La Agencia Internacional de la Energía ha presentado su último informe donde valora el efecto de su CEPT (Programa de Transición a la Energía Limpia en sus siglas en inglés) desde 2025. En este sentido, la AIE reconoce que este programa está actuando como catalizador para el fomento de políticas energéticas pero implícitamente entre líneas apunta a que la efectividad de sus medidas están determinadas por factores externos como la voluntad política de los estados.
Qué es el CEPT
El Programa de Transición a la Energía Limpia consiste en una iniciativa de la Agencia Internacional de la Energía, que busca alcanzar la transición energética a nivel mundial. Para ello, colabora con los países, diseñando estrategias de alto nivel, hojas de ruta y formación para acelerar sus respectivas transiciones energéticas. De esta forma, la AIE intenta poner su grano de arena para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París.
La AIE está apoyando a economías emergentes
En este sentido, en su informe anual de 2025, la AIE destaca que el programa ha intensificado notablemente su actividad, con cerca de 350 reuniones de alto nivel con responsables políticos, más de 700 talleres técnicos y alrededor de 13.000 participantes a nivel global. A ello se suman 26 programas de formación en los que participaron más de 1.700 profesionales del ámbito energético, así como la elaboración de más de 200 informes, análisis y herramientas de datos
El CETP se articula en tres pilares fundamentales: el apoyo directo a países en sus transiciones energéticas, la coordinación en espacios multilaterales y la generación de análisis global. Este enfoque busca, según la AIE, “acortar la distancia entre el análisis y la acción”, trasladando evidencia técnica a decisiones políticas concretas
En términos de alcance, el programa ha contribuido a la producción de datos energéticos para 156 países y 35 agregados regionales, reforzando la base estadística sobre la que se diseñan políticas públicas. Esta capacidad analítica es uno de los principales activos del programa, que actúa como proveedor de información clave para gobiernos e instituciones internacionales.

El impacto del CETP se refleja especialmente en economías emergentes. En India, por ejemplo, la AIE ha apoyado el desarrollo de políticas para alcanzar objetivos de hasta 500 GW de capacidad renovable, así como el diseño de estrategias en minerales críticos y eficiencia energética. En Brasil, el organismo ha colaborado en la implementación del plan nacional de transición energética y en la movilización de inversión en energías limpias. En África subsahariana, el programa ha impulsado iniciativas para ampliar el acceso a la electricidad y promover soluciones de cocina limpia, además de planes de inversión en infraestructuras energéticas
A nivel internacional, el CETP ha reforzado el papel de la AIE en foros como el G20, el G7 o las cumbres climáticas, donde sus análisis han servido para orientar compromisos globales. En este sentido, el informe destaca su contribución al seguimiento de objetivos clave, como triplicar la capacidad renovable o duplicar el ritmo de mejora de la eficiencia energética de cara a 2030.
Eólica marina: cuando la ambición y la capacidad real no coinciden
Desde el punto de vista financiero, el programa se consolida como la principal iniciativa financiada mediante contribuciones voluntarias dentro de la AIE, con un presupuesto aproximado de 24 millones de euros en 2025. De este total, el 66% se destinó al apoyo directo a países, el 22% a análisis global y el 12% a coordinación multilateral, lo que refleja su orientación hacia la implementación práctica de políticas energéticas.
Sin embargo, más allá de los logros, el propio diseño del programa limita su capacidad de actuación directa. La AIE no ejecuta proyectos ni impone políticas, sino que ofrece asesoramiento técnico y apoyo institucional. Esto implica que la implementación efectiva de las medidas depende en última instancia de los gobiernos nacionales, de su capacidad administrativa y de factores como la financiación o las condiciones económicas de cada país.
En este contexto, el CETP se consolida como una herramienta de influencia y coordinación más que como un instrumento de ejecución directa. Su éxito, tal y como plantea el informe, reside en su capacidad para acelerar procesos ya en marcha, aunque su impacto final queda condicionado por dinámicas externas que escapan al control de la propia Agencia.




