Stellantis ha anunciado este martes la venta de la totalidad de su división de coche compartido Free2move al fondo de inversión alemán Mutares. La operación, cuyo importe no ha trascendido, está prevista que concluya a finales de 2026, sujeta a las preceptivas consultas sindicales y aprobaciones regulatorias.
Por qué Stellantis se deshace de Free2move: el plan FaSTLAne 2030 manda
El movimiento se enmarca en el plan FaSTLAne 2030, la hoja de ruta con la que el grupo dueño de Peugeot, Citroën, Fiat, Opel y Jeep pretende aplicar un enfoque disciplinado a la asignación de capital. Stellantis dirige ahora sus recursos hacia las regiones, marcas y tecnologías que prometen los mayores rendimientos, y el negocio de carsharing, aunque maduro, no figura entre sus prioridades industriales.
Virgilio Cerutti, responsable de Desarrollo de Negocio y Alianzas del grupo, ha subrayado que centrarse en las actividades principales del sector de la automoción refuerza su capacidad para ofrecer un rendimiento a largo plazo. La decisión, ha añadido se ha tomado con el compromiso de facilitar un proceso de transición ordenado para clientes, socios y empleados.
Mutares, un fondo especializado en adquirir unidades de negocio no estratégicas de grandes corporaciones, ya ha desvelado su hoja de ruta para la plataforma. Sus planes incluyen la gestión renovada de la flota internacional, la transición continua a vehículos eléctricos de batería y una renovada atención a la experiencia del cliente y las necesidades de movilidad urbana de los municipios.
Johannes Laumann, director de Inversiones de Mutares, ha destacado que Free2move combina una marca fuerte y reconocida con un claro potencial de mejora operativa tras la separación de Stellantis. ‘Junto con el equipo de gestión, esperamos fortalecer el modelo operativo y desarrollar la compañía como una plataforma líder independiente en el sector de la movilidad’, ha comentado.
La desconexión entre fabricación de coches y operación de servicios de movilidad se acelera: Stellantis prefiere vender Free2move a Mutares antes que seguir gestionando flotas de carsharing en paralelo a su plan industrial.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La operación deja a Madrid y a otras trece ciudades europeas y estadounidenses en una situación peculiar: el servicio de coche compartido de Free2move seguirá funcionando, pero con un propietario que no fabrica los vehículos. La pregunta inmediata es si Mutares mantendrá el mismo ritmo de renovación de flota, si continuará adquiriendo coches de Stellantis o si buscará acuerdos con otros fabricantes. Para los usuarios madrileños, donde Free2move compite con Zity (Renault) y otros operadores como Share Now, el cambio podría traducirse en una mayor electrificación de la flota, tal y como promete Mutares, pero también en una posible reconfiguración de tarifas.
La venta de Free2move por parte de Stellantis no es un hecho aislado. Fabricantes como Daimler y BMW ya se desprendieron de sus divisiones de carsharing (Car2go y DriveNow) para fusionarlas en Share Now, que luego vendieron a Stellantis —precisamente— y que ahora, indirectamente, queda fuera del foco del grupo. La historia se repite: el negocio de compartir coche, aunque útil como banco de pruebas para la electrificación y la movilidad urbana, no genera los márgenes que exigen los grandes consorcios automovilísticos.
Para Mutares, la adquisición encaja con su estrategia de rescatar y relanzar activos maduros. El fondo, que ya controla empresas de componentes de automoción y servicios industriales, ve en Free2move una oportunidad de crecer en el mercado de la movilidad compartida, que se espera que alcance los 12.000 millones de euros en 2030 solo en Europa. La clave estará en si consigue mejorar la rentabilidad operativa sin sacrificar la calidad del servicio que los usuarios valoran.
Lo que está en juego no es solo un cambio de manos: es la confirmación de que el carsharing, como negocio independiente exige una gestión ágil y una inversión en electrificación que los fabricantes prefieren externalizar. Madrid, como plaza fuerte del coche compartido en España, será un termómetro de si la apuesta de Mutares funciona o si, por el contrario, el servicio se diluye en un mercado ya atomizado.
A falta de que la operación reciba el visto bueno regulatorio y sindical, la hoja de ruta de la transición estará marcada por los próximos meses. La cita para el cierre, finales de 2026, deja margen para que Mutares defina su equipo directivo y presente una estrategia detallada. Mientras tanto, los coches de Free2move seguirán circulando por las calles de Madrid, ajenos, de momento, a la turbulencia del capital.




