¿Cómo encontrar un propósito? Claves que te ayudarán a lograrlo

¿Cuántas veces hemos visto en películas o series, o leído en libros, la necesidad de encontrar un propósito? ¿Cuántas veces hemos pensado en lo difícil que es?

La realidad es que encontrar un propósito es hallar lo que consideramos que da sentido a nuestra vida. Por tanto, ni tiene que consistir en una gran misión ni en una meta extraordinaria. Simplemente es aferrarnos a lo que nos motiva o inspira, lo que nos hace sentir bien, en definitiva.

Publicidad

Muchas personas se sienten perdidas o fuera de lugar porque no tienen claro su propósito, pero en verdad no hay prisa por encontrarlo y, además, existen estrategias que nos pueden ayudar a hacerlo.

El significado de encontrar un propósito

Lo primero que hay que entender a la hora de pretender encontrar un propósito es que esto no es sinónimo de tener un objetivo concreto. Los objetivos cambian con el tiempo, el propósito es una cuestión vital que nos guía en nuestras decisiones y se alinea con nuestro estilo de vida.

Nuestros valores y aquello que nos motiva darán forma a nuestro propósito. Más que un tema de actitud, es una cuestión psicológica que nos anima a actuar conforme a lo que somos y lo que nos hace felices.

La importancia de encontrar un propósito

Encontrar un propósito funciona como una brújula vital. Nos guía en la dirección en la que debemos movernos y nos ayuda a tomar decisiones. Además, nos hace sentir bien, o lo que es lo mismo, hace que nos sintamos satisfechos con nosotros mismos.

No es que tener un propósito nos vaya a quitar los problemas de golpe, pero nos impulsa a enfrentarlos y superarlos. Nos motiva, de hecho, y no es verdad eso de que encontrar un propósito es repentino o una revelación. Más bien, nuestra experiencia de vida es la que le da forma.

Empezar a encontrar un propósito desde cero

Como ya hemos dicho, encontrar un propósito no es cuestión de un día. Hace falta tiempo y experiencia para que vaya tomando forma. Sin embargo, hay maneras de acelerar un poco el proceso.

Por ejemplo, podemos comenzar reflexionando sobre nuestros valores. Preguntarnos qué es lo que en verdad nos importa o nos apasiona. ¿Ayudar a los demás? ¿Aprender? ¿Ser un alma creativa? ¿Vivir rodeado de animales?

Cuando tengamos la respuesta, tenemos que pensar en qué actividades nos motivan y hacen que el tiempo se pasen volando. Estas suelen revelarnos nuestros intereses genuinos y nos permitirán ver qué se nos da bien, en qué destacamos.

Nuestra experiencia y estilo de vida harán el resto. Buscar entre nuestros recuerdos las experiencias positivas y las negativas nos ayudará a encontrar un propósito, pues nadie quiere repetir estas últimas, ¿verdad?

En la novedad puede estar nuestro propósito

Si bien, para encontrar nuestro propósito, debemos fijarnos en lo que valoramos y guiarnos por nuestras experiencias vitales, no es menos cierto que en la novedad también podemos hallarlo. Por ejemplo, salir de la zona de confort puede abrirnos nuevas perspectivas que quizá antes no teníamos en cuenta.

Del mismo modo, aceptar que no tenemos el control sobre todas las cosas nos ayudará a construir poco a poco nuestro propósito. De hecho, no debemos limitarnos a encontrar un propósito, podemos tener varios. Al fin y al cabo, el propósito es una cuestión vital, y las personas estamos llenas de ellas.

Actuar en consecuencia con nuestros valores cada día nos hará darnos cuenta de que quizá queremos tener un propósito cuando, en realidad, ya lo tenemos, o atesoramos varios.

Aspectos que pueden impedir que encontremos un propósito

Encontrar un propósito es una cuestión muy personal, pero existen aspectos que pueden impedir que lo logremos si no tenemos cuidado. Por ejemplo, compararnos con los demás es una de las formas más comunes de fallar, ya que adoptamos el propósito de otros, en vez de esforzarnos por hallar el nuestro.

Asimismo, inspirarse en otros demasiado puede dar al traste con nuestro objetivo. Como decimos, cada persona tiene sus propios propósitos. Esto y el miedo al cambio puede frustrarnos de tal modo que acabemos sin actuar como nos gustaría y, por tanto, siendo infelices.

Encontrar un propósito, en definitiva, exige ser coherente. No es tener una vida perfecta, no es ser famoso o admirado, no es gozar de mucho dinero, es vivir feliz porque lo hacemos como queremos. Es sentir que todas y cada una de nuestras acciones tienen un sentido que le da significado a nuestra particular vida.


Publicidad