Ballenas acumulan Bitcoin, Ethereum y XRP: CryptoQuant apunta al fin del mercado bajista

Los grandes holders compran mientras los precios se acercan a sus costes medios, según CryptoQuant. Pese a la mejora, analistas como Glassnode advierten de que el suelo del ciclo aún no está confirmado.

Mientras las bolsas mundiales alcanzaban máximos históricos a principios de agosto, el bitcoin se movía como un barco en calma chicha. Apenas un 1,5 % de subida en la última semana, rondando los 64.700 dólares. Sin embargo, los datos que no se ven en los gráficos de precios muestran otra película: según CryptoQuant, los grandes tenedores están comprando con fuerza. Y no solo bitcoin: también Ethereum y XRP aparecen en la lista de la compra institucional.

La acumulación silenciosa de las ballenas

Las carteras con más de 1.000 bitcoins —excluyendo exchanges y pools de minería— han elevado su balance hasta los 3,06 millones de BTC. Son unos 200.000 bitcoins más que hace un año, aunque todavía por debajo del pico de 3,23 millones que se alcanzó durante el rally de 2025. Cabe recordar que el término “ballena” designa a inversores con suficiente músculo como para mover el mercado; en este caso, el margen que les queda para seguir acumulando sugiere que no dan aún por terminada la fase de compras.

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En Ethereum la señal es incluso más llamativa. Los monederos que guardan más de 100.000 ethers han engordado sus posiciones en 1,8 millones de ETH desde mediados de 2025, un incremento cercano al 70 %. Por el contrario, las carteras de tamaño medio —entre 1.000 y 10.000 ETH— han reducido sus tenencias de 15,6 millones a 12,9 millones desde enero. Una redistribución que, a ojos de los analistas on‑chain, apunta a una concentración del activo en menos manos y con mayor capacidad de aguante.

XRP también entra en la ecuación. Aunque su precio se ha mantenido alrededor de 1 dólar, los tamaños de las órdenes se sitúan en la franja de las grandes ballenas. Es una absorción constante más que una compra agresiva. Al mismo tiempo, los tokens que entran en Binance han caído a un mínimo histórico, una pista que suele interpretarse como menor presión vendedora desde los exchanges centralizados.

Con estos mimbres, CryptoQuant ha publicado un análisis en el que califica la situación como “zonas de mercado bajista tardío”. La firma sostiene que la relación riesgo‑recompensa ha mejorado notablemente, aunque insiste en que el riesgo no ha desaparecido del todo. La idea de fondo es que las ballenas están comprando en la debilidad, confiadas en que la caída está en su recta final.

El dinero inteligente no espera a que el mercado anuncie el suelo; acumula mientras los demás dudan.

¿Qué ven los grandes inversores que el mercado aún no descuenta?

fin mercado bajista

Uno de los indicadores que más pesa en la lectura de CryptoQuant es el precio realizado. Es, en resumen, el coste medio al que se movió cada moneda por última vez. Según sus datos, el precio realizado de Bitcoin ronda los 52.900 dólares, el de Ethereum los 2.450 dólares y el de XRP los 0,75 dólares. Con las cotizaciones actuales cerca —o por debajo— de esas marcas, muchos tenedores están en pérdidas latentes, y eso históricamente ha dibujado suelos de mercado. No es una garantía, pero sí un ingrediente necesario en los cambios de ciclo.

Otro dato que encaja con el diagnóstico de fin de mercado bajista es el porcentaje de oferta en beneficios. A principios de agosto, apenas el 52 % de los bitcoins en circulación estaban en ganancias, según el analista on‑chain Darkfost. En ciclos anteriores, cuando esta métrica ha rondado el 50 %, el mercado ha tendido a girar hacia una fase en la que la mayoría de las monedas vuelven a estar en verde. Es un termómetro de sentimiento más que un reloj exacto, pero encaja con la idea de que los inversores a largo plazo ya han asumido el dolor.

A la acumulación de ballenas se suma un repunte en la adopción de base. Santiment, firma de análisis de sentimiento, ha reportado que las carteras con saldo distinto de cero en Ethereum superaron por primera vez los 200 millones a mediados de julio. La red de XRP y la stablecoin USDC en Ethereum también cruzaron los 8 millones de monederos activos. Y Chainlink se sumó a la tendencia con 750.000 nuevas direcciones. Estos números no mueven el precio en el día a día, pero revelan que la infraestructura de uso real de las criptomonedas no se ha detenido pese al invierno de precios.

Por qué el suelo del mercado bajista todavía no está confirmado

Pese a todas las señales positivas, ni CryptoQuant ni otros analistas dan el visto bueno. La propia firma advierte de que “aún es posible una caída adicional antes de confirmar el piso”, aunque la presión bajista es menor mientras las ballenas sigan comprando. Glassnode, otro referente del análisis on‑chain, describe el fondo como “en formación, pero incompleto”, y añade que se está construyendo por aburrimiento y no por capitulación, a diferencia de los suelos de los mercados bajistas de 2018 o 2022.

En términos de precio, esto significa que todavía no se ha producido el clásico desplome que limpia el exceso de apalancamiento. El mercado ha corregido con lentitud y en un rango estrecho, lo que deja abierta la puerta a un último susto antes del despegue. La decisión de la Reserva Federal sobre tipos de interés, el calendario electoral en Estados Unidos y la implementación completa de la regulación MiCA en Europa son factores externos que pueden acelerar o enfriar la recuperación.

Desde esta redacción, creemos que la acumulación de las ballenas es un termómetro valioso, pero no un billete de lotería. Los datos on‑chain hablan de un proceso de absorción que reduce la oferta líquida en los exchanges, y eso es objetivamente alcista a largo plazo. Sin embargo, el timing sigue siendo la gran incógnita, y el inversor particular hará bien en observar sin prisas mientras el ‘smart money’ sigue comprando en la bajada.

La pregunta que queda en el aire es cuándo el mercado se dará cuenta de que ya ha pagado el peaje de la corrección. Pero si algo enseña la historia de las criptomonedas es que los períodos de máxima desesperanza suelen coincidir con las mejores oportunidades de compra. No es un consejo de inversión; es una lección de paciencia.


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