Los autónomos no necesitan ser expertos en cuestiones tributarias, pero sí deben saber lo suficiente de impuestos como para asegurarse de que están cumpliendo correctamente con sus obligaciones fiscales. De ahí la importancia de que un autónomo sepa manejar conceptos básicos como los de retenciones e ingresos a cuenta.
Existen diferentes rentas sujetas a retención, así como diferentes personas físicas y jurídicas obligadas a practicar esa retención e ingresar posteriormente el dinero en Hacienda. Es fundamental hacer estos trámites bien para evitar sanciones, sin importar si eres quién sufre la retención sobre sus ganancias o quién debe hacer el ingreso a cuenta.
¿Qué es una retención?

Empecemos por lo básico, para entender el funcionamiento de este sistema primero debemos tener claro qué es una retención. Partimos de la idea general de que si tenemos ingresos por ejercer una actividad como autónomos debemos pagarle una parte de los mismos a Hacienda. Aunque hay deducciones, esta es una obligación de la que nadie se escapa.
Pues bien, una retención a cuenta del IRPF es un pago anticipado a Hacienda en base a lo que estimamos que vamos a ganar. Aunque también se aplica en el Impuesto de Sociedades. Implica que tu pagador descuenta un porcentaje de tu factura y se encarga de ingresarlo directamente en Hacienda en adelanto de tu declaración de IRPF.
¿Cómo afectan las retenciones al autónomo?

Cuando un autónomo emite una factura a un cliente que sea una empresa u otro autónomo debe incluir en la misma una retención de IRPF. El tipo general es del 15%, pero los nuevos autónomos pueden beneficiarse de una retención menor durante sus primeros años de actividad, medida que se adoptó a fin de ayudarles a sacar adelante su negocio.
La retención dará lugar a un ingreso por parte del receptor de la factura, pero además el autónomo hará una liquidación trimestral de IRPF en la que aplicará las correspondientes deducciones. En ella se determinará si basta con las cantidades que ya se han ingresado o si tiene que pagarle más a Hacienda.
Tipos de retenciones en las facturas de un autónomo

Un autónomo dado de alta en un epígrafe que corresponde a actividades profesionales debe aplicar en sus facturas a otros autónomos o empresas una retención del 15%. En el caso de nuevos autónomos esa retención se reduce al 7% durante el año de inicio de actividad y los dos años siguientes.
Los dados de alta en actividades agrícolas y restantes actividades ganaderas tienen una retención del 2%, mientras que para las actividades ganaderas de engorde de porcino y avicultura la retención es de un 1%. Para las actividades forestales es un 2%. Y en el caso de autónomos dados de altas en actividades empresariales no hay que practicar retenciones de IRPF en las facturas.
¿Qué son los ingresos a cuenta?

En el proceso de facturación intervienen dos partes: quién elabora la factura y quien la recibe. Pues bien, mientras que indicar la retención a practicar sobre sus ingresos es una obligación del autónomo que factura, el ingreso a cuenta es una obligación del autónomo o la empresa que recibe esa factura. Implica que debe abonar a Hacienda esa parte de la factura que va a descontar del pago que hará al acreedor.
El ingreso a cuenta implica declarar esas cantidades que se han retenido y hacer el posterior ingreso en Hacienda en la forma y el tiempo legalmente previstos. Si el obligado al ingreso a cuenta no ingresa las retenciones de IRPF del autónomo, la responsabilidad caerá sobre dicho obligado y no sobre el autónomo, que es en este caso el perjudicado.
Autónomo: obligaciones formales de las retenciones e ingresos a cuenta

En el caso de los autónomos estos deben presentar trimestralmente el modelo 130 para liquidar el IRPF. En él se especificarán las cantidades que han sido retenidas y que, por tanto, Hacienda debería recibir en concepto de ingreso por parte de los clientes del autónomo. Si se estima que durante el trimestre el autónomo ha ganado más de lo previsto inicialmente, el resultado de la liquidación será que debe abonar una determinada cantidad que complementará las retenciones e ingresos a cuenta.
Quienes reciben facturas de autónomos y tienen que practicar ingresos a cuenta lo declaran de forma trimestral a través del modelo 111. Una vez presentado este documento el interesado tiene un plazo para cumplir con su obligación. Y hacer el correspondiente ingreso a la Agencia Tributaria. Anualmente se presenta además el modelo 190, que es un resumen de todos los ingresos a cuenta practicados en el ejercicio fiscal.
Obtener el certificado de retenciones e ingresos a cuenta del IRPF

De cara a la presentación de la declaración de la Renta uno de los documentos que hay que tener a mano es el certificado que acredita que se nos han practicado retenciones de IRPF y se han ingresado debidamente en Hacienda. Es obligatorio que el cliente facilite al autónomo este documento, en su versión original y debidamente firmado y sellado.
Lo que recoge el documento son los importes abonados. En caso de haber deudas pendientes no figurará esta información, puesto que la obligación de hacer la retención y practicar el ingreso a cuenta no surge hasta que no se paga la deuda. Es la propia Agencia Tributaria la que envía el documento a quienes han practicado retenciones. De modo que las empresas o autónomos hagan llegar el documento a aquellos profesionales a los que practicaron retenciones.
Los autónomos pueden solicitar el certificado directamente a las empresas o autónomos que les practicaron retenciones. Pero si estos no pueden entregarlo (no se les puede localizar, ya no existe la empresa, etc.) entonces cabe la opción de solicitarlo directamente a Hacienda por vía telemática.
Una obligación sencilla de cumplir
Ya has visto que practicar retenciones e ingresos a cuenta no es nada complejo. Como autónomo lo único que tienes que hacer es reflejar la retención en tus facturas, mientras que son tus pagadores los que están obligados a hacer ese ingreso. Eso sí, descontando esa cantidad de la base imponible de tu factura.
Si eres tú quién debe hacer la retención y posterior ingreso a cuenta lo único que tienes que hacer es declararlo trimestralmente a Hacienda e ingresar en plazo las cantidades a las que estás obligado. Un asesor te puede ayudar en estas gestiones. Y así tú tendrás las menos preocupaciones posibles sobre este tema.




















































