La Fundación Ethereum despide al 20% de su plantilla mientras ETH cae un 7%

La reducción afecta a 54 empleados y se enmarca en un plan para alinear los gastos con la política de tesorería aprobada en 2025. La reorganización busca centrar el foco en la seguridad y la resistencia a la censura del protocolo, mientras en el ecosistema surgen nuevas iniciativ

La Fundación Ethereum ha despedido este lunes a 54 empleados, el 20% de su plantilla, en una reorganización que busca ajustar los gastos a su política de tesorería. La noticia cayó como un jarro de agua fría y provocó una caída del 7% en el precio de ETH, que retrocedió con fuerza en las horas siguientes al anuncio.

La Ethereum Foundation (EF), la organización sin ánimo de lucro que coordina el desarrollo del protocolo, llevaba meses con un proceso interno para alinear sus operaciones con los documentos estratégicos aprobados en 2025 y 2026. El resultado: una plantilla más reducida y enfocada, pero también una sacudida en un ecosistema que ya acumulaba salidas de alto nivel.

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54 empleados menos y un equipo reorganizado

Los despidos afectan a 54 personas, aproximadamente una quinta parte del total. La EF explicó que la medida culmina varios meses de reestructuración y que deja una organización más «alineada con las prioridades a largo plazo». La mayoría de los despidos se produjo en áreas no críticas, y la Fundación adoptará una estructura de siete grupos con responsabilidades más definidas en dominios como la seguridad del protocolo, la resistencia a la censura y la autosoberanía del usuario.

Los empleados cesados recibirán una indemnización equivalente a un mes de salario por cada año de servicio (o el mínimo local, lo que sea mayor), además de ayuda para recolocarse dentro del ecosistema Ethereum. «Salimos de este proceso con la estructura, las actividades y las personas necesarias para ejecutar las tareas críticas que tenemos por delante», señaló la fundación en un comunicado.

La política de tesorería que explica los ajustes

Detrás de los recortes está la Política de Gestión de Tesorería aprobada el 4 de junio de 2025, que fija un objetivo claro: los gastos operativos anuales no deben superar el 15% de las reservas de tesorería a corto plazo, y bajar progresivamente hasta el 5% a largo plazo. La EF quiere garantizar la sostenibilidad financiera sin depender tanto del precio de ETH, que precisamente ha sufrido un revés con la noticia.

«Alinear los gastos con esta política es una cuestión de responsabilidad», comentó un portavoz no identificado en el blog oficial. La reducción de personal, aunque drástica, se presenta como un paso necesario para que la Fundación pueda financiar el desarrollo del protocolo durante décadas.

Éxodo de talento y nuevos rumbos en el ecosistema

El recorte no llega en un momento aislado. Hsiao-Wei Wang, codirectora ejecutiva, renunció el pasado 19 de junio, y desde enero al menos ocho figuras de alto rango han dejado la EF. La acumulación de salidas ha generado dudas sobre la gobernanza interna, aunque voces como la de Tom Lee, investigador veterano, han calificado de «exageradas» las advertencias sobre una posible «crisis lenta».

En paralelo, el talento que sale de la EF no se pierde: el 22 de junio, cinco exinvestigadores senior lanzaron Ethlabs, una nueva organización sin ánimo de lucro respaldada por Lee, Joe Lubin y otros pesos pesados, cuyo objetivo es acelerar la adopción institucional de Ethereum. Se trata de un ejemplo de cómo el ecosistema se descentraliza y la iniciativa fluye más allá de la estructura central.

La Ethereum Foundation se encoge, pero el ecosistema ya encuentra caminos alternativos para crecer.

El precio de ETH, que cotizaba alrededor de los 2.800 dólares antes del anuncio, cayó casi un 7% en unas horas, aunque luego estabilizó pérdidas. La reacción del mercado refleja cierta inquietud por la salud organizativa del proyecto, pero también puede interpretarse como un ajuste puntual. La propia Fundación mantiene unas reservas de tesorería que le permitirían operar durante años sin tocar un solo ETH adicional.

Lo que está claro es que la EF ha elegido un camino de austeridad para preservar su independencia a largo plazo. Mientras, el desarrollo de Ethereum —con su próximo rollup centrado en escalabilidad— sigue adelante, liderado ahora por un ecosistema más distribuido. La pregunta es si ese reparto de fuerzas hará el protocolo más robusto o más frágil.


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