nueva ley las expulsará de Cataluña y de Barcelona, una ciudad clave para sus aspiraciones económicas. Además, la nueva decisión del Tribunal Supremo dibuja una situación interesante dentro del sector, pues las comunidades ahora pueden sentirse cómodas justificando sus regulaciones con la idea de proteger al taxi.

La resaca del «Decreto Ábalos»

La realidad de las plataformas y los taxis es que siguen navegando las aguas de la tormenta que creó el ‘Decreto Ábalos’. La posibilidad marcada en ese texto de 2022 de que cada una de las comunidades autónomas tuviera su propia regulación alrededor de las plataformas de la llamada «nueva movilidad» ha generado un caos evidente entre las plataformas, que tienen que adaptarse a formas muy diferentes de trabajar en cada una de las zonas del país.

Desde el sector ya se ha señalado la posibilidad de que las próximas elecciones generales, que deberían realizarse en 2027, sirvan para que haya un cambio en la normativa nacional, que cree unas condiciones mínimas en todo el país. Mientras tanto, siguen evitando los obstáculos de cada una de las zonas donde operan, aunque en ocasiones sean exigencias contradictorias.

Uber, Cabify y Bolt buscan aumentar las licencias

De momento, el argumento de las tres grandes plataformas del sector de las VTC sigue siendo clave. La industria del transporte de particulares se ha vuelto clave, sobre todo en un país que económicamente depende tanto del turismo, y donde, en las grandes ciudades, los eventos también dependen cada vez más de la presencia de plataformas y de taxistas. Es una realidad evidente que poco a poco se ha hecho cada vez más importante, como lo han demostrado las visitas simultáneas del papa y Bad Bunny a Madrid.

Imagen promocional de Bolt en Murcia
Imagen promocional de Bolt en Murcia

Además, las licencias de las plataformas de Uber, Cabify y Bolt no han dejado de crecer mes a mes desde inicios del año. Según los informes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, para el 1 de junio había 25.610 licencias de VTC operativas en España, mientras que para la misma fecha había 60.469 licencias aprobadas. El problema es que desde inicios de año el primer número ha crecido en 5.091 licencias, mientras que el segundo ha caído en 1.929 licencias.

Con las estrategias actuales de estas plataformas, es de esperar que el número de licencias de VTC siga subiendo. Estas compañías siguen insistiendo en que los datos muestran que hay menos opciones de transporte para particulares en España que en el resto de Europa, y que es importante que se permita que aumente el número de licencias en todo el territorio nacional.

Las protestas de los taxistas se multiplican

Mientras tanto, no solo se han multiplicado las sanciones y se ha pedido a las diferentes comunidades que tomen las regulaciones correspondientes, sino que los taxistas se han mostrado en pie de guerra. Cada vez hay más comunidades autónomas que ven protestas como las que se han visto en Barcelona ante la llegada de las plataformas, y cada vez es más clara la disposición de los taxistas de señalar a las administraciones por sus decisiones.

Marcha lenta del taxi en Barcelona en diciembre. Fuente: Agencias
Marcha lenta del taxi en Barcelona en diciembre. Fuente: Agencias

Será interesante seguir de cerca esta dinámica y ver si las protestas se siguen repitiendo. No es un detalle menor; a pesar de su popularidad en cuanto a número de usuarios, Uber, Cabify y Bolt siempre han tenido algunos problemas reputacionales, y las protestas de los taxistas no hacen más que empeorarlos. 


Publicidad