Durante décadas, la Unión Europea defendió una idea casi incuestionable: los mercados abiertos, la competencia global y el libre comercio eran la mejor receta para impulsar el crecimiento económico. Hoy, sin embargo, Bruselas está protagonizando un giro histórico. Y pocas industrias ilustran mejor ese cambio que el acero.
La reciente subida bursátil de las grandes acereras europeas, liderada por el grupo luxemburgués ArcelorMittal, no responde únicamente a una mejora de la demanda o a una recuperación económica. Detrás del entusiasmo de los inversores hay un factor mucho más profundo: la convicción de que Europa ha decidido proteger de forma activa a una de sus industrias más estratégicas.
Fabrice Farigoule, analista de AlphaValue tiene en ArcelorMittal una recomendación de Reducir con un precio objetivo de 62,1 euros.
Para él, la evolución del precio de las acciones de ArcelorMittal ha sido impresionante últimamente, al igual que la de otras empresas del sector. Gracias, Bruselas, por las tan esperadas medidas proteccionistas introducidas en el ejercicio fiscal 2026, concretamente la plena aplicación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por las Emisiones de Carbono (CBAM) desde el 1 de enero y los contingentes arancelarios (TRQ) que se espera que entren en vigor el próximo mes. Estos acontecimientos han desencadenado una avalancha de compras de acciones del sector siderúrgico, como ilustra el gráfico siguiente.

Restablecer el equilibrio en el acero europeo
El desequilibrio en las condiciones comerciales del sector siderúrgico es un tema que viene de lejos. Unas pocas cifras dicen más que mil palabras: desde finales del siglo pasado, cuando China se convirtió en el principal productor mundial de acero, la producción ha pasado de unos 100 millones de toneladas a más de 1.000 millones de toneladas en la actualidad —aproximadamente el 55% de la producción mundial—, de los cuales se exportan unos 120 millones de toneladas. Dicho de otro modo, las exportaciones actuales de China equivalen a toda su producción del año 2000.
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Esta expansión ha sido impulsada por el rápido desarrollo del país en las últimas décadas, el amplio apoyo gubernamental (incluidas las subvenciones energéticas y la financiación barata) y la aparición de grandes gigantes industriales como China Baowu, ahora líder mundial por delante de ArcelorMittal, formada a través de sucesivas fusiones desde la década de 1980.

Los productores occidentales llevan mucho tiempo criticando lo que (con razón) consideran competencia desleal, pero los gobiernos tardaron en responder, especialmente durante los periodos en que el crecimiento chino comenzó a ralentizarse y las acerías buscaban cada vez más exportar el exceso de capacidad. Aunque las medidas iniciales se remontan al ejercicio fiscal 2015, los participantes del sector a menudo señalaban su limitada eficacia.
En última instancia, el panorama actual ha sido moldeado en parte por Donald Trump, quien, contra todo pronóstico, sí tuvo un impacto positivo tangible en varios ámbitos. Su firme postura a través de la Sección 232 en el ejercicio fiscal 2018 tuvo dos efectos clave: restringió las importaciones de acero a EE. UU. e, indirectamente, contribuyó a normalizar en cierta medida el proteccionismo (un concepto que antes era tabú) también en Europa.
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Con las últimas medidas, el acero chino no solo se enfrentará a costes de carbono equivalentes a los de los productores europeos, sino también a restricciones comerciales más estrictas, que incluyen cuotas de importación más bajas (alrededor del 10% del mercado) y aranceles más elevados sobre los volúmenes que superen dichas cuotas (que pasan del 25% al 50%).
Es probable que esto se traduzca en precios más altos y/o una mejor utilización de la capacidad, resultados que antes habrían parecido improbables en un mercado tan fragmentado. En definitiva, esto es suficiente para dinamizar el sector desde una perspectiva bursátil, incluso en un entorno macroeconómico por lo demás moderado.
Volviendo a ArcelorMittal
La nota de Farigoule vuelve a ArcelorMittal: en lo que respecta al comercio del acero, un avance positivo clave es la alineación de varias economías importantes, entre ellas la India, Brasil y Turquía, que han introducido medidas proteccionistas similares. Esto resulta especialmente relevante para un productor con presencia global como ArcelorMittal, ya que limita el riesgo de que los exportadores chinos desvíen los volúmenes excedentes fuera de Europa e intensifiquen la presión sobre los precios en otras regiones.
En este contexto, es probable que los precios del acero sigan una tendencia al alza a nivel mundial, lo que resulta favorable para el grupo. Con aproximadamente un 45% de las ventas en Europa, un 40% en EE. UU. y una contribución cada vez mayor de la India, ArcelorMittal parece estar relativamente bien protegida.

Ya se observan los primeros indicios de adaptación al nuevo régimen. La empresa ha anunciado la reactivación de altos hornos inactivos (en particular, Fos en Francia y Dąbrowa en Polonia), junto con la puesta en marcha de un nuevo horno de arco eléctrico (EAF) en Gijón y ampliaciones de capacidad en Sestao (España).
Aunque el equilibrio entre el aumento de los precios y el incremento de los volúmenes sigue siendo incierto, el contexto general es favorable para el sector, que ha estado operando a niveles de utilización estructuralmente bajos, de alrededor del 60-70%.
En este contexto, mantenemos una visión optimista, ya que el consenso está descontando cada vez más una ampliación significativa de los márgenes y una mayor solidez de los beneficios a medio plazo. Si el sector evita una nueva ola de expansión de la capacidad, el problema de exceso de capacidad, que viene de lejos, podría aliviarse parcialmente.
En general, las perspectivas a corto y medio plazo parecen favorables, con un incremento estimado del EBITDA de unos 1.500 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2026 (23 %), sobre todo teniendo en cuenta que las medidas arancelarias de la UE solo se aplicarán plenamente en el segundo semestre.





