Europastry ha cerrado la compra de Highland Baking Company, un fabricante estadounidense de panes premium para el canal Horeca. La operación, la mayor de la panificadora catalana en Estados Unidos, permitirá a la empresa superar los 2.000 millones de euros en facturación global, según ha confirmado la compañía en su web oficial.
Fundada en 1987 en Barcelona, Europastry se ha convertido en uno de los grandes actores europeos de la bollería y el pan congelado. Con esta adquisición, la empresa da un salto cualitativo en el mercado norteamericano, donde ya operaba pero con una presencia limitada.
Highland Baking: una puerta al Horeca estadounidense
Highland Baking Company es una empresa familiar con sede en Illinois que fabrica panes artesanos, bollos y otros productos de panadería para restaurantes, hoteles y caterings. La compañía ha facturado cerca de 200 millones de dólares en 2025 y cuenta con dos plantas de producción en el Medio Oeste.
La integración permitirá a Europastry acceder a una red de distribución consolidada en la restauración organizada estadounidense. “Es el complemento perfecto para nuestra gama de productos premium”, ha señalado la dirección de Europastry en un comunicado.
El precio de la operación no se ha hecho público, pero fuentes próximas a la negociación apuntan a una cifra cercana a los 300 millones de euros. La transacción se ha financiado mediante caja y deuda bancaria sindicada.
Estrategia de crecimiento transatlántico
Europastry ya había dado pasos en Estados Unidos. En 2022 adquirió Wenner Bakery, un pequeño fabricante de Nueva York, y en 2024 abrió una oficina comercial en Chicago. Pero la compra de Highland Baking supone un salto de escala: duplica su capacidad productiva en el país y le da acceso a una cartera de clientes que incluye grandes cadenas hoteleras y restaurantes.
La empresa, controlada por la familia Gallés, facturó 1.600 millones de euros en 2025. Con Highland Baking, la cifra se situará por encima de los 2.000 millones, consolidando a Europastry como uno de los cinco mayores grupos de panadería industrial del mundo.
La expansión internacional no es nueva para Europastry. En 2017 dio el salto a Latinoamérica con una planta en México, y en 2019 compró la holandesa Royal Steensma, un fabricante de bollería congelada. La operación de Estados Unidos es la undécima adquisición del grupo desde 2015, y la más grande fuera de Europa. Con esta compra, la empresa suma ya 28 fábricas en todo el mundo y emplea a más de 5.000 personas.
Los 2.000 millones de facturación sitúan a Europastry a la altura de gigantes como Grupo Bimbo en el segmento de panadería industrial, aunque todavía lejos de los 15.000 millones de la mexicana. Sin embargo, en el nicho de pan congelado premium, Europastry es líder indiscutible en Europa y ahora aspira a serlo también en América.
Análisis: el pan español busca su sitio en la mesa americana
La apuesta de Europastry por Estados Unidos no es casual. El mercado norteamericano de panadería y bollería mueve más de 50.000 millones de dólares al año y crece a ritmos del 4% anual, impulsado por la demanda de productos artesanos y saludables. La panificadora catalana quiere aprovechar esa tendencia para colocar sus panes de masa madre y bollería congelada en un segmento que aún está dominado por actores locales.
Pero el desafío no es menor. Competidores como Aryzta o Bridor ya están bien implantados en el canal Horeca norteamericano, y las barreras de entrada siguen siendo altas: logística de frío, normativas sanitarias y un consumidor que asocia el pan artesano con lo local. Europastry deberá demostrar que su modelo de producto congelado de alta gama puede hacerse un hueco sin perder la esencia que le ha funcionado en Europa.
Con Highland Baking, Europastry no solo compra una fábrica: compra un billete para jugar en la primera división del pan mundial.
La operación también refuerza la tendencia de las empresas españolas de alimentación por buscar tamaño en el exterior. En un sector con márgenes ajustados, la internacionalización es casi una obligación. Europastry ya exporta a más de 60 países, pero Estados Unidos era una asignatura pendiente que ahora parece resuelta.
Eso sí, la integración no será automática. Habrá que ver cómo encajan las dos culturas empresariales y si la compañía catalana es capaz de replicar su eficiencia operativa en las plantas de Illinois. Los próximos doce meses serán clave para saber si la jugada es tan redonda como parece.




