El precio de la luz cae un 30,5% este domingo en España hasta los 35,3 euros por megavatio hora, según OMIE. La rebaja llega en pleno cierre de un abril marcado por la presión política sobre la factura eléctrica y por la batalla competitiva entre comercializadoras tras los movimientos de Iberdrola, Endesa y Naturgy.
Claves de la operación
- Caída del 30,5% en el mayorista hasta 35,3 €/MWh. El dato de OMIE para este domingo confirma la tendencia bajista del fin de semana, habitual cuando la demanda industrial se desploma y la generación renovable cubre buena parte del mix.
- Iberdrola, Endesa y Naturgy ven estrechar márgenes de su negocio liberalizado. Los precios bajos del pool benefician al consumidor regulado pero comprimen la rentabilidad de la generación convencional, justo cuando las tres cotizadas afinan sus guías para el ejercicio.
- El Gobierno mantiene la presión sobre la factura en plena pretemporada estival. El Ejecutivo seguirá usando estos episodios bajistas como argumento político mientras prepara la siguiente revisión del marco eléctrico.
El descenso del pool no es excepcional para un domingo de primavera, pero sí marca un suelo relevante en un mes que arrancó por encima de los 50 euros. El abaratamiento del 30,5% borra de un día buena parte de la subida acumulada en la primera quincena, según el histórico publicado por el operador del mercado ibérico. La cotización de 35,3 €/MWh deja al mercado español por debajo de la media europea de la jornada, en línea con lo observado en otros fines de semana con fuerte aportación renovable.
El pulso por el margen entre las eléctricas del IBEX 35
La fotografía es conocida: cuanto más barato cotiza el mayorista, más se tensa el margen del negocio de generación. Iberdrola, Endesa y Naturgy llevan trimestres equilibrando esa ecuación con coberturas a plazo y con contratos PPA de largo recorrido, que actúan como amortiguador frente a la volatilidad del pool. Pero los días de precios deprimidos siguen pesando en la cuenta de resultados de la generación térmica, especialmente en los ciclos combinados.
En la división comercializadora ocurre lo contrario. Una jornada con el mayorista a 35,3 euros permite a las grandes ofrecer ofertas de precio fijo más competitivas y defender cuota frente a actores independientes como Repsol, TotalEnergies o las comercializadoras nativas digitales. El mercado libre español acumula más de 26 millones de contratos, según los últimos datos publicados por la CNMC, y la guerra por captar clientes residenciales sigue abierta.
Conviene recordar el antecedente. Hace tres años, en plena crisis energética, el megavatio hora llegó a superar los 500 euros en momentos puntuales. Hoy hablamos de un dato setenta veces inferior. Eso sí, la comparación más útil no es con 2022 sino con la media móvil de los últimos doce meses, que sitúa el precio medio en el entorno de los 60 euros.
¿Cuánto de esta rebaja llega realmente al consumidor?
La pregunta incomoda al sector. El consumidor acogido a la tarifa regulada PVPC nota cada oscilación del mayorista de forma directa: factura indexada, precio horario, traslado inmediato. Pero ese segmento es minoría. La mayoría de hogares españoles está en mercado libre con tarifas planas, donde la bajada de un domingo concreto no se refleja hasta la siguiente revisión contractual, si es que se refleja.
Y ahí está el matiz.
Un domingo a 35,3 euros el megavatio no cambia la factura de abril, pero sí da munición política al Gobierno y obliga a las eléctricas a justificar por qué el recibo medio del mercado libre no acompaña.
Los datos de la web institucional de OMIE permiten reconstruir la curva horaria y comprobar que las horas centrales del día llegaron a marcar valores próximos a cero, con sol abundante y demanda mínima. Es la consecuencia directa de un mix donde la fotovoltaica ya supera el 20% de la generación anual en España, según los últimos balances de Red Eléctrica.
Lo que la jornada deja para el mercado y para Bruselas
Analizamos este episodio como un síntoma más del cambio estructural del mercado eléctrico ibérico. La penetración renovable ha trasladado el debate desde el precio absoluto hacia la volatilidad y los mecanismos de captura de valor. Las eléctricas tradicionales, con Iberdrola a la cabeza, llevan años pidiendo señales regulatorias estables que les permitan invertir sin sobresaltos. El reciente market design aprobado por la Comisión Europea va en esa dirección, pero su despliegue nacional sigue abierto.
La comparativa con la trayectoria histórica de Endesa es ilustrativa. La filial española de Enel pasó de ser la gran integrada eléctrica del país a competir cuerpo a cuerpo con Iberdrola en renovables y comercialización, en un mercado donde el peso del carbón ha desaparecido y el del gas se ha vuelto residual fuera de los picos de demanda. Cada domingo barato refuerza ese movimiento estratégico pero también reduce el ingreso medio por megavatio vendido.
El riesgo es evidente. Si la tendencia bajista de los fines de semana se consolida y se traslada a más jornadas laborables conforme avance la primavera, las grandes deberán revisar las guías financieras del ejercicio. La próxima cita relevante será la presentación de resultados del primer semestre, donde el mercado pondrá la lupa sobre el precio medio capturado por cada compañía y sobre la evolución de los contratos a plazo. Hasta entonces, conviene mirar los precios diarios con perspectiva: un domingo no hace tendencia, pero sí avisa.




