Subida gasolina agosto 2026: los carburantes encadenan su mayor alza en 20 años

En Aragón, el litro de gasolina se ha encarecido un 20% en solo cinco semanas, según datos del sector. El repunte, el más intenso desde 2004 para una operación verano, coincide con la vuelta del IVA de los carburantes al 21%.

El precio de los carburantes no da tregua en plena operación salida de agosto. La gasolina encadena su mayor subida en dos décadas para una operación verano y vuelve a los niveles de marzo, según publica El Mundo y confirman los datos que recogen las estaciones de servicio. El litro de gasolina 95 supera ya los 1,65 euros de media en España, un 6% más que hace un mes, y la tendencia apunta a que seguirá escalando mientras las carreteras sigan llenas de turistas.

El encarecimiento afecta con especial virulencia a algunas comunidades. En Aragón, el litro se ha disparado un 20% en solo cinco semanas, según ha denunciado la Cadena SER, y la indignación de los conductores no ha tardado en llegar. Las estaciones de servicio de la comunidad registran diferencias de hasta 25 céntimos entre un mismo tipo de combustible según la provincia, lo que ha llevado a muchos automovilistas a desviarse kilómetros en busca de un surtidor más barato.

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La gasolina supera los 1,65 euros por primera vez desde marzo

Los últimos datos del Boletín Petrolero de la UE, que recoge los precios medios semanales en todos los países miembros, sitúan el litro de gasolina 95 en 1,652 euros durante la primera semana de agosto. Es la cifra más alta desde la segunda quincena de marzo, cuando el repunte de la inflación y la subida de impuestos ya habían golpeado el bolsillo de los conductores. La gasolina 98 roza los 1,82 euros, mientras que el gasóleo A se mantiene en torno a 1,48 euros, un 4% más que a principios de julio.

El encadenamiento de subidas no es casual. Agosto suma ya la octava semana consecutiva de aumentos en el precio de los carburantes, algo que no ocurría en pleno verano desde 2004. Entonces, la recuperación económica tras la crisis de las puntocom y la fuerte demanda mundial de petróleo llevaron el barril Brent a superar los 40 dólares, una cifra que hoy parece modesta.

El IVA al 21% y la demanda vacacional disparan los precios

El actual episodio de precios elevados responde a una tormenta casi perfecta. Por un lado, la reversión de las medidas anticrisis ha devuelto el IVA de los carburantes al 21% desde el 1 de julio, tras más de dos años con un tipo reducido. La bonificación extraordinaria de 20 céntimos por litro que estuvo en vigor hasta finales de 2024 ya había desaparecido, pero la vuelta al tipo general añade otros 4 céntimos netos al precio final del litro.

Por otro lado, la demanda vacacional está en máximos. La Dirección General de Tráfico prevé más de 47 millones de desplazamientos de largo recorrido durante agosto, un 3% más que el año pasado. Con las carreteras llenas, las gasolineras no tienen incentivo para contener los márgenes. «Es una ruina», se quejaba un conductor a LaSexta en una estación de servicio de la A-2.

Agosto suma ocho semanas consecutivas de subidas en los carburantes, el peor arranque estival para el surtidor en veinte años.

Además, el barril de petróleo Brent, la referencia europea, cotiza por encima de los 88 dólares, un nivel que no se veía desde otoño de 2025. La tensión geopolítica en Oriente Medio y los recortes de producción de la OPEP+ mantienen el mercado en tensión, y los analistas no descartan que el crudo supere los 90 dólares antes de que termine el mes. Todo apunta a que el litro de gasolina podría rondar los 1,70 euros a finales de agosto si el Brent se mantiene en los niveles actuales.

Un verano que deja un agujero en el bolsillo: qué esperar en septiembre

Llevo años cubriendo el mercado de los carburantes y pocas veces he visto una operación verano tan castigada por el precio del surtidor. La diferencia con 2024 es que entonces la demanda era similar, pero los impuestos estaban rebajados y el Brent rondaba los 80 dólares. Ahora, el conductor medio paga entre 8 y 10 euros más por cada depósito lleno que hace solo dos meses.

El impacto sobre la cesta de la compra también empieza a notarse. El encarecimiento del gasóleo encadece el transporte de mercancías por carretera, y los precios de los alimentos frescos en los mercados mayoristas ya reflejan incrementos de entre el 1% y el 2% en las últimas semanas. La subida de la gasolina, por tanto, no se queda solo en el surtidor: se filtra al conjunto de la economía.

Con la vuelta al trabajo en septiembre, es probable que la presión sobre los precios se modere ligeramente. La demanda vacacional cae y, si el Brent no se dispara, los carburantes podrían estabilizarse en torno a los 1,55-1,60 euros. Sin embargo, el otoño trae consigo la incertidumbre de la calefacción y el gasóleo de calefacción, que también se encarece con el crudo alto. La clave estará en si la OPEP+ decide aumentar la producción en su reunión de octubre. Si no lo hace, el bolsillo de los españoles seguirá sufriendo al repostar.

En mi opinión, la conjunción de impuestos al alza y demanda elevada está demostrando que el margen de maniobra de los conductores es escaso. Las alternativas de movilidad eléctrica aún no alcanzan una cuota suficiente para marcar la diferencia en los precios del surtidor. Mientras tanto, cada operación salida nos recuerda que el coche de combustión sigue siendo un agujero financiero que se abre, sobre todo, en agosto.


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