LIV Golf financiación saudí: Bloomberg revela que es insostenible

Bloomberg Television analiza cómo la liga de golf financiada por Arabia Saudí intenta sobrevivir sin los recursos ilimitados del PIF. Un acuerdo con BC Partners no esconde un modelo insostenible y audiencias mínimas.

La era de los petrodólares en el golf profesional podría estar llegando a su fin. En su último análisis, Bloomberg Television sostiene que LIV Golf, la controvertida liga impulsada por el fondo soberano de Arabia Saudí, se encuentra en una encrucijada financiera que amenaza su supervivencia. Sin los recursos ilimitados del Public Investment Fund (PIF), el modelo de negocio no termina de despegar y las audiencias siguen sin acompañar.

El espejismo de los petrodólares saudíes

El medio norteamericano recuerda que la aventura de LIV nunca fue realmente sobre golf. Se trató, según sus analistas, de una operación de ‘sportswashing’: el régimen saudí utilizó el deporte para blanquear su imagen y ganar presencia en Occidente. Con el PIF desvinculándose del suministro ilimitado de capital, la liga se enfrenta ahora a la cruda realidad de tener que sostenerse como una competición puramente comercial.

Publicidad

Los números no cuadran. Pese a contar con un acuerdo preliminar con la firma de inversión BC Partners —un documento de intenciones firmado pero sin detalles concretos—, la liga acumula ya cuatro años y medio de pérdidas millonarias. La inyección de efectivo prevista servirá, según Bloomberg Television, para recortar drásticamente las bolsas de premios y eliminar las garantías de pago a los jugadores estrella. El LIV 2.0, como lo bautiza el análisis, será un circuito más austero, con apenas diez torneos y un perfil mucho más bajo.

La ducha fría de las audiencias

Un dato demoledor expuesto por Bloomberg Television ilustra la falta de tracción: la audiencia media televisiva de la ronda final del PGA Tour es 17 veces mayor que la de LIV Golf. En Estados Unidos, los torneos nacionales han sido ‘desastres absolutos’, según el análisis, porque los aficionados al golf nunca demandaron una liga paralela. Apenas apoyan a la centenaria institución del PGA Tour, que existe desde los años veinte.

La estrategia internacional, sin embargo, arroja algún resultado positivo. En mercados sin tradición de grandes torneos —Australia, Sudáfrica o Corea del Sur—, LIV ha logrado generar expectación y buenas entradas. Por eso, el plan de celebrar cinco eventos internacionales y cinco en territorio estadounidense el próximo año choca con la lógica económica. Los inversores de BC Partners, con sede en Estados Unidos, presionan para mantener presencia allí, aunque el historial invite a volcarse por completo en el extranjero.

LIV nunca fue realmente sobre golf. Fue una operación de ‘lavado de imagen’ deportivo: un régimen que quería blanquear su reputación y afianzarse en Occidente usando el golf como vehículo.

— Bloomberg Television

Los jugadores estrella, entre el ‘cash’ y un futuro incierto

El verdadero quebradero de cabeza es retener a las figuras que dan sentido al proyecto. Sin los astronómicos salarios garantizados que atraían a estrellas como Bryson DeChambeau o Jon Rahm, la propuesta de LIV pasa ahora por ofrecer participaciones accionariales en la nueva liga. Para Bloomberg Television, «el dinero en efectivo sigue siendo el rey», y exigir a jugadores en la cumbre de su carrera que apuesten por un circuito de segunda fila y sin pagos asegurados es una empresa arriesgada.

De hecho, golfistas como Brooks Koepka o Patrick Reed ya han regresado al PGA Tour, y todo apunta a que las deserciones continuarán. La fuga de talento, sumada a la imposibilidad de generar interés masivo entre el público estadounidense, coloca a LIV en una posición extremadamente vulnerable.

Un destino de segunda división sin ascenso posible

Incluso si sobrevive como circuito profesional, LIV Golf corre el riesgo de convertirse en una liga B sin vías de promoción. Bloomberg Television recuerda que, cuando la liga irrumpió, solo cuatro torneos del PGA Tour repartían bolsas superiores a diez millones de dólares. Ahora LIV aspira precisamente a esa cifra, pero el problema no es ya la cuantía de los premios, sino el bloqueo del sistema. Las grandes giras tienen estructuras piramidales que permiten a los jóvenes ascender desde circuitos asiáticos o europeos hacia el PGA Tour. Sin embargo los jugadores de LIV están congelados en un circuito cerrado que no conecta con esa escalera profesional.

Esa desconexión es, según el análisis, el mayor lastre para atraer a promesas del golf. Quien opte por LIV renuncia a la posibilidad de competir en los torneos más prestigiosos y de labrarse un historial en los rankings oficiales.

El elefante en la habitación: geopolítica y fusión atascada

Desde su lanzamiento en 2022, LIV Golf ha agitado el establishment del golf con contratos multimillonarios y un formato de 54 hoyos que desafiaba la tradición. Pero el contexto geopolítico y el rechazo de buena parte de los patrocinadores dejaron a la liga sin los ingresos comerciales esperados. Las conversaciones con el PGA Tour para unificar el golf profesional avanzan con lentitud, y el anunciado acuerdo marco de 2023 sigue atascado en los despachos.

¿Qué significa para el aficionado y los inversores?

Para los seguidores del golf, el debilitamiento de LIV podría traducirse en una concentración del talento en los circuitos tradicionales, pero también en una menor oferta de torneos innovadores. Para los inversores como BC Partners, la apuesta es de alto riesgo: sostener un producto que no ha logrado enganchar a la audiencia estadounidense y que depende de la permanencia de sus escasas estrellas. El precedente que deje el caso saudí podría condicionar futuras incursiones de capital soberano en el deporte profesional.

El futuro de LIV Golf es más incierto que nunca. Mientras el PGA Tour respira aliviado, la pregunta que sobrevuela el green es si alguna iniciativa de ‘sportswashing’ puede realmente sostenerse cuando el dinero público desaparece. De ser así, el experimento de LIV quedará como una anécdota costosa y efímera en la historia del deporte.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.

Youtube video

Publicidad