La mayor economía del mundo ha dado un vuelco a las previsiones. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos informó este viernes que en julio se destruyeron 23.000 empleos no agrícolas, una cifra que el consenso de analistas no había anticipado. El dato, muy por debajo de cualquier estimación de creación neta, ha reconfigurado las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal y ha contagiado al Ibex 35.
Las revisiones de los meses anteriores empeoran el panorama. La economía estadounidense generó en mayo solo 63.000 puestos, frente a los 129.000 anunciados inicialmente, y en junio apenas 20.000, en lugar de los 57.000 estimados. Sumando mayo y junio, se perdieron 103.000 empleos respecto a lo reportado, lo que confirma una tendencia de deterioro más acusada de lo que se percibía.
La tasa de paro bajó una décima, hasta el 4,1%, pero esta mejora aparente esconde un dato preocupante: 264.000 personas abandonaron la búsqueda activa de empleo, por lo que la tasa de participación laboral cayó al 61,4%. El salario medio por hora avanzó un 3,2% interanual, hasta los 37,62 dólares, moderándose desde el 3,5% de junio. El enfriamiento salarial es otro indicio de pérdida de fuelle.
Por sectores, la educación pública local perdió 50.000 puestos, el comercio minorista destruyó 19.000 y las actividades financieras otros 14.000. Solo la sanidad mantuvo el tipo, con 22.000 nuevos empleos, aunque a un ritmo más lento. Este perfil sectorial apunta a un deterioro amplio, no concentrado en una sola industria.
23.000 empleos destruidos y revisiones a la baja: el golpe al mercado laboral
La fotografía del mercado laboral estadounidense en julio contrasta con la que se esperaba. Los analistas anticipaban un mes más de crecimiento del empleo, sustentado en la resiliencia del consumo y en unas encuestas empresariales todavía positivas. Sin embargo, el dato real ha sorprendido incluso a los más pesimistas.
El informe del Departamento de Trabajo sitúa la creación neta en negativo por primera vez desde el shock de la pandemia. La combinación de un dato puntual muy débil y de revisiones a la baja tan cuantiosas ha provocado un reajuste en las carteras. Los mercados de futuros han descontado de inmediato que la Fed no subirá los tipos en los próximos meses; de hecho, la probabilidad de una subida en septiembre ha caído por debajo del 5%, según los precios de los fondos federales.
El Ibex 35 y la reacción europea: ¿adiós a las subidas de tipos?
El Ibex 35, que cotizaba plano en la sesión del viernes, giró al alza tras la publicación del dato y cerró con un avance cercano al 0,8%, en línea con el resto de plazas europeas. La renta variable española se beneficia, al menos a corto plazo, de un escenario en el que la Fed mantiene los tipos bajos y el BCE, más atado a la inflación europea, puede adoptar un tono menos restrictivo.
Los bancos del Ibex, muy sensibles a las expectativas de tipos, reaccionaron con subidas moderadas, mientras que las utilities y las compañías más endeudadas se anotaron también ganancias. La prima de riesgo española, por su parte, se relajó ligeramente, reflejo de unas rentabilidades de la deuda que descendieron en toda la periferia.
Nancy Vanden Houten, economista principal para EE.UU. de Oxford Economics, calificó el informe de ‘mucho más débil de lo esperado’ y subrayó que la Fed ‘mantendrá su política monetaria sin cambios durante un período prolongado’. Por su parte, James Knightley, de ING Research, señaló que la debilidad del mercado laboral ‘genera serias dudas sobre las subidas de tipos’, aunque advirtió de que la decisión de la Fed dependerá más de la evolución de la inflación. Knightley anticipó que la Fed mantendría los tipos sin cambios hasta bien entrado 2027.
Los mercados han pasado de temer una Fed agresiva a anticipar que el precio del dinero se mantendrá sin cambios durante al menos un año. La destrucción de empleo de julio es el catalizador que faltaba.
La Fed, atrapada entre el empleo débil y la inflación pegajosa
A mi juicio, el dato de empleo de julio acerca a la Fed a un callejón sin salida. Por un lado, un mercado laboral que se enfría bruscamente desaconseja endurecer la política monetaria; por otro, la inflación subyacente sigue por encima del objetivo del 2% y los precios de la energía no dan tregua. Si la Reserva Federal se ve forzada a mantener los tipos en el 3,50%-3,75% durante todo 2026 y buena parte de 2027, los activos de riesgo disfrutarán de un suelo firme, pero no de un catalizador para seguir subiendo.
Para el Ibex 35, esta situación tiene una lectura clara. Las entidades financieras, que han liderado las ganancias este año, se enfrentan a un entorno de tipos bajos más prolongado, lo que comprime los márgenes de intermediación. En contrapartida, las compañías con alta deuda, como las del sector energético y de infraestructuras, respirarán aliviadas siempre que el BCE también se vea obligado a frenar las subidas. El verdadero riesgo es una recesión en EE.UU. que arrastre a las exportaciones europeas y a los ciclos de inversión.
El mercado laboral de EE.UU. está mandando avisos, y la Fed, por ahora, se queda quieta. La pregunta que debemos hacernos es si este dato de julio es un bache o el comienzo de un deterioro que obligue a la Reserva Federal a recortar tipos antes de lo previsto. Si las próximas semanas traen más señales de debilidad, el Ibex 35 podría ver una revalorización aún mayor, pero con un trasfondo de incertidumbre macroeconómica creciente.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre: El Ibex 35 cerró el viernes con una subida del 0,8%, hasta los 13.480 puntos, tras conocerse el dato de empleo. Las subidas estuvieron generalizadas, con los bancos como principales beneficiados del alivio en las expectativas de tipos.
Clave técnica: El selectivo español consolida el soporte de los 13.200 puntos y se acerca a la resistencia de los 13.600, que ya intentó sin éxito a finales de julio. Una ruptura clara de ese nivel abriría la puerta a los 14.000. El riesgo es que una corrección en Wall Street por temor a recesión arrastre al Ibex por debajo de los 13.000.
Apunte macro: La prima de riesgo española cerró en 68 puntos básicos, tres menos que la víspera, beneficiada por la caída generalizada de las rentabilidades de la deuda periférica. El bono español a 10 años se situó en el 3,20%, su nivel más bajo desde mediados de julio.




