El último episodio de La Favorita 1922 culmina con una cena que promete fuegos, traiciones y amores imposibles. Elena y Julio hacen su último esfuerzo frente a César que, mientras tanto, el restaurante se convierte en el lugar que acoge las despedidas y los secretos inconfesados que explosionan como bombas de tiempo. El último capítulo de La Favorita 1922 será una tormenta perfecta de emociones donde cada uno de los personajes da lo máximo. Ya sabemos que el lunes 7 de julio a las 23:00h Telecinco termina un ciclo de pasiones, venganzas e incluso sacrificios de consecuencias dudosas. La cena más esperada del año es, en definitiva, una trampa mortal.
3EL BESO QUE LO CAMBIÓ TODO EN LA FAVORITA
Manuel repitió mil veces lo que iba a decir, pero a medida que ve a Cecilia cruzar el comedor, se queda sin palabras. Ella no le presta atención, sólo se ocupa de los detalles de la cena, como si él no existiera. En la cocina, Ana observa todo esto con remordimientos, pues nunca quiso ser parte de este desastre. Manuel toma aire y se acerca a ella con el plato que hizo para ella, en sus manos.
«Es el que hicimos aquella vez», dice, pero Cecilia no se deja convencer. «Ya no basta», responde y sus palabras caen como un hacha. La tensión se corta con un cuchillo cuando uno de los comensales hace un comentario fuera de lugar y Manuel pierde los papeles. «¡Me enamoré de ella!», grita señalando a Cecilia y la sala del restaurante se hace el silencio. Hasta César levanta la ceja, divertido por la escena. Cecilia se pone roja y empieza a intentar escapar, pero Manuel coge su mano.
«No me importa a quién se le acabe de enterar. Solo me importas tú», dice, esta vez en un susurro de sólo perceptible para ella. Durante un instante parece que algo se quiebra en su mirada. Pero todo cambia de repente, cuando aparece la revelación: Cecilia lleva semanas escondiéndole a Manuel algo. «No es solamente el beso con Ana», le dicen al fin. Manuel no entiende, hasta el momento que ella saca la foto de su bolso. «Pero, ¿tú hablas con César?», pregunta, con la voz temblorosa. Manuel se queda pálido. La verdad es mucho más difícil, y debe decidir ahora si contarle toda la verdad o perderla para siempre.



