El número de millonarios en España 2026 crece un 5,3% hasta los 260.000, impulsados por el inmobiliario

El número de grandes patrimonios en nuestro país supera por primera vez los 260.000, con un incremento del 5,3% respecto al año anterior. La revalorización de los activos inmobiliarios ha sido el principal motor, por delante de las subidas bursátiles.

El número de millonarios en España ha alcanzado los 260.000 en 2026, un 5,3% más que hace un año, según los últimos datos del sector. El patrimonio inmobiliario y las ganancias bursátiles han sido los principales motores de este incremento, que sitúa al país en posiciones destacadas del ranking europeo de grandes fortunas.

El avance, recogido en el Global Wealth Report que elaboran anualmente UBS y Credit Suisse, supone que España suma cerca de 13.000 nuevos grandes patrimonios en doce meses. El umbral de millón de dólares (unos 920.000 euros al cambio actual) se supera en un contexto en el que la inflación de activos reales ha engordado los balances familiares.

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El ritmo de creación de riqueza se ha acelerado: el crecimiento del 5,3% contrasta con los avances más moderados de años anteriores, cuando las subidas rondaban el 3%. Los analistas apuntan a que la fortaleza del mercado laboral y la revalorización de los ahorros invertidos han sido claves. En 2025, la cifra se situaba en torno a los 246.800 grandes patrimonios, lo que supone un incremento neto de 13.200 personas.

El ladrillo, principal ascensor de las grandes fortunas

La vivienda ha sido el gran catalizador de este salto. Con un precio medio que ha subido de forma generalizada —algunas fuentes apuntan a incrementos interanuales superiores al 5% en 2025—, el valor de los inmuebles residenciales se ha disparado. Para muchos propietarios, la plusvalía latente ha transformado su situación patrimonial sin necesidad de vender.

Además, la escasez de oferta en las grandes ciudades y en la costa ha mantenido la presión alcista. Los inversores con varias propiedades han visto sus carteras revalorizarse, especialmente en el segmento de la vivienda vacacional. En paralelo, la actividad promotora de alto standing ha captado capital internacional.

El patrimonio de los más ricos se ha construido sobre suelo y ladrillo: más del 40% de la riqueza millonaria en España está vinculada directamente al inmobiliario.

Efectos en el mercado residencial de lujo

Esa inercia inmobiliaria ha tenido un reflejo directo en el segmento residencial de lujo. Las operaciones de viviendas con precios superiores a los dos millones de euros se han incrementado de forma notable en zonas como la Costa del Sol, Baleares y el centro de Madrid. Las promotoras especializadas han acelerado lanzamientos ante la demanda creciente.

Sin embargo, la dependencia del ladrillo también genera vulnerabilidades. La riqueza en bienes raíces es ilíquida y está sujeta a la evolución de los tipos de interés. Si el Banco Central Europeo retoma el tono restrictivo, el coste de las hipotecas podría enfriar la demanda y moderar las valoraciones.

Análisis: ¿Riqueza consistente o espejismo inflacionario?

Desde mi punto de vista, el dato de los 260.000 millonarios es una buena noticia, pero con matices. Buena parte de esa fortuna es papel inmobiliario y bursátil, no efectivo disponible. La experiencia de la crisis de 2008 nos recuerda que las valoraciones de activos pueden desinflarse tan rápido como se inflaron. Aunque el contexto actual es diferente —con un sistema financiero más sólido—, la concentración de la riqueza en vivienda expone a los grandes patrimonios a una corrección del mercado.

El informe también refleja una polarización: mientras los más ricos aumentan su patrimonio, la renta media de los hogares crece a menor ritmo, lo que abre una brecha que puede tener consecuencias sociales. La pregunta que sobrevuela es si esta riqueza se traducirá en inversión productiva o se limitará a engrosar la burbuja de activos.

De cara al futuro, habrá que vigilar la evolución de los tipos de interés y las políticas fiscales. El Gobierno ha anunciado una revisión del impuesto sobre el patrimonio para 2027, lo que podría alterar las decisiones de inversión. Mientras tanto, el ladrillo sigue siendo el rey indiscutible del ahorro español.


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