Renfe aparta a Antonio Carmona, su histórico portavoz en Cataluña, en plena reestructuración de Rodalies

La salida de Carmona como director de relaciones institucionales se produce tras siete meses de silencio comunicativo durante la crisis del socavón de Vallbona. La empresa mixta Rodalies de Catalunya, liderada por Òscar Playà, acelera su reestructuración sin fichajes externos.

Renfe ha apartado a Antonio Carmona, su histórico portavoz en Cataluña y director de relaciones institucionales, en un movimiento que acelera la reestructuración de Rodalies bajo el mando del nuevo consejero delegado de la empresa mixta, Òscar Playà. La decisión, confirmada el lunes por fuentes oficiales de la compañía a La Vanguardia, se produjo varias semanas atrás pero solo ahora trasciende.

La salida de Carmona llega después de que el servicio ferroviario de cercanías catalán quedara sin voz visible durante el corte del servicio de cinco días provocado por el socavón de Vallbona, un episodio que los usuarios vivieron sin ningún portavoz de Renfe dando la cara. Esta ausencia chocó con la práctica habitual de los últimos años, en la que Carmona era la imagen pública de la operadora ante cualquier crisis en Cataluña.

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El silencio durante el socavón de Vallbona que precipitó la decisión

El socavón de Vallbona, que interrumpió las circulaciones durante casi una semana, fue la primera gran prueba de fuego para la nueva Rodalies. Y la superó sin comunicación directa al pasajero. Nadie compareció ante los medios, ni Renfe ni la empresa mixta, lo que dejó un vacío que hasta ahora Carmona había cubierto con solvencia.

Carmona, que había sido director de Rodalies antes de ser relevado por el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, pasó a ocupar el cargo de relaciones institucionales. Su sustituto en la dirección de Rodalies, Josep Enric García Alemany, fue la única cabeza cortada meses después por la grave crisis de Cercanías. Ahora es Playà, apoyado por Fernández Heredia, quien prescinde de Carmona y cierra así una etapa de casi dos décadas de portavocía en la región.

Fuentes oficiales de Renfe citadas por el diario aseguran que Carmona “asumirá nuevas funciones dentro de los servicios comerciales de Renfe”. Se trata de un movimiento que lo aleja del foco institucional y lo recoloca en un área con menor exposición pública.

Playà y la empresa mixta: siete meses sin equipo y una sola cabeza visible

Desde que Òscar Playà tomó posesión como director operativo y consejero delegado de la empresa mixta Rodalies de Catalunya hace siete meses, no ha incorporado a nadie a su equipo. Sigue siendo el único trabajador de la sociedad participada al 50% por Renfe y la Generalitat, por lo que hasta ahora se apoyaba en personal de la operadora pública, entre ellos Carmona.

Playà ha decidido prescindir de él de común acuerdo con Fernández Heredia, en una señal de que la reestructuración de la cúpula catalana de Renfe es más profunda de lo que se había reconocido públicamente. La empresa mixta, creada para gestionar el traspaso de Rodalies, aún no tiene estructura propia y este cese puede interpretarse como un paso previo a la configuración de un nuevo equipo de confianza.

La salida de Carmona confirma que la nueva Rodalies prefiere una sola voz —la de Playà— aunque ello implique perder el rostro que los usuarios reconocían en las crisis.

La decisión no ha estado exenta de críticas internas. Carmona era un interlocutor respetado por alcaldes, la Generalitat y el Ministerio de Transportes. Su relevo añade incertidumbre a una transición que acumula retrasos y que en 2026 aún no tiene definido el modelo de gestión definitivo de las Cercanías catalanas.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El cese de Carmona no es solo un cambio de portavoz. Es el síntoma de una reestructuración que Renfe y la empresa mixta están ejecutando sin comunicación externa. El impacto se siente en tres planos: institucional (se pierde un enlace clave con el territorio), operativo (la empresa mixta sigue sin personal propio) y comunicativo (ante la próxima crisis, no habrá una cara reconocible que calme al pasajero).

La zona cero es Cataluña, porque Rodalies es el servicio ferroviario más utilizado y politizado de España. Pero la señal trasciende: Renfe está dispuesta a romper con dinámicas históricas para dar paso a la nueva gobernanza, incluso a costa de silenciar la interlocución local. El dato que resume el proceso es que, a día de hoy, Playà sigue siendo el único empleado de la empresa mixta, es decir, el traspaso real de Rodalies no ha empezado.

El precedente más inmediato es la destitución de García Alemany en 2025, que entonces se leyó como un gesto político. Ahora se repite la receta con Carmona, pero en un contexto ya no de crisis de servicio, sino de redefinición del modelo. Observamos que la estrategia de Playà —apoyada por Moncloa y la Generalitat— pasa por centralizar el control y retrasar la contratación hasta tener atado el esquema definitivo. ¿El riesgo? Que cualquier incidente grave vuelva a dejar al usuario sin respuestas, mientras la empresa mixta sigue en el limbo administrativo.

El hito a vigilar es la configuración del equipo directivo de Rodalies de Catalunya. Si en los próximos meses Playà no ficha a un interlocutor institucional, se confirmará que la apuesta es por una sola voz técnica y política, sacrificando la capilaridad que Carmona simbolizaba. El viaje hacia la nueva Rodalies, de momento, avanza con menos pasajeros en el puente de mando.


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