El estrecho de Ormuz ha dejado de funcionar como canal comercial tras la incautación iraní de varios buques, y el Brent roza los 100 dólares por cuarta sesión consecutiva. La foto es la que el mercado llevaba años temiendo sin atreverse a descontar. El petróleo cotiza ya una prima de guerra, no de riesgo.
Según informa Bloomberg este 23 de abril, el tráfico mercante por el paso entre Irán y Omán se ha paralizado después de que la Guardia Revolucionaria retuviera los primeros cargueros en una operación que Teherán describe como inspecciones rutinarias y que los operadores internacionales leen como un acto deliberado de presión.
Ormuz cortado: qué está pasando en el mayor cuello de botella del crudo
Por el estrecho de Ormuz circula cerca de un 20% del petróleo mundial, unos 17 millones de barriles diarios, según la Administración de Información Energética estadounidense (EIA). No es un corredor más: es el corredor. Cualquier interrupción sostenida se traslada al precio en horas, y eso es exactamente lo que estamos viendo.
El Brent subió ayer un 4,1% hasta los 98,7 dólares, y esta mañana ha tocado los 99,8 en el intradía, según datos de ICE. Son niveles que no se veían desde 2022, cuando la invasión de Ucrania disparó la cotización. La diferencia respecto a aquel episodio es que ahora el choque afecta directamente a la oferta física, no solo a las expectativas.
Los armadores internacionales, encabezados por BIMCO y la Cámara Internacional de Navegación, han recomendado a sus afiliados evitar el paso mientras dure la incertidumbre. Maersk y Frontline ya han desviado rutas. En paralelo, el Quinto Grupo de la Armada estadounidense ha reforzado su presencia en el Golfo, aunque sin entrar en contacto con las unidades iraníes.
El golpe a España: Repsol, Cepsa y la factura del consumidor
España importa aproximadamente un 30% de su crudo por rutas que dependen del estrecho, principalmente de Arabia Saudí, Irak y Emiratos Árabes Unidos, según los datos de Cores de cierre de 2025. Repsol y Cepsa tienen exposición directa: sus contratos de suministro con proveedores del Golfo se verán obligados a reencaminarse por rutas más largas, con el consiguiente coste de flete y seguro.
¿Cuánto puede encarecerse el gasóleo en el surtidor? El cálculo rápido que maneja el sector apunta a entre 8 y 12 céntimos por litro si el Brent se estabiliza sobre los 100 dólares durante un mes. Es una estimación preliminar, sin confirmación oficial por parte de las compañías, pero coincide con los modelos que la propia CNMC publicó en su informe de abril sobre elasticidad de precios en carburantes.
El Gobierno, por su parte, no ha convocado todavía la Comisión Delegada para Asuntos Económicos. Tiene margen de maniobra limitado: las reservas estratégicas españolas cubren 92 días de consumo, en línea con la obligación de la Agencia Internacional de la Energía, pero tirar de ellas es una decisión política con coste.

La prima de guerra y lo que el mercado todavía no descuenta
Aquí está el fondo del asunto: el mercado del crudo ha vivido tres años aprendiendo a ignorar las tensiones en Oriente Próximo. Desde los ataques hutíes al mar Rojo de 2024 hasta los intercambios de misiles entre Israel e Irán del verano pasado, cada episodio generaba un repunte breve seguido de una corrección. La lógica implícita era que el suministro nunca se interrumpía de verdad. Ese supuesto se ha roto esta semana.
Lo que me parece más relevante, y creo que la mayoría de analistas aún no ha digerido del todo, es que el coste de oportunidad de Irán ha cambiado. Teherán exporta en torno a 1,5 millones de barriles diarios, casi todos a China, y los ingresos por crudo representan una parte sustancial de su presupuesto. Que haya decidido tensar la cuerda en Ormuz, a sabiendas del coste para sus propias exportaciones, sugiere un cálculo político distinto al de ciclos anteriores. O una negociación encubierta. O pura improvisación. Cualquiera de las tres hipótesis es compatible con lo que se observa.
El precedente histórico más citado es la tanker war de 1987-1988, cuando Irán e Irak se atacaron mutuamente los buques en el Golfo. Aquello duró más de un año y obligó a la reflagging de cargueros kuwaitíes bajo bandera estadounidense. El Brent subió un 40% en seis meses. No estamos ahí todavía, pero la estructura del conflicto empieza a parecerse.
La pregunta que queda abierta es cuánto aguanta el bloqueo antes de que la diplomacia, o la fuerza, lo desactiven. La reunión de la OPEP+ prevista para junio de 2026 marcará el primer test real: si Arabia Saudí decide liberar capacidad ociosa para compensar, el precio corregirá; si opta por mantener cuotas y beneficiarse del repunte, los 100 dólares dejarán de ser el techo y pasarán a ser el suelo. En Madrid, mientras tanto, conviene ir mirando la factura de la luz: el gas natural licuado que llega por Ormuz también cuenta, y no hay reservas estratégicas que duren para siempre.





