La actividad en las grandes blockchains crece con fuerza, pero los precios no acompañan. Esa es la conclusión del primer informe trimestral sobre staking de la gestora Bitwise, publicado este lunes y centrado en Ethereum, Solana y Avalanche. Las tres redes procesaron más transacciones a un coste cada vez menor, una mejora técnica que sin embargo no ha impedido que sus tokens pierdan cerca de la mitad de su valor desde 2025.
El dato más destacado para Ethereum es el récord de staking (bloquear ethers para validar la red a cambio de rendimiento): 40,2 millones de ETH depositados, aproximadamente un tercio del suministro total. La gestora atribuye ese salto a la entrada de grandes instituciones, que han llevado el staking a una nueva escala.
El staking de Ethereum toca máximos con el impulso de las instituciones
Kam Benbrik, director de investigación onchain de Bitwise, confirma que «los flujos observados directamente en la blockchain provenían principalmente de instituciones». Eso aleja al staking del perfil del validador independiente y lo sitúa como una herramienta de rentabilidad para fondos cotizados (ETF) y empresas con tesorería en ether.
El caso más extremo es Bitmine, la mayor tesorería corporativa de Ethereum, que tiene en staking más de 4,9 millones de ETH de los 5,8 millones que posee. Para muchos inversores institucionales, el staking combina un rendimiento predecible con el respaldo a la red subyacente. «Ambas motivaciones forman parte de una misma estrategia a largo plazo», señala Benbrik.
Más transacciones, menos ingresos: la paradoja del espacio en bloque barato
Pese a la mayor actividad, los ingresos por comisiones se desplomaron. Bitwise explica que Ethereum, Solana y Avalanche ampliaron el espacio en bloque para abaratar las transacciones, lo que eliminó la competencia entre usuarios y redujo las tarifas. Más operaciones, pero menos facturación.
Esa decisión de diseño tiene un coste: el 93% de las recompensas de staking de Ethereum procedió de la emisión de nuevos tokens, no de las comisiones de los usuarios. En Solana, la cifra superó el 90%. En la práctica, el rendimiento que se anuncia es, en gran medida, una compensación por la inflación que sufre el suministro.
Los rendimientos nominales fueron del 2,84% anualizado para Ethereum y del 6,25% para Solana durante el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, descontando la dilución para quien no hace staking, el beneficio real puede ser mucho menor o incluso negativo. Quedarse fuera del sistema de validación equivale a aceptar una pérdida de poder adquisitivo vía emisión.
Las redes son más activas y baratas, pero la economía que generan apenas se filtra al token.
Análisis: por qué el mercado no premia la mayor adopción
La divergencia entre fundamentos onchain y precio es el corazón del informe de Bitwise. Si Ethereum procesa más transacciones que nunca y un tercio de su oferta está bloqueado en staking, ¿por qué el ether vale la mitad que hace un año? La respuesta está en la captura de valor. Abaratar las comisiones beneficia a usuarios y desarrolladores, pero reduce los ingresos que sostienen la remuneración de los validadores y la posible recompra de tokens.
Además, las emisiones masivas crean una presión vendedora estructural, porque los validadores deben vender parte de sus recompensas para cubrir costes. En un entorno macro con tipos altos y escaso apetito por el riesgo, esa oferta adicional lastra los precios. No obstante, el flujo institucional sugiere una apuesta de largo plazo que aún no se refleja en las cotizaciones.
Ethereum, Solana y Avalanche están construyendo infraestructuras cada vez más capaces. Pero por ahora, el tráfico no genera suficientes ingresos como para que el mercado valore los tokens en consecuencia. La actividad sigue disparada; los precios, de momento, miran hacia otro lado.




