El CEO de elrow revela por qué los jóvenes ya no beben alcohol en eventos

El directivo advierte de un desplome del consumo de alcohol en eventos y vaticina el fin del modelo de macro discotecas: la clave está en crear experiencias únicas, no en vender copas.

No es una exageración: la industria del alcohol en los eventos musicales podría estar viviendo sus últimos años de gloria. Así lo cree, al menos, el CEO de elrow, que en una reciente entrevista con Wall Street Wolverine ha compartido una radiografía tan lúcida como inquietante sobre hacia dónde van las discotecas, los festivales y, sobre todo, los hábitos de la gente joven. Yo mismo, al escucharle, he sentido que se me abría una ventana a un futuro inmediato que nadie quiere ver.

El directivo, que prefiere mantener un perfil bajo, no se anda con rodeos. Arranca la conversación señalando que la velocidad a la que cambia el sector no tiene precedentes. El teléfono lo ha cambiado todo: antes, explica, las discotecas eran el lugar donde nos socializábamos, aprendíamos a ligar o simplemente compartíamos amigos con la música de fondo. Hoy, con las redes sociales, esa necesidad ha desaparecido. “Tú te relacionas en las redes sociales y vas a un club o a un festival a pasártelo”, resume.

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El teléfono que nos sacó de la pista de baile

Ese cambio de función ha vaciado las macro discotecas. El CEO de elrow lo ilustra con un dato demoledor: en los últimos quince años han cerrado entre un 70% y un 80% de las grandes salas en todo el planeta. Y la tendencia, asegura, no va a revertirse. Los microclubs sobreviven porque alimentan culturas underground, pero los templos del ocio masivo están en caída libre. Yo recuerdo aquellas noches eternas en las que el ritual era repetir cada sábado el mismo garito; hoy, esa imagen parece una postal de otra época.

La razón es que los jovenes ya no necesitan salir cada fin de semana para encontrarse con los suyos. Lo hacen en Instagram, en TikTok, en grupos de WhatsApp. Así que cuando deciden salir, seleccionan con lupa: buscan una experiencia que justifique el esfuerzo de moverse de casa. Ya no compites solo con otros festivales de tu ciudad, advierte el entrevistado; compites con cualquier evento del mundo que les prometa algo único. Y ese consumidor, dice, es “muy infiel y muy poco agradecido”.

Fieles a la experiencia, no al club

Esta infidelidad es uno de los ejes del discurso del CEO de elrow. Explica que el público joven ha dejado de ser seguidor acérrimo de un mismo festival año tras año. Su obligación como promotor, subraya, es ofrecerles lo que quieren o, mejor aún, lo que aún no saben que quieren y que, al verlo, les enamore. Pero ese flechazo no garantiza nada: al año siguiente habrá que volver a sorprenderles o se irán a otra parte. Me recuerda a la fidelidad líquida que describe Zygmunt Bauman, pero aplicada al entretenimiento.

A partir de aquí, la conversación vira hacia los festivales masivos. El directivo es tajante: el modelo tradicional de juntar a cuatro headliners, montar unos escenarios y sacar un margen del 15% al 30% “está a punto de implosionar”. El ‘copia y pega’ se ha agotado. Cientos de festivales repiten el mismo formato y no ofrecen nada creativo, mientras que los que apuestan por construir una experiencia inmersiva son los únicos que están creciendo.

“En cinco años, el consumo de alcohol puede caer entre un 30% y un 40%, y en diez años los patrocinios de los festivales no se sostienen porque el alcohol habrá descendido un 70%.”

— CEO de elrow, en Wall Street Wolverine

La caída libre del alcohol en los eventos

Pero el dato que más me ha impactado es su pronóstico sobre el alcohol. El CEO de elrow sostiene que en apenas cinco años el consumo de bebidas alcohólicas en estos eventos podría reducirse entre un 30% y un 40%. Una cifra que, de cumplirse, haría saltar por los aires los presupuestos de cualquier festival, donde la venta de copas es un pilar financiero. Para colmo, añade que en una década la caída podría llegar al 70%, dejando insostenible el patrocinio por parte de marcas de bebidas. Imagino las hojas de Excel de los promotores temblando.

Este desplome está vinculado, según él, al cambio de prioridades de las nuevas generaciones. La gente joven ya no sale de noche porque al día siguiente tiene cosas que hacer. Prefieren eventos diurnos, festivales que acaben a una hora prudente y donde la experiencia visual o sensorial sea el centro, no el chupito de barra. Es una transformación cultural profunda que está acelerando la muerte de las discotecas nocturnas tal y como las conocimos.

De vuelta a casa antes del amanecer

Esa preferencia por la luz del día me lleva a pensar en las implicaciones para la hostelería y las ciudades. Si las salas nocturnas van desapareciendo, ¿qué pasa con el ocio en los centros urbanos? El directivo no entra en ese debate, pero su descripción deja claro que la industria del entretenimiento musical se encamina hacia productos cada vez más experienciales, donde importa más cómo te hace sentir el lugar que la música o el alcohol. Y esos productos son costosos, complejos y con márgenes muy ajustados.

El CEO de elrow confiesa que montar un festival no es un camino para hacerse millonario, sino “el producto más complejo” con muchas probabilidades de arruinarte. Con la inflación disparada y los proveedores cobrando más año tras año, solo sobrevivirán los que sepan innovar de verdad. La uniformidad mata, y el público tiene mil opciones en el móvil para elegir dónde gastar su dinero.

Qué significa esto para ti y para toda la industria

Después de escucharle, mi lectura es clara: el sector del ocio musical está en una transición que irá mucho más rápido de lo que imaginamos. Las grandes discotecas seguirán cerrando, los festivales genéricos desaparecerán y el alcohol perderá su papel protagonista en la ecuación económica de los eventos. Como joven de 30 años que todavía recuerda las colas en la barra, me cuesta asimilar que beber una copa dejé de ser parte del ritual. Pero las cifras que maneja el CEO de elrow, aunque sean prospectivas, son demasiado ruidosas como para ignorarlas.

Cierro con una pregunta que ya ronda a muchos promotores: ¿estamos ante una moda pasajera o ante el fin definitivo del modelo de negocio basado en la noche y la jarra? La respuesta, según este directivo, la dará el propio público joven con sus likes y sus ausencias. Yo, mientras, me apunto a disfrutar de las experiencias que queden… aunque quizá ya sin mojito en la mano.

Puedes ver la entrevista completa en el vídeo original de Wall Street Wolverine en YouTube.


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