El CTO de Ledger advierte: MiCA expulsa startups cripto de Europa al favorecer a bancos

Charles Guillemet señala que los costes de cumplimiento de MiCA crean una barrera insalvable para las startups mientras que los grandes bancos aprovechan el marco para expandirse en tokenización y blockchain. Los requisitos financieros incluyen capital mínimo, auditorías y seguro

El director de tecnología de Ledger, Charles Guillemet, ha lanzado una advertencia rotunda: la normativa europea sobre criptoactivos, conocida como MiCA, está expulsando del mercado a las startups más innovadoras y, en la práctica, allana el camino a los grandes bancos. En una entrevista con CoinDesk, Guillemet detalló que los costes de cumplimiento se han convertido en un muro financiero que solo las entidades con grandes presupuestos pueden superar.

Una barrera de miles de euros que frena a las empresas nativas

La Ley de Mercados de Criptoactivos de la Unión Europea (MiCA, por sus siglas en inglés) exige a cualquier proyecto que quiera operar en territorio europeo una serie de requisitos que, para una startup en fase inicial, resultan prácticamente inalcanzables. Hablamos de capital mínimo que puede ir desde 50.000 euros para ciertos servicios de asesoría hasta 150.000 euros solo para operar una plataforma de negociación de activos digitales.

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A esa cifra hay que sumarle auditorías legales periódicas, seguros especializados y un equipo dedicado exclusivamente al cumplimiento normativo. Solo la preparación de un libro blanco (el documento técnico que describe cualquier proyecto cripto), según estimaciones de la propia Comisión Europea, puede costar entre 4.500 y 87.000 dólares. Para Guillemet, el resultado es inequívoco: “Cuando se implementa, existen dos tipos de compañías: las que pueden pagar toda esta carga regulatoria y las que no. Los jugadores pequeños no pueden acceder al mercado”.

El reglamento, pensado para proteger a los inversores y dar estabilidad al sector, está creando en la práctica una barrera de entrada que muchos emprendedores Web3 ya no pueden franquear. Esta postura ha generado un debate intenso sobre si la regulación está cumpliendo su objetivo o está favoreciendo una concentración del mercado en manos de los actores tradicionales.

Cómo los bancos aprovechan el nuevo marco

Mientras las startups se enfrentan a estos costes, los bancos y grandes instituciones financieras han pasado de experimentar con proyectos piloto a desarrollar estrategias completas alrededor de los activos digitales. Guillemet señala que el lanzamiento de los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos en 2024 fue un punto de inflexión.

“Antes los bancos querían principalmente realizar pequeños proyectos de innovación. Ahora eso cambió completamente. Los departamentos principales de los bancos realmente quieren construir alrededor de las criptomonedas y adoptar la tecnología blockchain de manera integral”, explicó. Este giro está impulsando una demanda de soluciones institucionales de custodia, tokenización de activos del mundo real y seguridad corporativa, áreas en las que la propia Ledger ha invertido cientos de millones de dólares para atender a grandes clientes.

La ironía, como apunta el CTO de Ledger, es que buena parte de la tecnología que ahora usan los bancos fue creada originalmente por empresas nativas del ecosistema cripto que hoy luchan por sobrevivir dentro de Europa.

Las startups Web3 se están encontrando con un muro regulatorio que solo los bancos pueden saltar.

¿Protección al consumidor o ventaja competitiva para los grandes?

Desde Bruselas se defiende que estos requisitos son imprescindibles para construir confianza y evitar abusos en un sector históricamente volátil. La protección al consumidor es el argumento central del reglamento MiCA. Sin embargo, las declaraciones de Guillemet subrayan una consecuencia no deseada: la regulación puede acabar asfixiando la innovación que pretende ordenar.

Además, ni siquiera los presupuestos abultados garantizan inmunidad frente a los riesgos. Ledger ha sufrido en los últimos años incidentes de seguridad que ilustran la complejidad de operar sobre infraestructuras abiertas: en 2020, una filtración masiva expuso los datos de unos 270.000 clientes, y en 2023 un exploit en aplicaciones descentralizadas provocó pérdidas cercanas a los 500.000 dólares. La diferencia es que las grandes instituciones pueden absorber esos costes y contratar a los mejores proveedores de seguridad, mientras que una startup con menos recursos difícilmente podría hacer frente a un incidente similar.

El nuevo mapa competitivo europeo está quedando definido por una combinación de regulación estricta y creciente interés institucional. Las startups que no puedan asumir los costes de cumplimiento se verán forzadas a buscar otros mercados o a desaparecer, mientras los bancos avanzan hacia la tokenización de activos, la custodia institucional y los servicios financieros basados en blockchain con el respaldo de un marco legal que, paradójicamente, les facilita el camino.


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