El segundo capítulo de Mariliendre reafirma un nuevo éxito de los Javis

La noche de Madrid vuelve a brillar con el segundo episodio de Mariliendre, una serie que no solo divierte, sino que rasga por dentro al espectador. Con la dirección creativa a cargo de los Javis, y la ficción musical en Atresplayer Premium.

Una muestra de que la serie ya consolida una propuesta arriesgada y humana a partir de un capítulo que se despliega a partir de los fantasmas del pasado y de los claroscuros de la identidad. Si la premiare dejó claro que estábamos ante otra cosa, el segundo capítulo deja claro que la serie no teme adentrarse en los espacios incómodos y necesarios.

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SECRETOS FAMILIARES Y SILENCIOS ENSORDECEDORES

El segundo capítulo de Mariliendre reafirma un nuevo éxito de los Javis
Fuente: Netflix

El segundo capítulo de Mariliendre se ocupa de una de las preguntas feas de la vida: ¿qué sabemos de verdad de las personas que queremos? El hecho de que Meri descubra que Manolo es una persona que lleva una doble vida la incita a revisar no solo la idea que ella tenía de su padre, sino la imagen que tiene de ella misma. ¿Cuánto ha heredado de sus mentiras? ¿En qué medida su presente gris es el resultado de haber negado partes de ella misma?

La aparición de los nombres de Saúl y de Jere en la biografía de la app de citas insinúa ya nuevas posibilidades narrativas con gran potencial. Uno de los nombres representa el pasado, un fantasma que Meri creía enterrado; el otro, un misterio que puede dar la vuelta a todo. La serie juega con las expectativas del espectador, generando pistas que insinúan explosiones emotivas para venideros capítulos.

Pero más allá de los giros de la trama, lo que remueve es la sinceridad con la que Mariliendre habla de temas como la soledad, el arrepentimiento o la búsqueda de una pertenencia. En un momento especialmente impactante vemos a Meri contemplar el espejo y, por un instante, parece no reconocerse.

La relación de Meri con su padre fallecido se vuelve a medida que avanza la serie mucho más compleja, como si la muerte no hubiera hecho más que abrir heridas y no cerrarlas. Cada nueva información sobre la vida secreta de Manolo, el padre, es como una ducha de agua fría para la protagonista, pero también una ocasión para entender su propia biografía. La serie propone una idea demoledora: a veces la autopsia de los muertos nos habla más que los vivos.

El capítulo también aborda subtramas secundarias que revitalizan el universo de la serie, como las tensiones entre los amigos de Meri y sus propias batallas personales. Personajes como el de Omar Ayuso brindan dosis de humor y humanidad, recordándonos que en medio del caos también hay lugar para la complicidad. Pero incluso ese arrebato de luz están cubiertas de melancolía, como si la felicidad en Mariliendre fuese siempre fugaz y sospechosa.

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