He estado revisando con detalle las declaraciones que acaba de hacer el presidente de SK Group, Chey Tae-won, y el mensaje es inequívoco. La surcoreana SK Hynix triplicará su capacidad de fabricación de obleas para 2034, un movimiento que consolida el dominio asiático en los chips que alimentan la inteligencia artificial. El anuncio, realizado en una entrevista exclusiva, no admite matices: la demanda de HBM —la memoria de alto ancho de banda imprescindible en los aceleradores de IA— crece a tal ritmo que la compañía necesita duplicar su huella fabril cada pocos años.
La expansión de capacidad: cifras y contexto global
El plan triplica la capacidad actual, aunque SK Hynix no ha detallado aún la inversión total. Sí ha señalado Japón como un candidato “excelente” para acoger nuevas plantas fuera de Corea del Sur. No es una decisión menor: con TSMC controlando el 90% de los chips avanzados para IA y Samsung y SK Hynix dominando más del 75% del mercado de memoria HBM, cada expansión de capacidad en Asia refuerza una concentración geográfica que incomoda a Bruselas y a Washington. Lo he visto en los últimos roadmaps de fabricantes occidentales: la dependencia de nodos de vanguardia y de la empaquetado 3D de obleas está llevando el riesgo de cadena de suministro a niveles no vistos desde la crisis de los semiconductores de 2021.
¿Por qué esta expansión redefine la cadena global de semiconductores?
La apuesta de SK Hynix trasciende la renovación periódica de líneas. Triplicar obleas en diez años implica levantar lo que en la jerga del sector equivaldría a varias fabs nuevas, y conlleva una apuesta por la litografía ultravioleta extrema (EUV) en capas cada vez más complejas. Lo relevante es que esta capacidad adicional se dirige casi íntegramente a la memoria para inteligencia artificial, un segmento con márgenes cercanos al 60%. Los hiperescalares —Amazon, Microsoft, Google— absorben más de la mitad de la producción mundial de HBM. Con esta ampliación, SK Hynix no solo asegura el suministro, sino que reduce el espacio para que competidores europeos o americanos entren en un mercado dominado por arquitecturas verticales asiáticas. La paradoja es que la Unión Europea, pese a sus Chips Act, sigue sin contar con un fabricante de memoria de alto ancho de banda propio.
“Triplicaremos nuestra capacidad de fabricación de obleas para satisfacer la demanda exponencial de memoria para inteligencia artificial. Japón es un candidato excelente para nuestras futuras plantas.” — Chey Tae-won, presidente de SK Group, en entrevista exclusiva.
El factor Japón resulta estratégico. Tokio ha destinado miles de millones a subsidiar la instalación de líneas de vanguardia en Kumamoto (TSMC) y Hokkaido (Rapidus). Si SK Hynix elige territorio nipón para parte de esa triplicación, se crearía un eje Seúl-Tokio en semiconductores de IA que aislaría aún más a los fabricantes occidentales de los eslabones más rentables de la cadena. He calculado que, de materializarse, la producción combinada de obleas para HBM entre Corea del Sur y Japón superaría el 85% del suministro global.
Eso sí, el movimiento no está exento de riesgos. La erosión de los precios de la memoria a finales de ciclo sigue siendo una amenaza real. Además, las tensiones geopolíticas en el estrecho de Taiwán —por donde transitan obleas y maquinaria de litografía— aconsejan cierta cautela sobre los plazos reales de ejecución. No obstante, el chairman Chey ha vinculado el calendario al apetito insaciable de las aplicaciones de IA generativa, una demanda que los analistas de Citi proyectan que crecerá a tasas del 30 % anual hasta 2030.
La próxima reunión del Consejo de SK Hynix en noviembre podría arrojar luz sobre la ubicación exacta y el capex comprometido. Mientras tanto, la industria europea observa con la certeza de que cada nuevo anuncio de capacidad en Asia retrasa la posibilidad de una cadena de suministro verdaderamente diversificada.
🌐 El efecto dominó en Occidente
Esta noticia tiene un impacto directo en Europa:
- Los conglomerados asiáticos refuerzan su control sobre los insumos críticos de IA, lo que encarece la dependencia de importaciones europeas y complica la autonomía estratégica que la Comisión Europea defiende en su European Chips Act 2.0.
- La decisión de SK Hynix podría acelerar la carrera de subsidios: Japón ya ofrece financiación masiva; si la UE no articula una política industrial similar para atraer fabricantes de memoria, las inversiones evitarán el continente.
- Para el IBEX y las empresas españolas, el efecto es indirecto pero real: los centros de datos en expansión de Telefónica Tech o los proveedores de servidores y componentes verán una cadena de suministro más concentrada, lo que incrementa la volatilidad de costes.
- En el plano inflacionista, una consolidación de la oferta en Asia podría traducirse en rigideces de precios al alza para los módulos de memoria HBM, con un impacto de entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales en la inflación de equipos TIC importados en la eurozona.





