Ryanair ha conseguido, después de casi ocho años en lucha, una victoria clave en Europa que, sin embargo, supone un problema para el resto de las aerolíneas y para los usuarios. El Consejo de Europa y la Eurocámara han definido, tras una larga discusión, que las aerolíneas tienen derecho a solicitar un recargo extra a los pasajeros por el equipaje de mano, una posición que ha generado molestias en organizaciones de protección del consumidor, como FACUA, pero además la forma en que se ha aprobado la medida ha causado malestar en la principal patronal del sector aeroportuario en España, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA).
Para la patronal, la decisión de la Unión Europea (UE), incluso si es correcta, ha sido tomada con poca ambición y ha dejado problemas que acabarán afectando directamente a los usuarios. «Tras más de una década de negociaciones, desde ALA queremos señalar que la propuesta que hoy se ha votado pone de manifiesto las limitaciones de un proceso que ha acabado derivando en un resultado poco ambicioso, que no corrige los problemas existentes y que, en algunos aspectos, incluso puede empeorar la situación actual sin aportar beneficios tangibles a los pasajeros».
Si bien la patronal ha insistido en que hay motivos para celebrar, sobre todo porque se ha retratado la posición del Ministerio de Consumo, las medidas no han quedado suficientemente claras para evitar conflictos en el futuro. El problema es la nueva tarifa base que estará en el precio de todos los billetes, y que puede acabar afectando al bolsillo de los usuarios.

«El texto, por un lado, reconoce la legitimidad de ofrecer tarifas más económicas a aquellos pasajeros que deciden viajar únicamente con un bulto de mano, respaldando así un modelo que promueve la libertad de elección y el pago por uso avalado por las aerolíneas. Esta interpretación se aleja de la defendida por el Ministerio de Consumo en España, que ha dado lugar a sanciones millonarias en los últimos años», aseguran desde ALA.
«Sin embargo, de forma incoherente, también introduce la obligación de incorporar por defecto en la tarifa básica servicios que no todos los pasajeros necesitan, como el transporte en cabina de una maleta tipo trolley. Este enfoque no solo desvirtúa el principio de elección del consumidor recogido en la normativa europea —que establece que estos servicios deben añadirse de forma voluntaria—, sino que puede acabar generando un sobrecoste innecesario para una parte significativa de los viajeros. Cabe recordar que cerca de un 40% de los pasajeros no hace uso de este servicio», sentencia la agrupación.
Otra medida que afecta al precio de los billetes
Desde la asociación se insiste en que la medida ha sido tomada sin medir todas las consecuencias. «En conjunto, el texto adolece de una falta de análisis profundo sobre sus implicaciones reales y no ha estado acompañado de una evaluación económica suficientemente completa. El aumento de complejidad regulatoria, junto con las cargas adicionales que introduce, tendrá previsiblemente un impacto directo en el precio de los billetes, afectando especialmente a las rutas con menor rentabilidad y, por extensión, a la conectividad», sentencian en sus declaraciones.
El problema es que esta medida además ocurre en un momento especialmente complicado. La realidad es que las aerolíneas tienen que afrontar la presión de la crisis en Irán, que se sigue estirando, e incluso si finalmente se firma el acuerdo de paz anunciado con Estados Unidos, sería normal que esto afectara a los precios de las líneas aéreas como Ryanair o Iberia, que no han cancelado vuelos ni tomado decisiones sobre las tarifas, pero que han usado sus reservas de combustible y pueden verse obligadas a llenarlas de nuevo.
FACUA acusa a Europa de ceder ante los intereses de las aerolíneas
Por su lado, desde la organización de protección de los derechos del consumidor, FACUA, se ha insistido en que la decisión final tomada desde la Unión Europea es una cesión a las grandes empresas del sector. De hecho, han insistido en que la medida puede considerarse «fraudulenta».
«FACUA-Consumidores en Acción critica y considera bochornoso que el Consejo y la Eurocámara se hayan plegado a los intereses de las compañías aéreas legalizando el recargo fraudulento por viajar con equipaje de mano, además de negarse a actualizar las cuantías de las compensaciones por cancelaciones y retrasos de más de tres horas en llegar a su destino», sentencia el comunicado de la asociación.
«El recargo por viajar con equipaje de mano comenzó a aplicarse por Ryanair en 2018, que después fue imitado por otras aerolíneas. Tras las denuncias de FACUA, el Ministerio de Consumo impuso en 2024 multas por cerca de 180 millones de euros a cinco compañías, que las han recurrido en los tribunales. La decisión adoptada este lunes en la UE no afecta a estas multas, ya que carece de retroactividad», ha recordado la asociación en defensa de los derechos del consumidor.
Ryanair gana la contienda
Para Ryanair es una pequeña victoria, que le da la razón en su duelo permanente con Consumo, y evita sanciones en el futuro por el recargo del equipaje de mano. Al mismo tiempo, si el aviso de ALA se cumple y sus precios suben, puede marcar el futuro inmediato de la empresa en un momento que ya es complicado.

Además, es fácil imaginar que sean señalados por el efecto que la medida tenga en el resto de las aerolíneas o en el precio de viajar en Europa. La empresa siempre ha sido una de las que más se hace oír del sector, lo que también la hace una de las más visibles a la hora de enfrentar este tipo de crisis. Será interesante ver cómo reacciona, y el efecto que esto pueda tener sobre su venta de billetes en el futuro cercano.




