“La economía mundial experimenta una transición en la que el impacto inicial del choque del petróleo da paso a un choque derivado de los tipos de interés. Las condiciones de financiación, al volverse más estrictas, representan un freno potencial para el crecimiento global”, explicó ayer Pablo Duarte, analista senior del Flossbach von Storch Research Institute en una reunión con periodistas.

Entonces, ¿por qué subió tipos el BCE hace unos días? Para Duarte, “el Banco Central Europeo subió los tipos porque había hablado de ello y el mercado ya lo descontaba. No haberlos subido podría ser muy costoso en términos de imagen”. En cualquier caso, añade Duarte, “los mercados exageran con las subidas de tipos. Se está descontado más de lo que al final es posible”.
Se prevé un crecimiento muy débil de apenas 0,6% para la Eurozona y 0,4% para Alemania. Las subidas de tipos de interés coinciden con debilidades estructurales subyacentes, y el endurecimiento de los criterios de concesión de préstamos bancarios, sumado a los altos costes de la energía, refuerza este escenario de desaceleración.
En lo que respecta a Estados Unidos el crecimiento estimado por el instituto para 2026 es del 2,0% (frente al consenso de Bloomberg del 2,1%). El panorama muestra un consumo robusto pero cauteloso, respaldado por un mercado laboral sorprendentemente fuerte. Sin embargo, la persistencia de la inflación y las subidas de tipos de interés amenazan con debilitar el consumo y frenar la expansión económica.
Para China se proyecta un crecimiento del 4,6% (alineado con el consenso de Bloomberg). El principal motor es el apoyo de las políticas monetaria y fiscales expansivas para estabilizar el sistema, compensando la persistente debilidad de la demanda interna y del sector inmobiliario. Aunque la dinámica exportadora continúa, los riesgos geopolíticos añaden vulnerabilidad al crecimiento.
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Impulsores Clave e Indicadores de Actividad: estanflación
La nota de Flossvach von Storch explica que, en mayo de 2026, la situación empresarial reflejó una fuerte divergencia regional. En la Eurozona el PMI compuesto cayó a 48,5, lastrado por una profunda contracción en el sector servicios (47,7) debido al encarecimiento energético. En EE. UU. se mantuvo en terreno expansivo con un 51,5 (destacando las manufacturas en 55,1). En China, el PMI oficial del NBS se situó en 50,5, mientras que el indicador privado de RatingDog escaló a 54, evidenciando la resiliencia de su sector exportador frente al nacional.
En EE. UU., el crecimiento salarial nominal promedio por hora comenzó a ralentizarse de manera moderada, situándose en un 3,4% interanual en mayo, mientras que la curva de Beveridge señala que el mercado laboral ha regresado a niveles de normalización prepandemia.
Por otro lado, Alemania registró un incremento salarial nominal del 3,9% en el primer trimestre, por encima de Francia que apenas avanzó un 1,6%. En China, destaca una tasa de desempleo juvenil que se situaba en el 16,9% (en la categoría sin estudiantes) hasta febrero.
Restricciones crediticias y petróleo
Las encuestas bancarias revelan restricciones crediticias continuas. En EE. UU., la encuesta SLOOS de abril mostró estándares de crédito más estrictos, pero con un aumento en la demanda de financiamiento.
En la Eurozona, la encuesta del BCE prevé un endurecimiento generalizado de las condiciones de préstamo en el segundo trimestre de 2026, junto con una disminución neta en la demanda de créditos para consumo y vivienda. El impulso crediticio general ha perdido fuerza en ambas regiones e incluso volvió a terreno negativo en China durante el primer trimestre.
Por último, la inflación estadounidense (IPC) repuntó al 4,2% interanual en mayo debido principalmente al choque del petróleo que disparó los precios de la energía un 17,5% interanual. En la Eurozona, el IPCA subió un 3,2% interanual en mayo.

Paralelamente, los fletes marítimos de crudo alcanzaron récords por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, un factor crítico para los precios cuya probabilidad de reapertura para fines de junio cayó al 10% según los mercados de predicción. En contraste, China experimenta riesgos de deflación con una inflación subyacente estancada en el 1,2%.
Por lo tanto, concluye Duarte, el endurecimiento prolongado de la política monetaria y de las condiciones de financiación a nivel mundial actúa ahora como el freno principal para el crecimiento económico global, manifestándose de forma asimétrica según la región:
- Divergencia en el crecimiento: Mientras que Estados Unidos muestra una mayor resiliencia apoyada en su mercado laboral (con un crecimiento estimado del 2,0%), la Eurozona y especialmente Alemania se encuentran estancadas en una debilidad estructural con crecimientos muy pobres (0,6% y 0,4% respectivamente).
- Restricción del crédito: Las economías occidentales se enfrentan a un endurecimiento continuo de los criterios de concesión de préstamos bancarios y a una menor demanda de crédito, lo que debilita el impulso crediticio global (el cual ha vuelto a terreno negativo incluso en China).
- Riesgos persistentes: La persistencia de las tensiones geopolíticas (como el bloqueo del Estrecho de Ormuz), el encarecimiento de la energía y el riesgo de que la inflación se mantenga elevada en Occidente frente a los riesgos de deflación en China, configuran un entorno macroeconómico complejo donde los efectos de las subidas de tipos seguirán ralentizando la actividad de manera generalizada.




