RTVE diversifica su prime time tras el tropiezo de los realities plagados de famosos

RTVE escenifica hoy con una presentación ante la prensa un giro en su estrategia de prime time con la presentación de un nuevo paquete de formatos alejados de la crónica social y que, esporádicamente, se centrarán en uno de los grandes problemas sociales del momento: la vivienda, que será la temática utilizada de forma esporádica en dos nuevos formatos del prime time de La 1. La corporación pública utiliza esta temática para convertir la renovación del prime time en un evento, que es una de las señas de identidad del presidente de la corporación pública José Pablo López.

El más ambicioso de los nuevos formatos es El juicio, conducido por José Luis Sastre y con Ana Pardo de Vera y Montserrat Nebrera como abogadas junto al juez Ricardo Fernández Deu, que ya ejerció el mismo papel en el mítico Tribunal Popular (1989-1991); al que se unirá Se nos ha ido de las manos, que es la nueva serie de investigación de Carles Tamayo.

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Carles Tamayo salta a RTVE tras su éxito en Prime Video con Cómo cazar a un monstruo.

A ambos formatos se une un especial del histórico En Portada dedicado a esta problemática ligada a la crisis habitacional. El movimiento responde a una estrategia impulsada por el presidente de la corporación, que busca diversificar el prime time tras meses dominados por realities con famosos, a pesar de las reiteradas decepciones en el campo de las audiencias.

Ese giro llega tras un final poco brillante para los últimos grandes formatos de entretenimiento de La 1, de escaso servicio público. El pasado 31 de marzo, la cadena despidió Decomasters, que en su primera entrega promedió apenas 550.000 espectadores y un 9,0% de cuota de pantalla, a pesar de contar con un presupuesto de 7.290.662 euros.

Apenas dos semanas después, el 15 de abril, también dijo adiós Top Chef: Dulces y famosos, que ocupó el hueco dejado por Bake Off por cuestiones de derechos y que se quedó en 639.000 espectadores y un 10,2%. Ambos datos no solo reflejan un rendimiento discreto, sino que quedan claramente por debajo del estupendo 12,1% de cuota media que La 1 registró en el primer trimestre del año, gracias a las tertulias políticas que vertebran la parrilla del canal junto a los Telediarios, las dos novelas vespertinas, La Revuelta y Aquí la tierra.

Tampoco ayudan a la buena imagen de La 1 los perfiles de los ganadores. La victoria compartida de Mar Flores y Carlo Costanzia en Decomasters, así como la de Ivana Rodríguez en Top Chef —conocida por ser hermana de Georgina Rodríguez—, refuerzan la sensación de que estos formatos se acercan más a los códigos de la televisión comercial que a los de un medio público, tal y como ocurrió con la fallida apuesta de La familia de la tele.

Pese a estos resultados, RTVE no abandona del todo este tipo de apuestas, que no resultarían contraproducentes incluso para un canal público si se dosificasen. La corporación estrenará en los próximos días la segunda edición de Maestros de la Costura Celebrity, con un presupuesto de 6.371.233 euros, cuyo regreso está previsto para abril o mayo tras una primera tanda que la pasada temporada promedió 709.000 espectadores y un 10,1%.

Todos estos formatos siguen la estela del polémico MasterChef Celebrity, el gran éxito del género en la cadena, que en su décima edición —emitida el pasado otoño— alcanzó 759.000 espectadores y un 14,2% de cuota. Este último formato es, de hecho, una excepción dentro de la tendencia general: mantiene cifras sólidas de audiencia, aunque no está exento de críticas por la presencia de publicidad encubierta, varias veces sancionada por la CNMC, y por el tipo de narrativa neoliberal que promueve.

El cambio de rumbo también responde a una necesidad estructural. La 1 lleva tiempo apoyándose de forma intensiva en tertulias políticas en su parrilla diaria, con hasta siete horas de emisión de lunes a viernes entre programas como La hora de La 1, Mañaneros, Directo al grano o Malas lenguas, de claro corte progubernamental, con el que Moncloa intenta compensar, con el dinero de toda la ciudadanía, el ultraconservador ecosistema mediático español promovido por el PP, también con dinero público.

Este reposicionamiento convive con otras apuestas recientes. Anoche, La 1 volvió a confiar en la ficción autóctona en horario de máxima audiencia con el estreno de Barrio Esperanza, que es una encomiable serie sin demasiada chispa que combina comedia y valores cívicos en torno a un colegio de barrio. En paralelo, la cadena mantiene su apuesta por Al cielo con ella, que tras un notable estreno se examina mañana frente al lanzamiento de Cara al show en La Sexta, presentado por Marc Giró.

La diversificación también alcanza a La 2, que prepara una edición nocturna de Malas lenguas los sábados y el estreno de La gran aventura de la lengua española, con Iñaki Gabilondo como presentador y la participación de Alba Flores. Mientras tanto, la competencia no se queda quieta: La Sexta lanzará además un nuevo formato de entrevistas en prime time con Aimar Bretos, que podría compartir algunos elementos con el estilo del ahora viral Jesús Quintero.

Qué hacer con el prime time

Las novedades se enmarcan en un contexto de transformación profunda del consumo televisivo. En la industria crece el debate sobre la rentabilidad de estrenar algunos formatos que cuestan alrededor de medio millón de euros por entrega a partir de las once de la noche, en un momento en que la audiencia en abierto se desgasta por la multiplicación de la oferta del entretenimiento por el universo digital y el prime time se retrasa cada vez más por el alargamiento del access, impulsado por programas como El Hormiguero o La Revuelta.

En el caso de RTVE, sin embargo, la discusión tiene un matiz diferente. Como servicio público, su objetivo no es únicamente competir en audiencia, sino también ofrecer contenidos relevantes. Antena 3 también juega sus cartas, utilizando la franja como escaparate de algunas series propias que rentabiliza a través de las plataformas y otras low cost de origen turco, o Telecinco, que estira sus grandes formatos desde el access tras la defenestración de First Dates para ampliar las tertulias cercanas a la línea política de Vox.

Pero señales como Cuatro podrían sopesar la puesta en marcha de un formato diario que acompañe al polémico Horizonte a partir de las once de la noche, en vez de invertir en formatos diferentes de lunes a jueves.


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