Una aguja fina en un punto preciso del cuerpo puede aliviar el dolor, regular el sueño o equilibrar las emociones. Lo que para muchos occidentales suena a algo difuso y difícil de explicar tiene, según Liu Zheng, una base neurológica clara y miles de años de práctica clínica detrás. Este especialista en medicina tradicional china y en tratamiento del dolor explica con detalle cómo funciona un sistema que va mucho más allá de la acupuntura.
La medicina tradicional china no trata enfermedades sino personas. Esa es la diferencia fundamental que Liu Zheng señala respecto al enfoque occidental y el punto de partida para entender por qué esta disciplina milenaria está ganando cada vez más espacio en consultas de todo el mundo.
Cómo funciona esta medicina: del sistema nervioso a la autoreparación del organismo

La pregunta que casi todo el mundo se hace es la misma: ¿cómo puede una aguja diminuta resolver un problema de codo, de insomnio o de ansiedad? Liu Zheng lo explica con precisión. La acupuntura estimula el sistema nervioso periférico para que la señal viaje hasta el sistema nervioso central, específicamente al cerebro y la médula espinal. Allí se desencadena lo que él denomina una cascada de respuestas neurocrinas, es decir, la liberación de neurotransmisores, enzimas y proteínas que el propio organismo necesita para reparar el desequilibrio que lo afecta.
En otras palabras la acupuntura no impone nada desde fuera sino que activa los mecanismos de autorregulación y autorreparación que el cuerpo ya posee. El especialista suele recomendar entre tres y cinco sesiones en el primer mes para obtener resultados visibles y combina ese tratamiento con fitoterapia, es decir, prescripción de plantas medicinales, para que la mejoría se sostenga en el tiempo sin que el paciente tenga que acudir a consulta de forma indefinida.
La medicina tradicional china se organiza en cinco grandes terapias vinculadas a los elementos madera, fuego, tierra, metal y agua. La fitoterapia corresponde al elemento madera. La moxibustión, que consiste en aplicar calor sobre los puntos de acupuntura mediante un puro encendido de artemisa, pertenece al elemento fuego junto con el ejercicio físico.
La dietoterapia, vinculada al elemento tierra, entiende la alimentación como una herramienta terapéutica tan poderosa como cualquier otra. Y dentro del elemento agua se encuentra el qigong, práctica de movimientos energéticos lentos y armoniosos similar al yoga, junto con la meditación y el sueño reparador. Para Liu Zheng un buen descanso nocturno es directamente medicina.
El reloj de los órganos: por qué te despiertas a las 3 de la madrugada
Uno de los conceptos más llamativos que maneja Liu Zheng es el del horario biológico de cada órgano, algo que la cronobiología occidental está comenzando a validar con datos. Según la medicina tradicional china cada órgano tiene su franja de mayor actividad. El corazón la alcanza entre las 11 de la mañana y la 1 del mediodía, justo cuando el sol está más perpendicular sobre la superficie terrestre. No es casualidad: en esta medicina el corazón es el órgano del elemento fuego, igual que el sol.
Mucho más reveladora resulta la franja de la 1 a las 3 de la madrugada, que corresponde al hígado. Este órgano no solo cumple funciones metabólicas e inmunológicas sino que, desde la perspectiva de esta medicina, filtra y depura las emociones acumuladas durante el día. Por eso quienes se despiertan sistemáticamente en ese horario suelen estar sometidos a una sobrecarga emocional o mental que el hígado no puede procesar con eficacia. El tratamiento no empieza por el síntoma sino por el origen.
Liu Zheng recomienda para dormir mejor aprender a no tomar las cosas demasiado a pecho. Define ese estado como una de las dos píldoras mágicas de la medicina china, junto con la capacidad de saber olvidar. Añade la práctica de qigong y la meditación como herramientas concretas para recargar energía, en contraste con el ejercicio físico convencional que la consume. El sol, el contacto con la tierra, el agua de mar y la risa también forman parte de su arsenal terapéutico porque la medicina, insiste, no siempre viene en forma de pastilla.
Lo que propone Liu Zheng no es sustituir la medicina occidental sino complementarla. Ambos sistemas pueden trabajar juntos y los datos estadísticos, según él, respaldan que la combinación mejora la calidad de vida de los pacientes. La diferencia más importante sigue siendo la misma desde hace milenios: mientras una medicina llega cuando la enfermedad ya está presente, la otra trabaja para que nunca tenga que aparecer.





