He estado revisando las cotizaciones del crudo Brent desde que se anunció la noticia esta mañana en Islamabad y la reacción es modesta, pero la señal es clara: el tránsito por el estrecho de Bab al-Mandeb, uno de los siete chokepoints marítimos globales, vuelve a fluir —al menos para la flota paquistaní— tras semanas de bloqueo efectivo por los ataques hutíes. La confirmación del ministro de Petróleo, Ali Pervez Malik, de que los buques cargados de crudo y derivados han superado el paso abre un respiro inmediato en los precios del combustible en Pakistán y, por extensión, reduce una prima de riesgo que llevaba semanas inflando los costes de transporte de crudo hacia Asia.
El ministro Malik fue explícito al señalar que la salida segura de los petroleros —atrapados frente al estratégico corredor del mar Rojo— es “la buena noticia del día”. Añadió que los precios internacionales del crudo, el diésel y la gasolina ya estaban cediendo en los mercados globales, y que el mecanismo interno de fijación de precios de Pakistán, basado en la media semanal de las cotizaciones internacionales gestionada por la Oil and Gas Regulatory Authority (Ogra), reflejaría esa mejora “a partir de mañana, si no hoy”.
“Today’s good news is that our ships stuck at Bab-al-Mandeb have come out safely” — Ali Pervez Malik, ministro de Petróleo de Pakistán, en declaraciones recogidas por Dawn el 28 de julio de 2026.
Los datos que sostienen la corrección de precios
Aunque Islamabad no ha facilitado el número exacto de buques involucrados, la reanudación parcial del tránsito incide directamente sobre varias variables críticas de la cadena de suministro de hidrocarburos:
- La prima de riesgo en los fletes de la ruta Bab al-Mandeb-Suez, que había subido hasta un 25% según estimaciones de operadores logísticos, empieza a descontar una normalización temporal.
- Las refinerías paquistaníes y de otros importadores asiáticos ven reducido el coste de reposición, lo que presiona a la baja los precios mayoristas de combustibles.
- El Brent, que había tocado los 83 dólares por barril en julio, retrocedió ayer a la zona de los 79 dólares, en parte gracias a la noticia.
No es casual que la reacción de los mercados haya sido inmediata. Bab al-Mandeb es el tapón de una arteria que mueve cerca de 4 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados entre Oriente Medio, Asia y Europa. Cualquier pequeña variación en su transitabilidad se traduce en ajustes de inventarios y en la formación de precios del barril marginal.
¿Un respiro táctico en un mar en llamas?
Lo que veo en este episodio es un alivio táctico, no un punto de inflexión estructural. La amenaza de los hutíes sobre el estrecho sigue intacta: las milicias respaldadas por Irán han demostrado capacidad para interrumpir el paso con drones y misiles antibuque, y la calma de esta semana bien podría ser una pausa operativa, no una renuncia a la presión sobre el tráfico marítimo. Las aseguradoras globales mantienen la zona como de alto riesgo, y el coste de los seguros de casco y carga para los buques que transitan por el mar Rojo sigue siendo prohibitivo para rutas alternativas, como las que desvían el tráfico hacia el cabo de Buena Esperanza.
Pakistán ha logrado desatascar sus importaciones, pero el mecanismo no es escalable. Si los hutíes reanudan los ataques mañana, la prima volverá de golpe. La fragilidad del corredor introduce una volatilidad estructural en los precios de la energía que Europa —importador neto de crudo y gas por vía marítima— no puede ignorar.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El impacto directo de este episodio en los surtidores españoles es modesto, pero su lectura macroeconómica sí roza al consumidor europeo. Cada vez que Bab al-Mandeb se cierra o se enturbia, los costes de fletamento para los cargamentos de Oriente Medio hacia el Mediterráneo se disparan, y esa presión se acaba filtrando en los precios del diésel y del combustible de calefacción en Europa. Con este alivio puntual, el Brent puede consolidarse por debajo de los 80 dólares, lo que —si se mantiene— ayudará a la eurozona a seguir desacelerando la inflación subyacente y daría al BCE más margen para continuar los recortes de tipos.
Para las empresas españolas con exposición al transporte marítimo, como los grandes operadores logísticos o las refinerías que importan crudo saudí, la normalización parcial del paso reduce la necesidad de desvíos costosos. A medio plazo, sin embargo, la lección geopolítica pesa más: Europa necesita acelerar su diversificación energética y reforzar la seguridad de sus rutas marítimas críticas, porque el mar Rojo no será la última zona caliente del comercio global de hidrocarburos.




