La esperada Clarity Act, el proyecto de ley que busca regular de forma integral el mercado de criptoactivos en Estados Unidos, no se votará en el Senado este agosto. El líder de la mayoría, John Thune, confirmó el pasado sabado que la cámara entra en receso estival y que la votación queda aplazada hasta septiembre.
La noticia, adelantada por POLITICO y recogida por Bitcoin Magazine, llega tras meses de tira y afloja entre demócratas y republicanos. La Clarity Act salió de la Cámara de Representantes el año pasado con apoyo bipartidista, pero en el Senado se ha topado con una resistencia inesperada. Según Thune, los demócratas insistieron en que no hubiera votación antes del receso. “Lo primero que haremos al volver en septiembre será ponerla en cola”, aseguró el jueves por la noche.
El retraso no es solo una cuestión de calendario. Detrás del aplazamiento hay un pulso de fondo: los bancos tradicionales y los exchanges de criptomonedas llevan meses en desacuerdo sobre cómo regular los rendimientos de las stablecoins. A eso se suman las exigencias demócratas de endurecer los controles éticos para evitar que altos cargos públicos se lucren con activos digitales.
Un receso de agosto que frena la ley cripto más esperada en Estados Unidos
El texto final de la Clarity Act incluye disposiciones redactadas por ambos partidos que prohibirían a los funcionarios del Gobierno promover o ganar dinero con cripto. Esa cláusula, incorporada en julio, refleja la preocupación latente por los vínculos de la familia Trump con proyectos como la memecoin $TRUMP o World Liberty Financial. La Casa Blanca siempre ha negado cualquier conflicto de intereses.
“Quieren una ley, y en esa ley quieren que yo sea diferente a todos los demás”, declaró Trump en una entrevista con Punchbowl News el viernes. El presidente aprovechó para recordar que los demócratas también han hecho dinero con la bolsa. Y añadió un argumento geopolítico: sacar adelante la Clarity Act es clave para que Estados Unidos tome la delantera a China en cripto e inteligencia artificial.
Grandes nombres de Wall Street, como Goldman Sachs y Fidelity, respaldan la iniciativa. También lo hacen asociaciones de fuerzas de seguridad, que ven en una regulación clara una herramienta contra el blanqueo. El apoyo institucional es amplio, pero el bloqueo en el Senado mantiene al sector en un compás de espera que se alarga ya casi un año.
Que un presidente en activo hable así de Bitcoin en pleno debate legislativo sobre regulación no se veía desde hace años.
Trump insiste: “La gente paga con Bitcoin, ya ni saben lo que es el efectivo”
Donald Trump ha vuelto a sorprender con un guiño directo al universo cripto. “Veo cada vez más a gente pagando con Bitcoin. Ya ni siquiera saben lo que es el dinero en metálico”, afirmó el viernes en una intervención recogida por Bitcoin Magazine. La frase, lanzada en medio del estancamiento legislativo, busca presionar a los demócratas y reforzar la narrativa de que las criptomonedas ya forman parte de la economía real.
Para los defensores de la Clarity Act, el comentario presidencial es un espaldarazo. Para sus detractores, una muestra más de la ambigüedad ética que rodea a una ley cuyos beneficiarios podrían incluir a la propia familia Trump. La senadora Elizabeth Warren, crítica desde el principio, sostiene que la nueva legislación beneficiará al presidente y a los suyos. La realidad es que la última versión del texto prohíbe expresamente que los cargos públicos promocionen criptoactivos, lo que en teoría despejaría esas suspicacias.
El mercado, mientras tanto, observa. La aprobación de una ley marco en Estados Unidos supondría un punto de inflexión para los exchanges, los emisores de stablecoins y los fondos de inversión que operan en el país. También para los inversores minoristas europeos, que verían cómo el mayor mercado del mundo se alinea con MiCA y crea un ecosistema transatlántico más predecible.

El retraso hasta septiembre no es dramático, pero sí sintomático. Cada mes sin regulación clara mantiene a las empresas cripto en un limbo jurídico que algunas ya han empezado a esquivar instalándose en jurisdicciones más amables. Si el Senado no logra un acuerdo rápido a la vuelta del receso, el riesgo de fuga de talento e inversión hacia Europa o Asia podría acelerarse.
El análisis: lo que está en juego con la Clarity Act
Desde esta redacción llevamos meses siguiendo un patrón que se repite: cada vez que una ley cripto avanza en el Congreso estadounidense, el precio de Bitcoin reacciona al alza y el interés institucional repunta. La Clarity Act no es una excepción. Su promesa de clasificar con nitidez qué activos son valores y cuáles materias primas digitales despejaría una de las grandes incógnitas que frena a los grandes fondos de pensiones y aseguradoras.
No obstante, conviene no perder de vista los riesgos. La inclusión de cláusulas éticas, aunque legítima, abre la puerta a enmiendas de última hora que podrían diluir el alcance original de la ley. Además, el desacuerdo sobre las stablecoins evidencia que los intereses bancarios siguen pesando más que la innovación. No es casualidad que Goldman Sachs apoye el texto: los grandes bancos quieren un marco claro, sí, pero también uno que no erosione su negocio tradicional.
La fecha ahora está marcada en rojo: septiembre de 2026. Si el Senado logra un consenso, el mercado cripto estadounidense podría entrar por fin en una fase de madurez regulatoria. Si el bloqueo persiste, la oportunidad de liderar se le escapará a Washington mientras otras capitales avanzan.





