El equipo de El Juicio vivió ayer una jornada especialmente tensa al grabar en el Plató 1 del Parc Audiovisual de Catalunya, situado en Terrassa (Barcelona), el sexto y último episodio de la primera temporada, según ha podido saber en primicia este periódico, pese a que inicialmente estaba previsto rodar ocho entregas de un formato que fue anunciado para La 1 y que finalmente se estrenará el próximo miércoles en La 2.
MERCA2.es preguntó este lunes en rueda de prensa al director de TVE, Sergio Calderón, si el programa había sido «relegado» al segundo canal por falta de confianza. El directivo rechazó el término, aseguró que «relegar» debería ser «desterrado» del vocabulario y enmarcó el cambio en una estrategia conjunta de programación entre La 1 y La 2.
Visiblemente molesto, defendió además que La 2 no debe ser entendida como un canal para formatos menores, sino como un espacio plenamente integrado en la estrategia de servicio público de RTVE, con capacidad para acoger contenidos de distinta naturaleza sin que ello implique una jerarquía de calidad. Sin embargo, los acontecimientos posteriores refuerzan las dudas planteadas.
«El Juicio fue anunciado para La 1 y finalmente se lanza en La 2. ¿Ha sido relegado por falta de confianza? Cabe recordar que cuenta con un presupuesto de 2,7 millones de euros«, apuntó este periódico, subrayando además que sus cerca de 345.000 euros por episodio se sitúan muy por encima de los estándares habituales de inversión del canal, lo que acentúa la falta de armonía entre su coste y su destino final en la parrilla.
La distancia entre la planificación inicial del proyecto y su ubicación definitiva en emisión, a pesar de que La 2 está marcando sus mejores resultados en los últimos 16 años, ha alimentado interpretaciones sobre el grado real de confianza depositado en el formato tras los primeros visionados.
Calderón negó cualquier pérdida de confianza, pero fuentes cercanas al equipo explicaron a este medio que las grabaciones se han interrumpido antes de lo previsto porque RTVE «desconfiaba» del material entregado en los primeros programas, que, según estas mismas fuentes, «no despertaba el interés esperado».
Esa evaluación inicial habría sido determinante para replantear el alcance de la temporada y anticipar el cierre de la producción. «Un formato de estas características no era fácil de adaptar y al material le faltaba ritmo», admiten estas mismas fuentes, que reconocen que el encaje televisivo del proyecto ha sido más complejo de lo previsto desde su concepción.

El ajuste entre la idea original y su traducción a un producto emitible habría generado dificultades en el desarrollo, especialmente en lo relativo a la estructura narrativa y la capacidad de mantener la tensión dramática episodio tras episodio. La decisión de acortar la temporada se interpreta así como una consecuencia directa de ese proceso de revisión interna.
La decisión de RTVE supone un duro golpe para la productora catalana Abacus Media, controlada por Oriol Soler y Jaume Roures, ya que El Juicio representa su primer gran proyecto para la televisión estatal y, salvo sorpresa de audiencias, tiene muy cuesta arriba una posible renovación.
A la defensiva
Algunas voces del sector interpretan la actitud comunicativa de RTVE como «defensiva», en un contexto de presión política creciente sobre la corporación pública. En los últimos meses, distintos frentes políticos han intensificado sus críticas hacia la gestión de los contenidos y la línea editorial de la cadena estatal, situando especialmente a La 1 y La 2 en el centro del debate.
Entre ellos, formaciones como el Partido Popular han convertido la radiotelevisión pública en uno de sus objetivos recurrentes de fiscalización, cuestionando tanto decisiones de programación como la orientación general de algunos formatos, pese a que el propio partido gestionó RTVE en etapas anteriores marcadas por controversias y acusaciones de uso político del ente durante los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy.
A este clima se suma el papel de la formación ultraderechista Vox y de determinados medios de comunicación afines a Génova 13, que han amplificado ese escrutinio sobre RTVE y sus decisiones recientes, especialmente en lo relativo a la inversión en nuevos proyectos y su rendimiento posterior. Según estas mismas fuentes del sector, este foco crítico no siempre se aplica con la misma intensidad a otras corporaciones autonómicas.
En este sentido, se señala que en algunos casos se tiende a pasar por alto o a minimizar el sesgo o determinadas polémicas en televisiones autonómicas como Telemadrid o Canal Sur, o incluso el papel desempeñado por la Televisión de Galicia durante la etapa de Alberto Núñez Feijóo como presidente de la Xunta, donde distintos sectores cuestionaron el grado de pluralidad informativa de la cadena pública gallega.




