Entre finales de 2023 y principios de 2024, la acción de Airtificial experimentó un fuerte impulso bursátil, llegando a triplicar su valor. Tras varios años complejos, marcados incluso por la puesta en marcha de un plan de choque para sanear la compañía después de la pandemia, la empresa volvió a captar el interés de los inversores. La confianza del mercado no fue casual, ya que 2024 se convirtió en uno de los mejores ejercicios para Airtificial, culminando un largo proceso de reestructuración operativa. Sin embargo, la situación ha cambiado radicalmente en apenas un año y la compañía vuelve a enfrentarse a importantes dificultades.
Y es que, en solo doce meses, el grupo industrial no solo ha evaporado la rentabilidad lograda anteriormente, sino que además registró unas pérdidas históricas de 24,9 millones de euros en 2025. Más allá de la magnitud de la cifra, lo realmente preocupante son los factores que han conducido a este resultado. En primer lugar, destaca la significativa caída de los ingresos. Tras varios ejercicios de crecimiento, la facturación descendió hasta los 93,9 millones de euros, lo que supone un retroceso cercano al 15%.
El problema de esta reducción de ingresos es que responde, en gran medida, a factores externos que Airtificial no puede controlar. En concreto, la compañía no ha podido reconocer parte de los ingresos previstos porque no se ha alcanzado el denominado grado de avance, un indicador clave en los proyectos de ingeniería. La ralentización global del sector de la automoción, la transición hacia el vehículo eléctrico y las tensiones derivadas de las barreras arancelarias han provocado el aplazamiento de numerosos contratos. Se trata de tres factores estratégicos para el negocio de Airtificial que, además, amenazan con seguir afectando a la compañía durante 2026.
La paradoja de Airtificial: cartera récord de contratos e ingresos en descenso
Cuando una empresa no logra cobrar los proyectos que tiene en ejecución, los problemas financieros pueden multiplicarse rápidamente. En el caso de una compañía de ingeniería, las consecuencias pueden llegar a ser críticas. A pesar de ello, Airtificial cuenta con una cartera de proyectos contratados pendientes de ejecutar (backlog) sin precedentes, valorada en 173 millones de euros.
Los clientes siguen presentes y los contratos continúan firmándose, pero el flujo de caja asociado a esos proyectos permanece bloqueado por un complejo cuello de botella geopolítico, industrial y logístico. De hecho, el flujo de efectivo operativo, es decir, el dinero que realmente genera la actividad ordinaria de la empresa, fue negativo durante 2025. En otras palabras, Airtificial tuvo que consumir recursos para poder seguir operando.
¿Cómo se llega a una situación así? Aunque pueda parecer contradictorio, la explicación es relativamente sencilla. Al ralentizarse la ejecución de determinados proyectos, la compañía no pudo reconocer los ingresos asociados a los mismos. Sin embargo, los costes fijos vinculados a ingeniería, almacenamiento y personal continuaron acumulándose. Como consecuencia, algunos proyectos inicialmente rentables pasaron a convertirse en contratos onerosos, una situación que se produce cuando el coste estimado para finalizar un contrato supera los ingresos que se espera obtener de él. En estos casos, la normativa contable obliga a registrar de forma inmediata provisiones por pérdidas futuras estimadas.
Para sostener esta delicada situación, Airtificial ha tenido que recurrir a varias medidas. En primer lugar, consumir una parte significativa de su liquidez. Esto se refleja claramente en la evolución de la caja, que pasó de 28,3 millones de euros en 2024 a 13,6 millones de euros en 2025. En segundo lugar, ante la debilidad en la generación de efectivo, la dirección se vio obligada a incrementar el uso de deuda corriente, así como de instrumentos financieros como factoring y confirming. Como resultado, la deuda a corto plazo se disparó hasta alcanzar unos preocupantes 23,3 millones de euros.
Airtificial, asfixiada por la falta de liquidez
La situación ha llevado incluso a Airtificial a activar una especie de plan de rescate financiero. La compañía ha logrado evitar un deterioro más severo gracias a la obtención de moratorias y dispensas contractuales (waivers) concedidas por la Administración General del Estado y por la SEPI. Estas medidas han permitido reprogramar el calendario de amortización de diversas deudas públicas correspondientes a los ejercicios 2023, 2024 y 2025. Gracias a este acuerdo, la devolución de aproximadamente 6,1 millones de euros se traslada a los ejercicios 2027 y 2028, proporcionando un alivio temporal a la tesorería de la compañía y permitiéndole conservar recursos financieros en el corto plazo.
No obstante, estas medidas también han obligado a Airtificial a comprometer parte de sus ingresos futuros. En concreto, la empresa ha ejecutado la venta acelerada de contratos de ingeniería aeroespacial por un importe de 18,5 millones de euros, sacrificando flujos de caja futuros con el objetivo de reducir deuda corriente y reforzar su posición financiera inmediata.
El efecto más visible de este deterioro financiero se observa en el fondo de maniobra, uno de los principales indicadores de solvencia a corto plazo. Tras alcanzar un saldo positivo récord de 16,1 millones de euros en 2024, este indicador se desplomó hasta situarse en -20,7 millones de euros en 2025, reflejando un deterioro sin precedentes en la estructura financiera de la empresa.
En definitiva, Airtificial continúa firmando contratos relevantes y ampliando su cartera de proyectos hasta niveles históricos. Sin embargo, la compañía afronta una situación especialmente delicada porque su estructura financiera dispone de cada vez menos margen para absorber nuevos shocks externos. Por ello, la correcta ejecución de los contratos pendientes será determinante para que pueda salir de esta compleja situación. Todo ello, claro está, siempre que el contexto internacional lo permita.





