La Lotería de Navidad llegará muy pronto, así que millones de españoles cobran su décimo para no perderse el sorteo más esperado del año. Este sorteo es muy popular y conocido en nuestro país, así que también está rodeado de un montón de mitos y leyendas.
El problema es que muchas personas creen en mitos totalmente falsos e incluso irracionales. Hoy conocemos los mitos más famosos de la Lotería de Navidad y contaremos por qué son falsos. Hablaremos del número de la Casa Real, de las probabilidades de que salga cada número y de lo poco probable que es ganar el premio.
[nextpage title= «1»]
El número 00000 no es de la Casa Real

Un dicho popular que se ha dicho toda la vida es que el número 00000 no se vende, sino que está reservado a la Casa Real. Este mito es de esas cosas que se repiten y que hemos aceptado como una verdad absoluta, pero realmente es falso. El Rey no tiene ningún número reservado y no juega con el número 00000.
Es más, cualquier persona puede comprar este número, el cual se vende en administraciones de Las Palmas, Logroño, Murcia, Cádiz y Manises. Es más, en 2014 tocó una pedrea, desmintiendo también de que los números bajos dan mala suerte, un mito del cual hablaremos después.
[nextpage title= «2»]
La falacia del jugador

Un mito muy común de la Lotería de Navidad es la llamada falacia del jugador, la cual también se da en casinos y apuestas. Muchas personas se creen que el bombo de la lotería tiene memoria, es decir, que los números que han salido en el pasado afectan a los que puedan salir este año. Por ejemplo, pueden no comprar el número que ha salido el año pasado creyendo que este año es imposible que salga.
Lo cierto es que esto es completamente falso, pues el bombo no tiene memoria. Con esto quiero decir que da igual que un número haya salido una o mil veces, ya que no afectará en nada a las posibilidades de que salga. Hay las mismas posibilidades de que ese número salga que de que salga cualquier otro. Por ejemplo, el 20297 salió en el año 1903 y en el 2006 como el primer premio.
[nextpage title= «3»]
Los números bajos no dan mala suerte en la Lotería de Navidad

Antes hemos contado la historia de cómo tocó una pedrea con el número 00000, el más bajo que hay. Esta historia desmiente eso de que los números bajos dan mala suerte, un mito que hemos escuchado también infinidad de veces como una verdad absoluta. En realidad, no hay números de buena o mala suerte y los números bajos también pueden tocar.
Es más, hemos visto primeros premios con números bajos y extraños, como el 523 (1828), el 615 (1866) y el 675 (1962). Eso sí, las terminaciones bajas tampoco dan buena suerte, pues como veremos después, las terminaciones altas tienen exactamente las mismas posibilidades.
[nextpage title= «4»]
Todos los números tienen las mismas posibilidades de ganar

Reuniendo la falacia del jugador y la de los números bajos, podemos concluir que todos los números de la Lotería de Navidad tienen las mismas posibilidades de ganar. A pesar de ello, hay personas que siguen empeñadas en lo contrario, es decir, en buscar números de la suerte o fórmulas mágicas para ganar millones.
Lo cierto es que es un simple sorteo donde todos los números desde el 00000 hasta el 99999 tienen las mismas probabilidades de ganar. De este modo, da igual que hayas escogido el número de la suerte o creas que esa terminación es perfecta, pues las probabilidades son exactamente las mismas. Además, todas las bolas pesan lo mismo y las posibilidades son iguales en el sorteo.
[nextpage title= «5»]
Las administraciones famosas de Lotería de Navidad no reparten más suerte

Cuando las personas hacen viajes suelen comprar participaciones y décimos de lotería para sus familiares. Generalmente, las personas acuden a lugares emblemáticos como “Doña Manolita”, ya que han repartido más premios que nadie. Eso nos hace pensar que la administración da suerte y nos incita a comprar.
Eso sí, como hemos visto antes, todos los números tienen las mismas posibilidades. Lo que ocurre es que, a más famosa es una administración, más números suele vender. Esto es pura estadística, pues a más décimos vendidos, más posibilidades de repartir uno que tenga el premio.
[nextpage title= «6»]
Sentimos el premio como demasiado sencillo de ganar

Todos conocemos algún caso de algún ganador de Lotería de Navidad o de otros sorteos. Por ejemplo, en mi pueblo tocaron más de 40 millones en el sorteo de Euromillones, además de un tercer premio en el Sorteo del Niño. Esto hace percibir que es muy probable que nos toque el premio gordo que nos pueda salvar de una mala situación económica, pues ha tocado cerca de ti.
Es más, el Estado juega un poco con esta ilusión y sus anuncios, mostrándonos situaciones donde a todos le toca menos a ti, una situación que nadie quiere. Eso sí, realmente la probabilidad de ganar el Gordo es de 1/100.000, una posibilidad muy baja. Es más probable que ocurran hechos realmente improbables que ganarlo, como tener un embarazo tomando la píldora, tener gemelos, caerse en la bañera o incluso vivir 100 años.
Es más, es más probable que seas famoso a que ganes la lotería. Se dice que de cada 200 personas que quieren ser famosas, solamente una lo consigue. De este modo, es más rentable tratar de apuntarse a un concurso de talento o ser un tronista famoso de MyHyV que ganar la lotería.
[nextpage title= «7»]
La mayoría de los premiados por la Lotería de Navidad no arreglan su vida

Si la gente juega a la lotería es para arreglarse la vida y solucionar sus problemas económicos. Por ello, vemos a muchas personas hacer cola en las administraciones, especialmente en la época navideña. Eso sí, que te toque el premio de lotería no es una garantía para arreglarse la vida. Es más, la mayoría de las personas lo pierden todo.
Según el Fondo Nacional para la Educación Financiera, el 70% de los ganadores se gastan todo el dinero en menos de cinco años. La razón es principalmente el desconocimiento financiero, el dar poco valor al dinero al haberse obtenido sin esfuerzo, a los falsos amigos que buscan sacar dinero al premiado y a las emociones que provocan decisiones irracionales e irresponsabilidad.
Es más, hay personas a las que la lotería les ha provocado más daños que ventajas. En España tenemos el caso de Manuel Calvo Vaz, un empresario ganador de 9 millones en La Primitiva del 2003. Aunque todo empezó bien, Manuel gastó demasiado dinero en su casa y en vehículos y tuvo problemas con una empresa de transporte que fundó, terminando arruinado. Es más, Manuel cayó en la falacia del jugador, pensando que volvería a hacerse rico con la lotería porque ya le había tocado una vez. Finalmente, Manuel se suicidó en el 2009 arruinado.
































:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fb46%2F6cf%2F272%2Fb466cf2726e8a0bcf8eebfd312cf7cbe.jpg)



