He estado siguiendo la actualización anual de la lista negra del Pentágono sobre empresas chinas que operan en Estados Unidos. Esta mañana, el Departamento de Defensa incluyó a tres de los nombres más reconocibles del gigante asiático: BYD, Alibaba y Baidu. La designación como ‘empresas militares chinas’ supone cerrarles la puerta a los contratos de defensa estadounidenses a partir de finales de junio, según las reglas que entrarán en vigor este mismo mes. La medida eleva el listado de 134 a 188 firmas señaladas desde 2021 y siembra nuevas dudas sobre la frágil distensión entre Washington y Pekín.
Los gigantes chinos señalados por el Pentágono
- BYD: el mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos, que en el primer trimestre de 2026 superó a Tesla en ventas globales, se convierte en el blanco de una lista que podría complicar sus planes de expansión en Occidente.
- Alibaba: la mayor plataforma de comercio electrónico de China y competidor directo de Amazon en la nube, ya enfrenta el escrutinio de los mercados financieros de Nueva York.
- Baidu: el motor de búsqueda dominante en el país, con fuerte apuesta por la inteligencia artificial, también queda incluido en un movimiento que Washington justifica por los vínculos de estas firmas con la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales y el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información chinos.
“Cualquier empresa que cotice en bolsas estadounidenses debe ser excluida de inmediato y sus productos deben ser retirados de las cadenas de suministro de las que depende nuestro país. Las empresas estadounidenses deben dejar de hacer negocios con estas amenazas a nuestra seguridad nacional, pues de lo contrario estarían facilitando el ascenso militar de China.” — John Moolenaar, presidente del comité de competencia estratégica con China de la Cámara de Representantes
Una escalada que complica la tregua tecnológica
La decisión del Pentágono llega menos de un mes después de la cumbre entre el presidente Trump y el líder chino Xi Jinping en Pekín, que pretendía rebajar la tensión comercial y tecnológica. No obstante, la ampliación de la lista negra — que ya incluía a Tencent desde 2025 — evidencia que la desconfianza mutua sigue intacta. Pekín, a través de su embajada en Washington, ha calificado la medida de “discriminatoria” y ha acusado a Estados Unidos de “sobredimensionar el concepto de seguridad nacional”.
Lo que me llama la atención es la rapidez con la que se ha pasado de los semiconductores y las telecomunicaciones a sectores aparentemente civiles como el comercio electrónico, la inteligencia artificial o los vehículos eléctricos. Detrás de la etiqueta de fusión cívico-militar se esconde un intento de frenar a las empresas campeonas de Pekín en cualquier ámbito que pueda beneficiar indirectamente a su Ejército Popular de Liberación. Sin embargo, expertos como Dennis Wilder, antiguo analista de la CIA para China, ponen en duda la eficacia de sanciones tan amplias: “A menos que Estados Unidos esté dispuesto a desacoplarse por completo de la economía china, estas sanciones son meramente performativas”. La advertencia de Wilder apunta a la posibilidad de que las empresas estadounidenses con relaciones profundas con estos gigantes asiáticos simplemente ignoren la prohibición mientras no haya penalizaciones tangibles.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El impacto de esta designación va más allá de los contratos del Pentágono. Alibaba y Baidu cotizan en el Nasdaq y en el NYSE, por lo que una eventual orden de exclusión de las bolsas estadounidenses — como ya exigió el congresista Moolenaar — podría desencadenar salidas masivas de capital y arrastrar a índices europeos con alta ponderación tecnológica. En la sesión asiática del lunes los ADR de ambas compañías ya registran presiones bajistas, y es muy probable que la apertura de los mercados europeos del martes acuse el golpe, sobre todo en valores como los semiconductores o los fabricantes de automóviles que compiten con BYD.
Para la eurozona y en concreto para España, el canal de transmisión más inmediato es el de las cadenas de suministro. Si la medida empuja a las empresas tecnológicas chinas a reducir su dependencia de componentes estadounidenses, los precios de importación de ciertos bienes TIC en Europa podrían subir. En un momento en el que el BCE está evaluando el ritmo de recortes de tipos, un repunte de la inflación importada — aunque sea limitado — añadiría un argumento a los halcones del Consejo de Gobierno para ser más cautelosos. Para el IBEX 35, la exposición directa es modesta fuera de Inditex y la banca con negocio en Asia, pero el temor a una escalada proteccionista global siempre tiene un coste reputacional en un índice tan dependiente del comercio internacional.





