En plena guerra de Ucrania y con una economía golpeada por las sanciones, Vladímir Putin desplegó en San Petersburgo una ofensiva diplomática que sorprendió a propios y extraños: ofreció a Alemania reanudar el suministro de gas ruso a través del gasoducto Nordstream, destruido hace años y que él atribuye a un ataque estadounidense. La condición es tan directa como polémica: Berlín debe pactar con Washington el levantamiento de las sanciones. La propuesta llegó durante el Foro Económico Internacional, donde DW Español analizó las claves de un órdago que revela el creciente aislamiento —y la fragilidad— de la economía rusa.
Un foro bajo la sombra de la guerra y los drones ucranianos
El centro de conferencias de San Petersburgo, blindado y vigilado, acogió la quinta edición del foro desde el inicio de la invasión a gran escala, en febrero de 2022. Según la cobertura de DW Español, al evento asistieron representantes de más de 130 países, incluido Estados Unidos, y dos diputados del Bundestag alemán del partido AfD, formación parcialmente clasificada como de extrema derecha por los servicios de inteligencia alemanes. Putin busca proyectar normalidad y atraer inversores, a pesar de que horas antes de la apertura Ucrania atacó con drones una terminal petrolera y una fábrica de armamento en territorio ruso, poniendo en entredicho esa imagen positiva.
El giro forzoso hacia Asia: la UE pasa a un papel residual
Antes de la guerra, la Unión Europea era el socio comercial indiscutible de Rusia, absorbiendo casi el 50% de sus exportaciones. Ahora, como muestra un análisis del Instituto de Viena citado por DW Español, esa cuota se ha desplomado hasta poco más del 6,5%. El vacío lo han llenado China —que ya recibe más del 30% de las ventas rusas—, India (más del 13%, con fuertes compras de petróleo) y Turquía (en torno al 10%). El propio Putin presumió del acuerdo con la OPEP+ y de las inversiones con Arabia Saudita, pero el telón de fondo es el de una economía que ha pivotado a la fuerza hacia Asia mientras Occidente le cierra la puerta.
La oferta a Alemania: ‘Mañana mismo, el gas fluye’
En ese contexto de aislamiento, Putin lanzó un mensaje directo al gobierno de Olaf Scholz. En su intervención, el presidente ruso aseguró que si Alemania llega a un acuerdo con sus socios —en alusión a Estados Unidos— y se levantan las sanciones, bastaría con apretar un botón para que el gas vuelva a circular por el Nordstream. El gasoducto, que conecta Rusia con Alemania por el Báltico, quedó prácticamente destruido en septiembre de 2022 tras una serie de explosiones que el Kremlin atribuye, sin pruebas concluyentes, a un sabotaje estadounidense. La oferta se produce en un momento en el que Berlín diversifica sus fuentes de energía y la relación transatlántica es más estrecha que nunca, lo que hace muy improbable que prospere.
El corresponsal de DW Español, David Navarro, subrayó que Rusia intenta aprovechar la coyuntura internacional —en particular el cierre del estrecho de Ormuz y la guerra en Irán— para presentarse como un proveedor energético alternativo, pero los analistas advierten que el daño infligido por las sanciones y los drones ucranianos limita seriamente esa ventana de oportunidad.
“Si el gobierno alemán llega a un acuerdo con sus socios, presionamos el botón y el gas fluye. Mañana mismo.”
— Vladímir Putin, durante su intervención en el foro de San Petersburgo
Una economía al límite: recesión y déficit disparado
Los datos que maneja el Kremlin no son alentadores. La economía rusa entró en contracción en los primeros meses de 2026 y el pronóstico oficial de crecimiento para todo el año es de tan solo el 0,4%. Como explicó Navarro, los dos motores que amortiguaron las sanciones —la sustitución de importaciones y el gasto masivo en defensa— se están apagando. El déficit presupuestario aumenta, y según documentos del Financial Times a los que tuvo acceso DW Español, el gasto militar podría superar en 28.000 millones de dólares lo presupuestado, lo que habría llevado a altos funcionarios a advertir a Putin de la necesidad de congelar la partida de defensa.
Mientras tanto, la estrategia de mirar a Asia tiene sus grietas. Aunque la India ha incrementado las compras de petróleo ruso en los meses posteriores a que estallara el conflicto en Irán, la capacidad de Moscú para reemplazar los mercados perdidos es limitada. Los ataques ucranianos a refinerías e infraestructuras energéticas, sumados a un marco de sanciones que sigue endureciendose, deterioran una maquinaria productiva que ya funcionaba al límite.
¿Una propuesta condenada al fracaso? Implicaciones para Europa
Leída desde Bruselas o Washington, la oferta rusa parece más un gesto propagandístico que una propuesta seria. Reconstruir el Nordstream, levantar las sanciones a cambio de gas ruso —cuando Europa se ha volcado en la diversificación hacia el GNL estadounidense y las renovables— implicaría un giro geopolítico de 180 grados. Además, hacer depender el suministro de un pacto entre Berlín y Washington introduce una cuña en la relación transatlántica que Putin probablemente busca explotar. Sin embargo, la debilidad que traslucen las cifras macroeconómicas rusas indica que, más que una jugada de fuerza, podría tratarse del intento desesperado de un país que se enfrenta a una recesión, un déficit creciente y una capacidad militar que se financia a costa del resto de la economía.
La pregunta incómoda que sobrevuela el foro de San Petersburgo es cuánto tiempo puede sostener el Kremlin la guerra en Ucrania con una economía al borde del estancamiento y unos socios asiáticos que, aunque estables, no compensan el hueco dejado por Europa. La pelota está hoy en el tejado alemán, pero la historia reciente sugiere que el botón del gas seguirá sin presionarse.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español:





