El gobierno de Javier Milei ha dado un paso más en su apuesta por el liberalismo extremo: Argentina se convierte en el primer país del mundo que elimina toda regulación sobre la inteligencia artificial. Lo ha anunciado en un artículo de opinión conjunto escrito por el propio presidente y su ministro de desregulación, Federico Sturzenegger, publicado en el Financial Times el 4 de junio. La iniciativa, que promete reducir drásticamente los impuestos a las corporaciones tecnológicas y permitir la creación de ‘empresas no humanas’ gestionadas íntegramente por agentes de IA o robots, se presenta como un imán para inversiones. Y ya ha atraído al primer gran nombre: Peter Thiel.
«La inteligencia artificial nos liberará de las limitaciones del cerebro humano» — Javier Milei, presidente de Argentina, en el Financial Times, 4 de junio de 2026
El texto, titulado ‘Argentina, el país de la inteligencia artificial’, es un manifiesto tecnolibertario que aboga por un sandbox regulatorio de alcance nacional. Milei y Sturzenegger defienden que la ausencia de normas y la carga fiscal mínima convertirán al país en un polo de innovación sin precedentes. «Estamos abiertos a hacer negocios», rematan, con un lenguaje que recuerda al de las startups de Silicon Valley.
El plan de Milei: experimentación sin límites con IA
La hoja de ruta anunciada incluye tres ejes clave:
- Eliminación de toda regulación sobre los sistemas algorítmicos, incluyendo aquellos que puedan sustituir decisiones humanas en sectores sensibles.
- Reducción de impuestos corporativos para las empresas tecnológicas, con el objetivo de crear un paraíso fiscal de facto.
- Legalización de las ‘empresas no humanas’, entidades gestionadas por agentes de IA o robots sin intervención de personas físicas.
He contrastado esta propuesta con los marcos regulatorios existentes. Ningún país del G7, incluido Estados Unidos, ha llegado tan lejos. La Unión Europea, de hecho, acaba estrenar su AI Act, que impone controles estrictos a los modelos de alto riesgo. Argentina, en cambio, ofrece exactamente lo contrario.
La maniobra no es improvisada. Coincide con la mudanza a Buenos Aires de Peter Thiel, cofundador de Palantir y PayPal. El inversor ha comprado una mansión de 12 millones de dólares en un barrio exclusivo, se reunió con Milei en abril y comparte con él la alianza con el presidente estadounidense Donald Trump.
Peter Thiel y la ‘Ilustración oscura’: el verdadero motor ideológico
Detrás del traslado de Thiel hay más que una huida fiscal. El empresario es uno de los principales impulsores del movimiento neorreaccionario o ‘Ilustración oscura’, teorizado por Curtis Yarvin. Esta corriente aboga por liquidar la democracia liberal y sustituirla por una tecnocracia gobernada por ejecutivos. Para escapar del orden actual, Thiel financia la creación de territorios artificiales —los Network States— donde experimentar sin límites con IA, criptomonedas o biohacking.
El caso más conocido es Próspera, en Honduras, denunciada por militarización, expropiación de tierras y violación de la soberanía nacional. Thiel, que obtuvo la ciudadanía neozelandesa en 2011 y un pasaporte maltés en 2022, podría solicitar ahora la argentina, según ha informado The New York Times. En su lógica, diversificar pasaportes equivale a diversificar riesgos.
Análisis: ¿un paraíso tecnológico o una amenaza para la democracia?
Lo que veo aquí es una jugada con múltiples capas. Por un lado, Milei ofrece a los magnates tecnológicos lo que ningún otro país se ha atrevido a dar: un lienzo en blanco para desplegar la inteligencia artificial sin cortapisas. Por otro, el trasfondo ideológico de Thiel —un declarado enemigo de la democracia representativa— hace que la promesa de un laboratorio sin límites sea, como mínimo, inquietante. No es casualidad que el artículo se publique cuando la UE y Estados Unidos debaten cómo controlar los riesgos existenciales de la IA.
Los críticos advierten de que la falta de control puede derivar en violaciones masivas de la privacidad, sesgos algorítmicos incontrolados y pérdida de derechos laborales. Pero el verdadero test será si este experimento atrae a otros gigantes como Google, Meta o Amazon, y cómo reacciona la comunidad internacional. La próxima cumbre del G7, prevista para finales de este mes, será un primer escenario de presión.
🌍 El impacto en España y Europa
El anuncio argentino no tiene un efecto directo en el Euríbor ni en las hipotecas españolas, pero su onda expansiva es relevante para el ecosistema tecnológico europeo. La posibilidad de operar con IA sin regulación alguna y con fiscalidad casi nula supone un imán para las startups del Viejo Continente, especialmente las que trabajan con modelos fundacionales. Si Argentina consolida su ‘zona franca’, Europa podría verse forzada a flexibilizar su propia normativa —la AI Act— para evitar una fuga de talento y capital. El riesgo es una carrera a la baja en la que la ética quede sacrificada en nombre de la competitividad. Para España, con un pujante sector de IA pero dependiente de fondos europeos, el dilema es agudo: cualquier relajación en Bruselas podría beneficiar a corto plazo a sus empresas, pero a costa de diluir las salvaguardas democráticas que la UE ha tratado de imponer al mundo.




