Blackstone limita reembolsos de su fondo estrella de crédito privado al 5% tras la avalancha de peticiones

La medida reproduce la adoptada por Partners Group y enciende las alarmas en el sector de los fondos alternativos. El crédito privado español, que ha atraído inversión institucional en los últimos años, podría ver un efecto contagio.

Blackstone ha limitado al 5% los reembolsos de su mayor fondo de crédito privado, confirmando el enfriamiento que atraviesa el sector de los activos alternativos. La avalancha de peticiones de retirada llevó a la gestora a activar cláusulas de control, un movimiento que ya había adoptado Partners Group semanas atrás y que enciende las alarmas sobre la liquidez real de estos vehículos.

La decisión afecta al vehículo estrella del gigante estadounidense, un fondo que acumula decenas de miles de millones en préstamos directos a empresas. Blackstone ha calibrado que, sin un límite, las salidas podrían distorsionar la valoración de sus activos. Y la industria del crédito privado, un segmento que ha crecido hasta los 2 billones de dólares globalmente, empieza a cuestionarse si esta restricción es un caso aislado o el inicio de una tendencia más amplia.

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La crisis silenciosa del crédito privado

El crédito privado vivió una década dorada. Los inversores institucionales, sedientos de rentabilidad en un entorno de tipos bajos, volcaron capital hacia fondos que ofrecían préstamos directos a compañías no cotizadas. Ahora, con los tipos de interés oficiales en niveles altos y la economía dando señales de fatiga, esos mismos inversores están tratando de deshacer posiciones. El problema es que los fondos de crédito privado no son tan líquidos como un ETF; sus activos son préstamos a medida que no se pueden vender con facilidad.

Blackstone había suspendido reembolsos en 2022 en su fondo inmobiliario BREIT, lo que generó un fuerte revuelo. Ahora replica el patrón en su división de crédito. La diferencia es que, en aquel momento, la gestora alegó desajustes de valoración. Hoy, el trasfondo es puramente de liquidez: el dinero que entra no iguala al que quiere salir, y el mecanismo de puertas giratorias ha saltado por los aires.

Partners Group activó una medida similar el mes pasado, limitando al 10% las retiradas de su fondo de crédito privado europeo. Ambas decisiones dibujan un mapa de tensión que no se limita a Estados Unidos. En España, donde los fondos de crédito privado han captado capital de aseguradoras, fondos de pensiones y family offices, la pregunta es inevitable: ¿están blindadas las carteras locales ante un eventual cierre de grifo?

Lo que estamos viendo no es un problema de solvencia, sino un clásico cuello de botella de liquidez: todos quieren salir al mismo tiempo, y ni el gigante más sólido puede abrir las compuertas sin destrozar el valor de los activos.

Implicaciones inmediatas para el inversor institucional

Los fondos de pensiones y las aseguradoras españolas, que han incrementado su exposición al crédito privado en los últimos tres años, se enfrentan ahora a un riesgo que en en los últimos meses parecía remoto: la posibilidad de no poder rescatar su capital a tiempo. La restricción de Blackstone es una señal para que revisen sus políticas de ventanas de liquidez y valoren si sus mandatos internos toleran períodos de bloqueo.

¿Hacia una restricción generalizada?

La pregunta que flota en el ambiente es si otros gestores seguirán los pasos de Blackstone y Partners. Hay razones para pensar que sí. Los fondos de crédito privado comparten un mismo talón de Aquiles: la iliquidez intrínseca de sus activos y la dependencia de un flujo constante de nuevo capital para atender reembolsos. Cuando las entradas se secan, la única salida es limitar las salidas.

El mercado español no es ajeno. Aunque los fondos locales de crédito privado son más pequeños —algunos con apenas 500 millones de euros—, replican el modelo de origination y distribución. La CNMV ya ha mostrado su preocupación por los riesgos de liquidez en los fondos alternativos vendidos a minoristas. El supervisor advirtió en su último informe de estabilidad financiera que estos vehículos podrían transmitir tensiones al sistema. Si la ola de restricciones llega a Europa, los fondos dirigidos al inversor cualificado español podrían verse en un brete.

Yo, particularmente, creo que estamos en el principio de una depuración saludable. Durante años, los fondos de crédito privado prometieron rentabilidades de doble dígito sin volatilidad, gracias a la valoración a precio de coste. El espejismo se diluye cuando los reembolsos ponen a prueba la verdadera liquidez. Blackstone, al limitar los reembolsos, protege a los inversores que se quedan, pero también manda un mensaje inquietante: el valor liquidativo no refleja lo que realmente se podría obtener en una venta forzosa. Es un dilema conocido en el sector inmobiliario, pero en crédito privado la ilusión de liquidez había sido más duradera. Blackstone no ha sido el primero, y no será el último.

El mercado vivirá un 2026 convulso. Mientras los bancos centrales mantengan los tipos altos, el inversor institucional seguirá buscando la salida. La gran incógnita es si los mecanismos de control de liquidez serán suficientes para evitar un descalabro reputacional. En juego está la confianza en un sector que, hasta ahora, se había vendido como el nuevo motor de retornos alternativos.


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